El día de mañana
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Roland Emmerich vuelve a cargarse el mundo, una vez más, tras destrozarlo previamente con alienígenas y dinosaurios radioactivos. En esta ocasión recurre al calentamiento global. Un cambio climático que provoca que el hemisferio norte se desestabilice en ‘El día de mañana’. El realizador germano ¡cómo no podía ser de otra manera! nos ofrece un entretenido rato de destrucción de edificios. Eso sí, esta vez con moraleja incluida.

“Si no actuamos ahora… será demasiado tarde” (Jack Hall)

Crítica de El día de mañana

Roland Emmerich es uno de esos realizadores que siempre ha dado al público lo que quiere: entretenimiento puro y duro. Claro que casi todo el sector de la crítica siempre lo ha vapuleado. Tal y como hacen con Michael Bay y otros muchos realizadores dados al entretenimiento. Sin embargo, Emmerich cumple en todas y cada una de sus películas, salvo en 10.000’. En aquella película estrenada en 2008 sólo se salvaban los efectos visuales.

Sería fácil decir que ‘El día de mañana’ es la mejor película de Emmerich, en términos cinematográficos (por supuesto). Este es el film más serio del director, pero también cuenta con sus dosis de destrucción, of course. Un film en el que la catástrofe es muchísimo más verosímil. Esto último es debido a una serie de fenómenos meteorológicos bastante más creíbles que una invasión extraterrestre. Además, los actores interpretan de una manera veraz a sus personajes. Esto no sucedía, por ejemplo, en Godzilla’ (1998) o Independence Day(1996). Aquellas películas, por así decirlo, “eran más palomiteras”.

La estructura de la película es curiosa. En un principio parece un film de catástrofes y, de repente, es un film de aventuras y supervivencia. Todo gracias al entretenido y divertido guión del propio Emmerich con Jeffrey Nachmanoff. En el metraje las situaciones se suceden a velocidad de vértigo, alternado entre momentos lacrimógenos y momentos de destrucción masiva. Amén de las secuencias de Los Angeles y Nueva York, ambas tremendas.

Siendo un film de Emmerich, los espectadores creerán que la peli no tendrá buenas interpretaciones y que los actores soltarán paridas a lo largo del metraje. Pues bien, ya anticipé antes que este no es el caso. Más de uno se quedará con la boca abierta, puesto que los actores logran unas interpretaciones carismáticas y, en ocasiones, algunas muy dramáticas. Destaca especialmente Dennis Quaid que logra un enorme mérito. Quaid es un actor criticado en infinidad de ocasiones. Sin embargo, demuestra que puede ser duro cuando corresponde y tocar la lágrima fácil en cuanto el instante lo requiere. También hay que llamar la atención sobre Jake Gyllenhaal, quien cumple sobradamente como co-protagonista. Además ofrece algunos de los momentos más divertidos, y dramáticos, del film. Finalmente, resaltar como secundarios a Dash Minok y Jay O. Sanders.

Volviendo con el guión, decir que poco se le puede achacar al mismo. Se trata de un producto de entretenimiento rápido y directo, pero con un fondo de realismo. Según se comenta, el calentamiento global sí que podría producir un fenómeno similar al de esta cinta. Eso sí, sin llegar hasta los extremos que propone Emmerich, eso ya es la magia del cine.

Los fx visuales son, sin lugar a dudas, de lo mejorcito en este campo. En este caso los aportó una de las casas de efectos más brutales de los últimos años: Digital Domain, responsable de los espectaculares efectos de, entre otras,Tron Legacy(Joseph Kosinski, 2010). Aquí se encargan de varias de las secuencias más espectaculares como las citadas en el tercer párrafo de esta reseña, o la escena de los helicópteros…

En conclusión.
Concluyo esta crítica de El día de mañana, probablemente la mejor película de catástrofes de Emmerich (en términos cinematográficos). Presenta un guión entretenido, unos personajes carismáticos y un buen puñado de efectos sobresalientes. Poco se le puede achacar a un largometraje que es de lo más entretenido.

Tráiler de El día de mañana

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