Johnny el Guapo
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Un mito de los 80 (Rourke) dando vida a un mito literario (Johnny Handsome) de la mano de uno de los gigantes del cine de los 70 & 80, Walter Hill. Una historia de traición, venganza y de una imposible redención. Esta es la vida de… ‘Johnny el Guapo’.

“Mataron a mi amigo, me metieron en la trena y me clavaron un cuchillo. Esa es mi deuda”. (Johnny)

Johnny el guapo

Crítica de Johnny el Guapo

‘Johnny Handsome’, en España conocida como ‘Johnny el Guapo’, fue un proyecto largamente acariciado por varios actores de renombre para llevarlo al terreno cinematográfico. La novela en que se basa el largometraje es obra de John Godoy titulada ‘Los tres mundos de John Sedley’ (1972), quien también fue el autor de la novela que dio pie a ‘Pelham 1-2-3’ (versiones de cine 1974-2009). El intérprete que más cerca estuvo de lograr el papel, antes de que Walter Hill firmara su versión en 1989 fue Al Pacino, como el mismo relata en el libro de Lawrence Grobel, ‘Conversaciones con Al Pacino’:Harold Becker y yo estuvimos buscando el tercer acto, pero no lo encontramos. La primera mitad es genial. Era mi papel favorito. Me encantaba la idea de un personaje con un aspecto grotesco que ha pasado la vida lidiando con su deformidad, y que de repente se libera de ella y tiene que volver a enfrentarse al mundo. Es como una persona de 250 kilos que de repente pierde 180. Ese hombre sale de la cárcel, con un nuevo rostro, una nueva vida, y en vez de comenzar de nuevo, vuelve a sus raíces para buscar venganza. Pero es muy inteligente. La idea de alguien que debe lidiar con la vida después de llevar la vida de un criminal, alguien que es el autor intelectual de los robos de Pittsburgh… ¡y ni siquiera sabía hablar bien! Me encantaba el personaje. Me encantaba. Pero una vez más… era uno de esos papeles que se echan a perder si no logras arreglar el último acto. Mickey Rourke hizo un trabajo extraordinario, pero eso no importa, a la película le falta el final”.

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Finalmente, de la mano de Tristar, y con un presupuesto (según IMDb) de unos escasos 20 millones de $, ‘Johnny el Guapo’ se hizo realidad con Mickey Rourke como el personaje principal, tras la negativa de Willem Dafoe, con quien Hill ya había trabajado en ‘Calles de fuego’. En su exhibición por Estados Unidos, de la única que hay datos de taquillaje, la cinta sólo logró recaudar unos pírricos 7 millones de $, entrando al número cinco en la semana de su estreno y detrás de ‘Dulce Hogar… ¡a veces!’, ‘Solos con nuestro tío’, ‘Melodía de seducción’ (precisamente protagonizada por Pacino y dirigida por Becker) y ‘Black-Rain’. Aunque el viernes logró el número 1, gracias al tirón que aún mantenía Rourke entre el público femenino, que salió horrorizado al ver de qué iba realmente la cinta y la dio de lado, llevándola a su quinto puesto al final del domingo.

El fracaso de la película supuso el adiós definitivo de Rourke al estrellato. Tras esta se le vio en ‘Orquídea salvaje’ (Zalman King, 1989), ’37 horas desesperadas’ (Michael Cimino, 1990) y ‘Dos duros sobre ruedas’ (Simon Vincer, 1990). ‘Francesco’ de Lilliana Cavani, también de 1989, no vio nunca la luz en Estados Unidos, a pesar de un intento de exhibición para compra en el American Film Market de 1991. Tras una sucesión de fiascos de taquilla, Rourke se alejó del cine y fue a partirse la cara en cuadriláteros de mala muerte despotricando contra todo lo que tuviera que ver con Hollywood… cuando quiso volver todos le dieron la espalda… hasta que renació conEl luchador en 2008.

