Heat

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En 1995 un trío de ases se citó para dar como resultado una obra maestra absoluta del cine. Michael Mann, escribiendo y dirigiendo la cámara. Al Pacino en la piel de un policía implacable con graves problemas internos. Y Robert De Niro como su némesis, un ladrón de bancos, meticuloso y carismático. Los dos actores americanos más electrizantes de nuestro tiempo, juntos y por primera vez en… ‘Heat’.

“No te ates a nada que no puedas abandonar en 30 segundos si ves a la policía a la vuelta de esquina” (Neil McCuley).

Heat

Crítica de Heat.
Poesía visual eso es lo que desprende ‘Heat’ desde su inicio: un tren humeante llega a la ciudad con la azulada noche californiana de fondo (fotografiada de forma magistral por Dante Spinotti, habitual colaborador de Maan) y Neil McCauley (De Niro) sale del metro y sube a una ambulancia. Un hecho trivial que en principio no llama la atención del espectador, y sello inconfundible de los comienzos de las cintas de Mann, pero que no tarda en conectar con la trama. La ambulancia que roba McCauley le servirá como señuelo para dar el golpe al furgón de Roger Van Zant (William Fichtner). Robo planificado de forma monumental en tres pasos: el primero es la “sutil” forma que tiene Cherrito (Tom Sizemore) de interceptar el furgón. El segundo es la brutal explosión con la que abren el furgón. Y el tercero como una vez eliminado uno de los guardas a quemarropa no dudan en acabar con los demás para no dejar cabos suelto. Todo esto que puede parecer simple y mil veces visto, aquí resulta espectacular por su sencillez y minuciosa planificación.

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Decía Al Pacino que, durante décadas, tanto él como Robert De Niro andaban buscando un proyecto que les permitiera mostrar todo su talento en pantalla conjuntamente. En cuanto leyó el guión de ‘Heat’, escrito por Michael Mann, creador de ‘Corrupción en Miami’ y director de ‘Ladrón’ (1981), ‘El último mohicano’ (1992) o ‘El dilema’ (1999), entre otras… enseguida se dio cuenta que había llegado (por fin) la hora de trabajar juntos, tras años y años de competir por los mismos papeles y de labrarse ambos una filmografías de lujo con films imprescindibles de la historia del cine.

El primero de los dos que recibió el libreto fue Robert De Niro, que enseguida se enamoró del personaje de Neil McCauley, remitiéndole el script a Pacino (con el que comparte la misma agencia de representantes) que, por su parte, eligió a Vincent Hanna. Aunque como el propio De Niro dijo: “Si hubiese sido a Pacino a quien le hubiesen enviado primero el guión, él habría elegido a McCauley. Puedo decir que tuve suerte”. Y vaya si la tuvo porque Neil McCauley es uno de los personajes más impactantes que ha interpretado De Niro en toda su carrera, en la línea de sus icónicos Travis Bickle o Jake La Motta. McCauley es un ladrón de bancos de guante blanco, mimético, sociópata y con una clara filosofía de vida “No te ates a nada que no puedas abandonar en 30 segundos si ves a la policía a la vuelta de esquina”. Ese modo de vida ha creado en Neil un enorme vacío emocional que le ha convertido en un zombi sin sentimientos que sólo ve en su trabajo y sus compinches de atracos su única vía de escape. Hasta que la entrada en su vida de Eady, interpretada por Amy Brenneman, hace añicos su auto-impuesta coraza interior, lo que le lleva a bajar la guardia en su disciplinada forma de moverse y acaba llamando la atención de Vincent Hanna, un astuto detective de Los Ángeles.

A Vincent Hanna le da vida (con todas las letras) Al Pacino. Hanna va camino de su tercer divorcio y se define de esta forma: “Sólo soy lo que estoy persiguiendo”. Es decir, Hanna es un cazador de primera, siempre alerta, capaz de oler a su presa a kilómetros de distancia y que se queda asombrado de la magistral habilidad para el robo de McCauley y su banda, tomándose como nuevo reto la caza y captura de McCauley, aunque para ello destroce todo lo que ama.
Vincent es el bueno del film porque lleva placa y defiende la ley. A pesar de ello, no duda en poner el peligro lo que sea con tal de dar caza a los criminales que persigue. Si no fuera por la placa, pensaríamos que Vincent es uno más de los malos. Ya que en ‘Heat’, Mann no hace distinciones entre ambos lados de la ley. No existe el blanco o el negro. Sino que la vida de los personajes se mueve en una amplia amalgama de grises (¡ojo! a cómo se va adentrando la cinta en la vida sentimental y emocional de los protagonistas; en ambos casos un desastre. Tanto o más la de Vincent que la de Neil, el supuesto villano de la función). Esto no es nada nuevo en la filmografía de Michael Mann, un director que dota a sus personajes de una humanidad muy poco común en el mundo del cine, pero claramente identificable para el espectador de a pie, que en muchas ocasiones logra verse reflejado en los personajes que ve en la pantalla; como aquel Frank de James Caan en ‘Ladrón’, o el Vincent de Tom Cruise en Collateral (2004).

