El halcón maltés
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La leyenda cuenta que los grandes caballeros templarios de Malta hicieron un mítico halcón incrustado de joyas desde el pico y hasta las garras. Su intención era regalárselo al rey Carlos I de España y V de Alemania por la cesión de la isla. Sin embargo, durante el trayecto en barco, unos piratas se apoderaron de tan fabulosa joya y su rastro desapareció. En 1941 John Huston lo encontró convertido en ‘El halcón maltés’.

“¿Qué pájaro es ese halcón del que todo el mundo quiere apoderarse a toda costa?” (Sam Spade)

Crítica de El halcón maltés

El actor y guionista John Huston empezó su filmografía como gran director con ‘El halcón maltés’. Cuando debutó tras las cámaras, Huston ya tenía a sus espaldas una buena carrera como guionista con scripts tan destacados como ‘El último refugio’ (Raoul Walsh, 1941). Por ello, el productor Henry Blanke decidió apostar por él y darle, a través de la Warner Bros., su tan ansiada oportunidad para que mostrase su talento como realizador. De todas formas, ni Blanke ni la WB iban a perder mucho si Huston fracasaba…

El propio John Huston se encargó de escribir el guión. Un libreto que no era otra cosa que la adaptación de la novela de Dashiell Hammett, un escritor que antes fue detective y cuya carrera a los lápices en Hollywood no fue muy prolífica al afiliarse al partido comunista. Hay que destacar que esta era la tercera vez que se adaptaba su obra a cines. Anteriormente había sido ya contada en la gran pantalla en los films ‘Dangerous female’ (Roy Del Ruth, 1931) y ‘Satan Met a Lady’ (William Dieterle, 1931). Sin embargo, Huston defendió su propuesta alegando que esta sería una adaptación fiel y que las otras películas presentaban: “guiones penosos que no entendían la novela con personajes gilipollas e idiotas”.

La Warner desembolsó 381.000 $ para lo que sería una serie B de la época sin menor trascendencia. Sin embargo, John Huston daría un golpe sobre la mesa alzando ‘El halcón maltés’ a los cielos. Tan es así que el film conseguiría 3 nominaciones a los Oscars en la gala de 1942. Estas nominaciones incluyeron: Mejor película y mejor guión para Huston. La tercera nominación se la llevó otro debutante, Sydney Greenstreet como actor secundario.

Como vemos, John Huston triunfó en su doble faceta de director y guionista. En ambos campos consiguió hacer sobresalir el film. Tan es así que estamos ante la película que inició “oficialmente” el denominado como “cine negro”. Hablamos de un tipo de cine con detectives amorales, mujeres fatales, personajes mentirosos y miserables, giros de guión, ambientes oscuros,… Todo eso y mucho más lo podemos encontrar en la trama de la cinta.

Una trama que va avanzando gracias al macguffin que representa el codiciado halcón. Una figura que, curiosa e irónicamente, sólo vemos en los últimos minutos. Y una figura a cuya historia se nos introduce al principio para luego ser retomada y expuesta por Kasper Gutman, el personaje interpretado por Sydney Greenstreet. Atención también a la subtrama que afecta personalmente a Sam Spade con la policía y el fiscal de San Francisco intentando cargarle los diferentes cadáveres que la historia principal va dejando, incluido el de su propio socio, Miles. Finalmente, todo será resuelto casi al estilo de Agatha Christie, con todos los implicados reunidos en una misma habitación sacando a la luz del espectador todas las verdades.

Como director, Huston aprovechó al máximo los recursos y realizó su filmación partiendo de su gusto por la pintura. Un gusto que le llevó al filmar lo máximo posible en ambientes reales huyendo de los platós. En el film destacan el uso de la cámara dolly con los que Huston consiguió capturar movimientos suaves y fluidos. También destaca en su filmación los planos bajos y generales. Y, por supuesto, las tomas en las diferentes estancias como el despacho y casa Sam, o las habitaciones del hotel donde se aloja Gutman. Otro detalle importante en la dirección de Huston fue su filmación en orden cronológico. Técnica que luego repetiría a lo largo de su carrera como realizador.

La banda sonora fue obra de Adolph Deutsch, un compositor inglés que posteriormente recibiría 5 nominaciones a los Oscars, llegando a ganar la dorada estatuilla en 3 ocasiones. En ‘El halcón maltés’ su música destaca por sus pasajes misteriosos, intrigantes y de suspense… pero también aporta un cierto tono dramático en determinados momentos.

“Todo el mundo tiene algo que ocultar”. El busca del halcón perdido.

En el reparto tenemos al mítico Humphrey Bogart encarnando a Sam Spade, el papel que lo lanzó definitivamente a la fama tras años de duro trabajo. Bogart nos entrega a un cínico y mujeriego detective con gran apego al dinero. El cinismo de Spade es tal que llega a engañar a su socio teniendo una relación a escondidas con su propia esposa. Por otro lado, Spade es un tipo muy astuto. Un sujeto que siempre sabe salir airoso de cualquier situación gracias a su labia y a sus puntuales estallidos de ira. Ojo a cómo maneja a los policías que tratan de incriminarlo, o a la simple y humillante forma en la que desarma a sus adversarios físicos.

Respecto a Jerome Cowan como Miles Archer, el socio de Sam, poco o nada se puede decir puesto que va directo al “corral de los quietos” al principio del film. Más de lo mismo podemos decir de Gladys George como Iva Archer, la esposa de Miles. Básicamente la vemos como una mujer perdidamente enamorada de Sam y capaz de cualquier cosa para consumar su relación adúltera. El gran fallo con este personaje es que prácticamente se despide sin decir “adiós” en una subtrama que prometía dar más de sí.

Dejando al margen el protagonismo de Bogart, el otro gran papel va para la no menos mítica Mary Astor interpretando a Brigid O’Shaughnessy. La actriz consigue recrear a una de las primeras mujeres fatales del cine. Su Brigid es toda una liante y mentirosa que no duda en usar su encanto femenino para atrapar en sus brazos a todo aquel hombre que se cruce en su camino. Luego, una vez en sus redes, los hace actuar a su conveniencia. El propio Spade, a pesar de toda su experiencia, terminará lamentando amargamente haber caído enamorado de ella.

Atención también a los secundarios porque son de un nivel a tener muy en cuenta. Para empezar tenemos a Sydney Greenstreet encarnando al orondo Kasper Gutman. El actor inglés recrea a un tipo “afable” y paternalista que no se altera por nada y que lleva diecisiete años tras el halcón. A destacar que Greenstreet era un reputado actor teatral de 61 años que debutó en cines con esta película. Tal y como expuse antes, consiguió la nominación al Oscar en la gala de 1942. Su guardaespaldas, Wilmer, fue interpretado por Elisha Cook Jr. en un rol puesto para que Spade lo humille de manera constante. Otro que también persigue la codiciada pieza es Peter Lorre como Joel Cairo, un hombrecillo inteligente y bastante amanerado jugando en las grandes ligas. Finalmente, y como curiosidad, atención al cameo de Walter Huston como el capitán del barco “La Paloma”.

“El halcón está hecho del material con el que se forjan los sueños” (Sam Spade)

En conclusión.
Concluyo esta crítica de El halcón maltés, una película de cuando el cine era algo más que efectos especiales y superhéroes. El inicio del cine negro y la puerta de entrada, por todo lo alto, para John Huston como director de referencia. Pura historia del cine que no debe faltar en la colección de cualquier amante del séptimo arte con independencia de gustos y/o preferencias personales.

Tráiler de El halcón maltés

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