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Centrándonos estrictamente en el film, hay que resaltar varios aspectos positivos como: la trama, su elenco (incluído un entregado Rourke) y su muy bien llevada atmósfera deprimente por parte de Hill. Estos aspectos son lo mejor junto a la ambientación en Nueva Orleans, ciudad en donde es ubicado el relato. Es de alabar que Hill no recurra durante mucho tiempo, o por lo menos no más del necesario, a mostrar planos del John Sedley deforme y, rápidamente (tras la trampa que le tienden los malosos punks, a los que dan vida unos notables Lance Henriksen y Ellen Barkin), pasamos a ver Sedley en la cárcel y más tarde entregando su rostro y mente a la ciencia del Doctor Resher (Forest Whitaker). Otro de los puntos que juegan a favor del relato, y de la visión de Hill, es que nunca juzga a los personajes protagonistas, simplemente nos muestra sus actos y vemos como Sedley no se arrepiente de su vida como delincuente, simplemente busca la llave para vengarse contra quienes le humillaron, asesinaron a su amigo y salieron impunes.

Uno de los pocos personajes que de verdad conoce el carácter de Sedley es el poli hostigador del sombrero-permanente al que da vida un por entonces poco conocido Morgan Freeman. Los demás, son víctimas del nuevo rostro de Sedley, y acaban embaucados por él, sin darse cuentan, en ningún momento, de con quién están tratando en realidad. Hill impregna las imágenes y la película de un acertado tono áspero, que le va de lujo a los hechos que nos son narrados, incluidos su clímax final en el cementerio, en donde tiene lugar un escalofriante duelo que no desvelaré.

Jhonny el guapo

Sobre la interpretación de Mickey Rourke, como digo, está muy bien y va ganando enteros desde el momento en que Sedley comienza a hablar, empezando en ese instante Rourke a degustar mucho mejor al personaje, mostrando de forma excelentemente conseguida la atormentada psique de “Johnny el Guapo”, en este sentido, atención al estremecedor relato acerca del niño gordo que lo humilló siendo pequeño, y al debate de sentimientos encontrados entre la irremediable venganza y la esperanza de una nueva vida con Donna, interpretada por Elizabeth McGovern. Aunque también contiene momentos para la galería, insertados para buscar el suspiro en las féminas con un Rourke en todo su esplendor.

Sobre el resto de intérpretes, destacar a un joven y ya orondo Forest Whitaker, que el año anterior se había dejado ver en Contacto sangriento (Newt Arnold, 1988). Un sublime Morgan Freeman como un agente de la ley que sigue a Johnny para llevarse la gloria ensuciándose las manos lo menos posible. El siempre magnifico Lance Henriksen como “Rafe, El Cowboy” y Ellen Barkin, explotando su indudable aroma de mujer fatal.

Aunque no tiene el tirón de otros clásicos de Walter Hill, esta película es una buena variación del estilo Hill más rotundo, despojado de ningún tipo de humor, y con una muy difusa línea entre buenos y malos, y acercándose al tipo de guiones que el realizador escribió antes de dar el salto como director, libretos como ‘Con el agua al cuello’ (Stuart Rosenberg, 1975) o ‘La huida’ (Sam Peckinpah, 1972). Y como siempre ‘Johnny el Guapo’ tiene a Ry Cooder tras los acordes musicales, unos arreglos que se mezclan a la perfección con la descacharrada ciudad de Nueva Orleans como telón de fondo.

“Un monstruo siempre es un monstruo”. (Sunny).

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En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Johnny el Guapo, un duro drama de perdedores, trágico y descarnado, incluso más de lo normal en el cine de Walter Hill que aquí se acerca más que nunca al estilo del Peckinpah de los 60 y 70. No tiene contemplaciones. No es amable con el espectador. Y no busca redención. Del mismo modo que ‘Calles de fuego’ era una fábula sobre el rock-roll, ‘Johnny el Guapo’ es una ópera blues.

Tráiler de Johnny el Guapo