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Una de las principales bazas de ‘Heat’ es que es un largometraje que toma a dos personajes tópicos del género de acción, el policía y el ladrón, para dotarlos de una vida interna pocas veces explorada en el cine, tomándose su tiempo en presentar la vida sentimental/emocional de los dos lados de ley. Los cuales tienen en común mucho más de lo que imaginan y a los que sólo los separa su profesión. Una apuesta de Michael Mann arriesgada y que merece ser aplaudida a rabiar. Ya que cuando todo el mundo esperaba que Pacino & De Niro no pararan de batirseen duelo y retarse durante los ciento sesenta minutos que dura ‘Heat’… Mann se saca de la manga un drama policíaco enorme y legendario en donde ambos sólo comparten plano en tres escenas. Lo que Mann dibuja con esta película es puro cine de primera, lleno de un halo místico, pleno de humanidad, de soledades, de sentimientos, de amores que aparecen y mueren o se van. Mann nos cuenta una historia de vida y muerte con atronadora acción con del fatalismo de por medio. La imposibilidad de hacer realidad tus sueños. El precio a pagar por hacer lo que quieres hacer. Por ser tú mismo. Por mantener tú libertad. Ese es el auténtico leit-motiv del cine de Mann.

“Puede que yo me coloque con hierba y prozac, pero tú has pasado muerto por nuestra vida. Vives entre restos de personas muertas. Siempre filtrando distritos, reconociendo el terreno, buscando huellas de paso, el olor de tu presa, persiguiéndola hasta atraparla. Eso es lo único con lo que estás comprometido. El resto es la confusión que dejas a tu paso. Lo que no entiendo es por qué no puedo romper contigo” (Justine Hanna).

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El resto de los “jugadores” El casting de Heat…

Existen un gran número de personajes secundarios en la cinta con papeles de vital importancia en la trama. De un lado, los miembros de la banda de Neil: Cris, un drogadicto y mujeriego interpretado por Val Kilmer. El impulsivo Cheritto al que dio vida Tom Sizemore. El chofer, papel que fue para Danny Trejo. Y el nuevo, Waingro, Kevin Gage, un novato que no tarda en traicionar al grupo y que Neil no va a permitir. En el otro lado del espectro nos encontramos con Diane Venora como Justine Hanna, la esposa de Vincent y que ya no sabe qué hace al lado de un hombre que sólo vive para su trabajo pero al que no puede dejar porque lo ama demasiado… o su hija, Lauren, una jovencísima Natalie Portman.

Otros que pululan por el film son: un envejecido y sorprendente Jon Voight como Nate, el encargado de conseguir información sobre futuros golpes o cualquier cosa que Neil necesite. El citado Roger Van Zant, William Fichtner, el dueño de los bonos que roba la banda de Neil y que cree estar tratando con unos principiantes… o el inquietante “informante” Kelso, un tipo que va en silla de ruedas y al que interpretó Tom Noonan. En el grupo de policías que trabajan para Hanna podemos encontrar a Wes Studi (Casals), Ted Levine (Bosco) o Mikelty Williamson (Drucker). Y papeles de reparto para Ashley Judd (Charlene) o Xander Berkley (Ralph). Con cameos expendables para Jeremy Piven como un doctor, o Hank Azaria que presencia como Al Pacino saca los ojos de sus órbitas mientras habla del culo de uno de los personajes femeninos.

