[•REC]
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Si tuviéramos que encontrar cuatro palabras que defininan brévemente esta película, estas serían: “Terror en estado puro”. [•Rec] se ha convertido rápidamente en el falso documental más inquietante y realista del cine contemporáneo. Del mismo modo podemos considerarlo como una de las mejores propuestas del cine de género patrio de las últimas décadas. Lo nunca visto en una pantalla grande en años… si eres capaz de soportarlo.

¡¡¡Pablo, no dejes de grabar, por tu puta madre…!!!

[REC]

Crítica de [•REC]

El cine de terror y/o fantástico producido en España comienza a dar muestras de calidad y eficiencia, dos características que siempre (o casi siempre) han brillado por su ausencia en las producciones de nuestra tierra, y esto es debido posiblemente a la falta de interés, de competencia o incluso de ideas. Pero algo está cambiando en los últimos años, ya que contra todo pronóstico hemos sido capaces de elaborar buenas películas de terror en un periodo de tiempo relativamente corto; films que, independientemente de estar influenciados o no por el cine americano (y que dicho sea de paso, me parece estupendo que lo estén), pueden rivalizar perfectamente con los mejores del género. Me estoy refiriendo a cintas de calidad como El Espinazo del Diablo (de Guillermo del Toro, 2001), la película de culto Los Otros (de Alejandro Amenábar, 2001), Darkness (de Jaume Balagueró, 2002), o la más reciente El Orfanato (de Juan Antonio Bayona, 2007). Todos ellos films cuya temática principal explora (directa o indirectamente) el territorio sobrenatural y fantasmagórico, pero tampoco nos podemos olvidar de otra joya del cine español reciente como lo es El Laberinto del Fauno (de Guillermo del Toro, 2006), película perteneciente al género fantástico que fue tremendamente alabada allá donde se proyectó.

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Es evidente que el cine español puede llegar a dar mucho de si, siempre y cuando se encuentre rodeado de gente seria y de buenos profesionales, algo que ha escaseado de forma alarmante durante décadas (razón por la cual, ciertos actores y directores extranjeros han aceptado trabajar en producciones españolas, aportando su talento para elevar la calidad de las mismas). Y es que nuestro cine está plagado de tristes (e intranscendentes) dramas sociales o de comedias absurdas y grotescas cuya única función es la de revolucionar las hormonas sexuales de la población mas joven, y esto es algo que se ha hecho notar gravemente tanto en taquilla como es crítica, esencialmente la internacional. Quizás por ello nuestros productores y realizadores han decidido dar un giro radical a sus ideales y comenzar a rodar cine de género, para descubrir (más vale tarde que nunca) que tenemos verdadero talento para esto… y la mejor prueba de ello se encuentra en la escalofriante [•Rec] o en la enorme cantidad de dinero que recaudó El Orfanato. Lo que es obvio es que el espectador no es tonto y sabe muy bien lo que quiere, sólo hace falta que los profesionales del celuloide se percaten de ello… y parece que así está sucediendo.

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Tras ésta pequeña introducción, pasemos a comentar la película (¿o debería de decir “documental”?). Escasas producciones nacionales de terror han indagado en el género “Zombie” o muerto viviente, y cuando lo han hecho, los resultados han sido poco menos que desastrosos, salvo alguna que otra excepción como por ejemplo, El Buque Maldito (de Amando Ossorio, 1973), tercera entrega de la mítica saga de los Templarios; o No profanar el sueño de los muertos (de Jorge Grau, 1974). Bien, pues ahora nos llega [•REC], un escalofriante ejercicio de terror que sin duda logró crear ese punto de inflexión necesario que dará lugar, o eso esperemos, a que todo lo que se filme de aquí en adelante mantenga la misma calidad fílmica y artística que el impresionante film de Jaume Balagueró y Paco Plaza, y si esto se consigue entonces sí que podremos competir definitivamente con el mercado internacional (de hecho, ya lo estamos haciendo).

[•REC] es básicamente un film con ciertos puntos en común con 28 Días después que con los típicos films de Romero, ya que realmente nos encontramos ante infectados y no ante muertos vivientes como se ha comentado en innumerables ocasiones. Eso si, la cinta difiere bastante de todas las producciones vistas anteriormente dedicadas a dicha temática, y es que uno de los muchos aciertos que tuvieron los realizadores fue rodar en film con un aspecto visual francamente realista y crudo que casi nunca había sido utilizado en este tipo de producciones. Y digo “casi nunca” porque existe un claro (y digno) precedente como El Proyecto de la Bruja de Blair, pero desde entonces no se ha vuelto a rodar utilizando el método de “cámara al hombro” con tanta solvencia. Un método que si ya resulta eficaz por sí solo, en [•REC] se acentúa aún más, pues en todo momento se recurre al auténtico lenguaje televisivo, recreando una asombrosa sensación verosímil de realismo y crudeza que nos dejará atónitos, tanto que durante gran parte del metraje, sentiremos que estamos presentes realmente dentro del inmueble donde dan lugar los acontecimientos. Es una lástima que dicho sistema no se haya empleado en más ocasiones, cuando posiblemente se trate de la técnica más impactante, estremecedora, realista y rentable de rodaje.

