Casi 300
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Así se titula el último despropósito de los guionistas de “Scary Movie”, los descerebrados e inefables Aaron Seltzer y Jason Friedberg, dos individuos que se empeñan en colapsar nuestras pantallas de cine con burdas y nefastas producciones que contra toda lógica consiguen colarse en los primeros puestos del ranking mundial de taquilla, algo que volverá a suceder con la inminente (y espero que más divertida) “Disaster Movie”. En esta ocasión, nos encontramos ante un film directamente homófobo, absurdo, sonrojante y poco menos que insultante hacía la inteligencia del respetable espectador, y todo debido a un cúmulo de situaciones soporíferas altamente vergonzosas y ridículas hasta decir «basta».

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Crítica de Casi 300

Está claro que los gustos del público son totalmente imprevisibles y dispares, porque de lo contrario películas como “Epic Movie”, “Date Movie “o ésta insufrible “Meet the Spartans” (Casi 300) jamás podrían llegar a colocarse en lo más alto del ranking de taquilla en la mayoría de países donde se han estrenado, algo totalmente incongruente teniendo en cuenta la nula calidad (en todos los aspectos) de estas burdas producciones.
Lo más trágico del asunto es que ese mismo espectador se vuelve tremendamente exigente y reacio a la hora de valorar positivamente películas mejores y de mayor envergadura, cuando luego resulta que llega a tolerar sin demasiados impedimentos este tipo de sub-productos que lo único que consiguen es estorbar en los cines y robar salas a otras muchas producciones que deberían de ocupar su lugar con un mayor merecimiento.

Es evidente que la gente está cambiando, que el espectador es proclive a buscar productos de consumo rápido altamente cutres con los que poder pasar 85 minutos de ¿risas? aunque no valgan ni el precio de la entrada, y también es evidente que nos estamos convirtiendo en cinéfilos de carcajada fácil, muy fácil… por lo que jamás cesarán de torturarnos con estas bazofias de tono paródico cuando lo realmente sensato sería darles la espalda desde el primer momento. No obstante, esta reflexión personal no se encuentra motivada en ningún momento por la calidad de la saga “Scary Movie”, una franquicia que, aún considerándose de la misma calaña (y de los mismos creadores) de las “Epic Movie”, “Date Movie” o “Casi 300”, resulta mucho más divertida, entretenida, elaborada y agradable que éstas últimas. Esto se debe posiblemente a su curiosa y siempre efectiva orientación hacía la sátira del cine de terror y ciencia ficción, un enfoque que indudablemente da bastante más juego de cara a la parodia… aunque reconozcámoslo, también se trata de una serie destinada a caer en el más abrumador de los aburrimientos; pero lo de “Epic Movie”, “Casi 300” y compañía no tiene perdón divino, sobre todo lo de ésta última.

En esta ocasión el film principal sobre el que se ostenta el «argumento» de este desastre es “300”, de la que se extraen varios conceptos y situaciones que serán torpemente ridiculizadas en “Casi 300”, logrando provocar incluso auténtica vergüenza ajena dado el descomunal nivel de estupidez y majadería que nos ofrecen los señores directores.
Pero “300” no es el único film tocado por la mermada mente de estos realizadores/guionistas/productores, ya que también seremos testigos de la cruel deshonra que sufren personajes y películas como “Rocky Balboa ” (con un actor emulando a Sylvester Stallone cuya gracia deja muchísimo que desear), “Shrek” (cuya secuencia al inicio del film ya deja entrever lo que se nos avecina…), “Spider-man 3” (Carmen Electra parodiando el lado oscuro del trepamuros), “El Motorista Fantasma” (quizás una de las escenas más curiosas del asunto) o la constante e insufrible aparición de un par de actrices caracterizadas como Paris Hilton, Lindsay Lohan o Britney Spears, tres «celebridades» acabadas y mermadas que en los últimos años nos encontramos incluso en la sopa debido a sus numerosos escándalos. También se parodian en mayor o menor intensidad programas y shows televisivos, teleseries o incluso concursos; todos ellos satirizados mediante gags difícilmente decentes y de nula eficiencia.

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Para empezar, la «película» de los señores Aaron Seltzer y Jason Friedberg se basa categóricamente en una continua y molesta burla hacía la población gay, relegando a dicho sector en el más profundo de los ridículos debido a los interminables menosprecios y desprestigios disimulados hacía la homosexualidad masculina, por no hablar de ciertas secuencias y comentarios sensiblemente homófobos (con frases del tipo «¡no soy gay!» o «no hay armarios en donde meterse«) que no harán sino crear malestar y desavenencias entre el respetable público de dicha orientación sexual. Todo un despropósito claramente malintencionado que no debería de pasar desapercibido por cualquier espectador y/o crítico que valore la película con la mayor objetividad y racionalidad posible.
En lo que respecta al guión y a la coherencia argumental, como suele ser lo habitual en este tipo de producciones ambas cosas resultan intrascendentes y son lo de menos, pero como mínimo debemos de exigir gags y chistes que resulten medianamente eficaces, y esto es algo que brilla por su ausencia durante la mayor parte del metraje. La película, pese a su corta duración, no consigue en ningún instante entretener lo más mínimo al espectador, y ya no es sólo debido al elevado grado de «chusquedad» y cutrez que envuelve toda esta producción, sino también al ritmo sumamente lento y tosco de ciertas situaciones supuestamente «estrellas», haciendo especial hincapié en el interminable «rap» que se marcan los dos bandos guerreros o la desesperante secuencia que pretende parodiar al jurado de ciertos programas musicales televisivos.

Los decorados rozan la penosidad en su máxima potencia, sobre todo teniendo en cuenta que algunos escenarios pretenden dar sensación de extensión cuando realmente no pueden ocultar su condición de set. Este despropósito se ha rodado entre cuatro paredes, y ello se aprecia de forma alarmante… otra razón de peso por la que ésta producción debió haber pasado directamente por el mercado del DVD. En cambio, los vestuarios de los Espartanos resultan prácticamente idénticos a los originales, y esto es uno de los pocos puntos a favor que podemos destacar de la película: diseño de vestuario y maquillajes. Señalar también la curiosa aparición de un ya maduro Kevin Sorbo ligeramente «fondón» en comparación con aquel que deslumbró en la siempre entretenida “Los viajes legendarios de Hércules”. Por lo demás, una película boba, prescindible y poco recomendada, salvo para aquellos que deseen darle placer a la vista gracias a la siempre grata presencia de la escultural Carmen Electra, sin duda, el mejor cuerpo de todo el film. Y hablando de la amiga Electra, según declaraciones suyas tras el estreno de la película: «este es un tipo de cine que no pretende sacar a la gente de sus apuros, es sólo parte de la industria del entretenimiento. Creo, eso sí, que el público se ríe y la risa a veces es una buena forma de reflexionar«. Pues reflexionen sobre ello, amigos lectores.

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En resumidas cuentas

Conclusiones que podemos sacar en claro de esta crítica de Casi 300: aberración recomendable sólo para espectadores de risa muy fácilona, aunque posiblemente el público femenino sea capaz de ver la película con otros ojos debido al elevado número de escenas y gestos provocativos por parte de los protagonistas masculinos. Lo que está claro es que el visionado de este film dará lugar al desperdicio de 84 minutos de nuestras preciadas vidas.

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