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Todos esos actores se fueron uniendo al reparto para no perderse la oportunidad de formar parte de una experiencia única: la de ver juntos y por primera vez en pantalla a Al Pacino y Robert De Niro. ‘Heat’ no sería lo que es sin sus dos talentos. Ambos llevan a cabo dos interpretaciones plenas de detalles, poses y frases mágicas, en las que cada uno tiene como objetivo superar al otro en la siguiente escena. Robert De Niro con un personaje muy difícil, una de las cimas de su carrera y que no sólo logra sacar adelante sobradamente, sino que es capaz de situar al público de su parte y eso siendo el villano de la función, algo que se debe principalmente a la humanización del personaje de la que hace gala De Niro (a la que ayuda, y mucho, el magnífico retrato de personajes que ha escrito Maan) dotando a su Neil McCauley de una vida interior llena de soledades y sueños por cumplir que se acumulan al llegar a la mediana edad… Esto y la aparición de Eady, Amy Brenneman, en su vida (maravillosa su conversación sobre la soledad y las algas iridiscentes con la noche angelina de fondo) que dará un vuelco a todo su modus vivendis que le llevará a traicionar a su único principio moral. Inmerecida, e incomprensiblemente, De Niro no fue nominado a ningún tipo de premio (al igual que el film) por una actuación que se sitúa, sin lugar a dudas, entre lo mejor de su filmografía.

Por su parte, Al Pacino tiene a su cargo un papel más tópico, a priori, pero igualmente humanizado. Diferenciado en dos partes: las contenidas y las sobreactuadas. ¿A qué se debe esto? Pues aunque no está explicado en ningún momento en la trama (eso sí, se da a entender) que Vincent Hanna es un cocainómano puntual. Este vicio no estaba en el guión y fue idea de Pacino. Lo que da pie a esos cambios de carácter de una escena a otra. Hanna sabe que si quiere ser un cazador tiene que estar alerta en todo momento y para esas noches de eternas vigilancias y de vagar por las calles en busca de soplones el café no es suficiente. Esta puntualización no hubiese estado de más en el film, ya que mucho se habló de la sobreactuación gratuita de Pacino en la película. Aunque, como digo, es algo que se puede deducir si uno estudia un poco el comportamiento de Hanna inconstante durante toda la trama. Aún así, la actuación personal de Pacino es sobresaliente, logrando instantes inolvidables: todas las conversaciones con Justine, el “momento televisor” o ese último plano del film que te deja destrozado. Eso sí, a mi modo de ver es una labor inferior a las que llevó a cabo en otros films de los años noventa como ‘Éxito a cualquier precio’ (James Foley, 1992), ‘Atrapado por su pasado’ (Brian De Palma, 1993) o Donnie Brasco (Mike Newell, 1998). Actuaciones todas ellas diferentes entre sí, y que se sitúan de largo entre lo más alto de su filmografía.

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En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Heat, una obra cumbre del cine policíaco. Cine de acción de primera categoría. Guión y dirección perfecta de Mann. Reparto grandioso y unas escenas de acción que dejan con la boca abierta. OBRA MAESTRA.

Datos de interés.
-El film está basado en una telemovie titulada ‘Corrupción en Los Ángeles’, editada en VHS para España. El título original igual era ‘L.A. Takedown’ (Michael Mann, 1989).
-El personaje de Neil McCauley está basado en un ladrón de bancos real del mismo nombre. El papel de Vincent Hanna en realidad está tomado de la vida de Chuck Adamson, policía durante décadas y amigo de Mann.
-Mucho se ha hablado de si durante el rodaje Pacino y De Niro pactaron con Mann salir en el mismo número de escenas los dos. Lo cual es totalmente FALSO.
-También es FALSO que la escena del restaurante rodada con una sucesión de planos-contraplanos (de forma totalmente intencionada por parte de Michael Mann) de ambos fuera rodada con dobles de cuerpo y por separado.
-Como también lo fue el rumor infundado de que ambos actores no se soportaban. Cuando la realidad es que tanto Pacino como De Niro se conocen desde los 70 cuando ambos eran aún desconocidos y siempre han mantenido una muy buena amistad, a pesar de que en muchas ocasiones los medios de comunicación (a falta de noticias interesantes) han intentado enfrentarlos.
-La cinta fue la fuente de inspiración de Christopher Nolan para estructurarEl caballero oscuro (2008) algo que el propio Nolan confirmaría años después en una reunión con Mann, Pacino y De Niro. Reunión que se incluye en los extras de la edición definitiva del film editada en marzo de 2017 por Universal.


Lo mejor:
Su montaje intercalando acción y drama a partes iguales. Una dirección y diálogos para enseñar en escuelas de cine. El duelo entre Pacino y De Niro.
Lo peor:
Nada.