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Por otra parte, ni el fan más veterano al género se librará de llevarse a casa varios sustos, porque no nos engañemos, la película está plagada de situaciones terroríficas y angustiosas, algo que por desgracia suele escasear en la mayoría de producciones recientes. También hemos de reconocer que las películas de similar trama no se caracterizan precisamente por el pánico que llegan a causar (y menos en la época actual) y sí por las grandes dosis de “Gore” y sangre que nos ofrecen, pero con [•REC] sucede todo lo contrario, ya que los realizadores han medido al milímetro cada parte del proyecto para mostrarnos una película espeluznante de verdad, con escasas dosis de sangre pero estratégicamente distribuidas a lo largo de la trama para disimular las carencias del presupuesto. Por lo tanto, [•REC] puede considerarse plenamente como una auténtica pesadilla más que como un film “Gore”, a pesar de que pueda encajar más o menos dentro del género “Zombie”. Y ese inteligente cambio de rumbo que le han dado los responsables resultará crucial para resucitar un género que quizás necesitaba nuevas ideas e innovadores giros argumentales (¿de verdad nadie está cansado de la interminable -y con todos mis respetos, monótona- saga de George A. Romero, o de trilogías fallidas como Resident Evil?).

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Definitivamente, [•REC] se ha convertido en el falso documental más realista e inquietante rodado en décadas. Todo un ejemplo que sirve para demostrar que sí se puede rodar una película apoteósica con medios mínimos y que haga las delicias del aficionado más exigente del género.

Todo comienza cuando Angela y su cámara Pablo, deciden desplazarse a una estación de Bomberos en Barcelona para rodar un documental para el programa Mientras usted duerme, y que nos contará cómo es  la vida profesional de sus trabajadores. Por lo tanto, hemos de tener en cuenta que la película se sostiene sobre un estilo visual poco habitual y atípico, incluso desconcertante para el público más despistado. Y es que realmente no estamos visionando una película rodada bajo el típico formato convencional ni con cámaras cinematográficas de última generación, sino que nos topamos con un reportaje filmado con cámara en mano (y las consecuencias que ello conlleva, como agitados movimientos, apagones de cámara o fallos de sonido) que podría ser incluido perfectamente en programas auténticos del estilo de Callejeros o Acción policial. Y esto es lo más excitante del asunto, que dicho método implica automáticamente un realismo tan crudo y directo que en ciertos momentos nos hará vibrar en la butaca.

Cuando los dos protagonistas llegan al inmueble junto a los bomberos y la policía, nos encontramos con una escena de desconcierto entre los vecinos del lugar, que no dan crédito con lo que están oyendo en una de las plantas altas del edificio. A partir de ese momento, comienza una auténtica pesadilla de terror, pánico y golpes de sonido que nos las harán pasar canutas en la sala de cine. Y es que una de las reglas de oro del cine de terror es la de “mostrar al espectador lo mínimo posible”, algo que se emplea magistralmente durante gran parte de la trama, ya que el objetivo de la cámara a través de la cual estamos observando, en ocasiones no enfoca con total nitidez algunos de los planos y escenas interiores del inmueble, además, el campo de visión se nos limitará esporádicamente, dando lugar a repentinas y espeluznantes apariciones que nos cogerán totalmente por sorpresa, algo que se magnifica aún más hacia la parte final de la película, donde la luz del edificio se apaga y la cámara del reportero se estropea. Os aseguramos que los últimos quince minutos de la película son los más escalofriantes y terroríficos que se han podido disfrutar en una sala de cine en años.

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La pavorosa trama está perfectamente construida y el guión es realmente bueno, aunque al final no nos aclara prácticamente nada sobre lo sucedido quizás para que el espectador saque sus propias conclusiones. En diversos tramos de la historia la crueldad y violencia pueden llegar a resultar tan desmedidas que los realizadores decidieron suavizar parte de la historia insertando diversas y muy oportunas gotas de humor (seremos testigos de varias tomas falsas de la reportera, algún chiste inocente de algún bombero, o muecas y gestos divertidos por parte de algún vecino). Y es que también es necesario intercalar géneros y proporcionar cambios de ritmo para que la trama no decaiga y mantenga el interés del espectador durante toda la proyección.

Los efectos especiales y las escenas más sangrientas no son excesivamente numerosas (lo cual es otro punto a favor), pero las que se nos muestran no serán fáciles de digerir. Este tipo de secuencias se encuentran bastante distribuidas para intentar camuflar el bajísimo presupuesto de la cinta: 1 millón de euros. Por ello, no se abusa especialmente de caros y numerosos efectos especiales, y sí de otro tipo de Fx como los golpes de sonido y efectos luminosos que ayudarán a mantener la tensión hasta el final, y es que el director de fotografía del film ha realizado un trabajo excepcional, dotando a la cinta (sobre todo hacía el último tramo) de un ambiente tan sombrío y oscuro que se nos antojará más que tenebroso, pero al mismo tiempo, tremendamente atractivo.

En cuanto al reparto, hablamos de actores prácticamente desconocidos para la gran mayoría del público, pero tremendamente eficaces y concienciados al máximo para sacar adelante el que posiblemente, ha sido el proyecto más importante de sus carreras. Especialmente cabe destacar el trabajo de Manuela Velasco como Ángela, y de Pablo Rosso como Pablo, su cámara, aunque el resto de integrantes de la película (policías, bomberos y vecinos) también son merecedores de alabar su enorme labor interpretativa.

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En resumidas cuentas

Resumiendo esta crítica de [•REC], hablamos de una de las mejores cintas de terror producidas en nuestro país. Una pesadilla plagada de escalofriantes y violentas secuencias que propiciarán numerosas taquicardias a un buen número de espectadores. Gran ambientación, e inteligente uso de los espacios y de la iluminación para lograr recrear ese ambiente tan terrorífico. Bruscos movimientos de cámara, fuertes dosis de violencia y pánico, muy buenas interpretaciones y un clímax final digno de entrar en la lista de las secuencias más terroríficas de la historia del cine. Película imprescindible.

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