Crónicas de Terrormolins 2014, día 3
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Crónicas de Terrormolins 2014, día 3.

Parece ser que vuelven a bajar las temperaturas y, con ellas, asistimos a algunas de las sesiones que más fríos nos dejan. Comenzamos la tarde con el pase de ‘Incidente’ (Mariano Cattaneo, 2010), película que forma parte de “Blood Window” y que un servidor confundió con ‘El Incidente’ (Isaac Ezban, 2014), la cual también formó parte de la sección “Blood Window” en el pasado Sitges y cosechó un sinfín de críticas positivas. Este ‘Incidente’, e imagino que haciendo honor a su título, es un cúmulo de despropósitos mal planteados y peor ejecutados, una suerte de intento de[REC] a la argentina (cambiemos el edificio por una fábrica abandonada) en el que un reportaje en la línea de las recreaciones más casposas de ‘Cuarto Milenio’, sirve como único motivo para “grabarlo todo”. Rituales entorno a la lengua de los ángeles y un grupo de poseídos al estilo ‘Demons’ (perdón por la comparación, la he puesto para que el lector se haga una idea…) pero en plan mal, son los que han hecho pasarnos un aburrido y eterno rato de tortura.

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A continuación, y tras la presentación del cortometraje ‘Rostbif’ (intento de comedia negra sobre una mujer que tira adelante su restaurante sirviendo carne humana), asistimos a una de las producciones que más esperaba del festival: ‘Living dark’, la película que nos ha salvado el día. Basada en el Creepypasta (historia publicada en internet que acaba convirtiéndose en leyenda urbana) de Ted the Caver, cuenta como dos hermanos descubren la entrada a una cueva cerca de la tumba de su padre. Dentro de la misma hay un pequeño agujero que se convertirá en el centro de sus obsesiones cuando empiecen a ensancharlo con la idea de ir al otro lado. Con el aire claustrofóbico de The Descent (Neil Marshall, 2005) y trayendo a la mente en cierto momento un atisbo de los mitos lovecraftianos, ‘Living dark’ juega bien sus cartas cuando se pone a jugar con el terror más puro. Pese a sobrarle una media hora y desmadrarse un poco antes del desenlace, hay que aplaudir que una película de carácter independiente con una carrera tan caótica (fue rodada en 2008 y hasta el año pasado no encontró distribución) sea fiel a su espíritu (la dicha adaptación de la historia de Ted the Caver) y logre la atmósfera de tensión que prometía.

Y como suele pasar en todo festival que se precie, una de cal y otra de arena. La siguiente presentación es la del título catalán ‘Asmodexia’ (Marc Carreté, 2014), el cual algunos ya sufrimos en Sitges y que preferimos no repetir. El frío reinante en Molins hace que no aguantemos hasta el pase de la siguiente película en sección oficial, ‘Phobia (Alone)’ (Rory Douglas Abel, 2013), más cine de carácter independiente sobre un hombre agorafóbico que verá su hogar invadido por visiones de su esposa fallecida. Esperemos poder disfrutar de ella pronto.

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Sin más, ya queda menos para disfrutar de la famosa maratón de 12 horas del sábado, en la que podrán verse el resto de películas de la sección oficial y en la que, seguramente, el calor del público plantará cara a las bajas temperaturas del exterior.