Un don excepcional
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Se dice que una persona es superdotada cuando tiene cualidades que exceden de lo normal. En esta ocasión, el director Marc Webb deja de un lado las telas de araña para contarnos una historia en la que la jovencita McKenna Grace tiene ‘Un don excepcional’.

“¿Por qué crear algo que sabes que va acabar estropeándose?” (Frank)

Crítica de Un don excepcional

Comienzo esta reseña parafraseando a mi compañero Carlos G. en su review de The Amazing Spider-Man 2 (2014): “No descubro nada nuevo si digo que Marc Webb tiene especial talento para hilvanar historias humanas”. Esta cita no es algo banal, sino muy importante. Y lo es porque en ‘Un don excepcional’, Webb vuelve a demostrar su gran mano retratando personajes, historias y situaciones humanas.

En el caso de Marc Webb estamos ante un director capaz de convertir una trama trillada en una historia que te atrapa y que llegas a sentir plenamente. No nos engañemos, lo que se nos cuenta en esta película lo podemos ver casi cualquier sábado o domingo por la tarde en una TV-Movie de antena3TV. Sin embargo, el film sobresale por una dirección que sabe sacar todo el provecho a sus personajes y convertirlos, de cara a la cámara, en los grandes protagonistas. Webb logra acercarnos plenamente todas sus vicisitudes, alegrías y penas. Así pues, queda claro que estamos ante un realizador nacido para brillar contándonos historias del día a día y retratando personajes.

El guión es obra de Tom Flynn y, pese a contar una historia ya un tanto manida, sí que sabe conseguir un importante foco de interés que te hace pensar y dudar. Me explico. La parte ya sobreexplotada es la lucha en los tribunales por la custodia de la pequeña, Mary, intentando sacar las miserias de unos y otros. Eso sí, se agradece que, en esta ocasión, tal como veremos en el siguiente párrafo, no haya buenos ni malos… sino diferentes enfoques acertados o equivocados. Por otro lado, el romance entre Frank y Bonnie se ve venir de lejos desde que ella decide ir al bar. Estos aspectos serían los más “negativos” o explotados en cientos de films y telefilms.

A lo anterior se le contrapone lo más interesante del libreto. Me refiero a un debate ciertamente interesante y relativo a las personas superdotadas. Esta cuestión surge con el “don” que tiene Mary para las Matemáticas. Un “don” heredado de su madre para la que no fue otra cosa que una “maldición”. Y aquí está la cuestión importante: ¿Qué debe hacer una persona que tiene una capacidad extraordinaria? ¿Intentar llevar una vida normal y ser feliz? O, por el contrario, explotar su “don” y ponerse totalmente al servicio de la sociedad aun a costa de sacrificar su propia vida… He ahí el punto más interesante del guión y sobre el que se vuelca buena parte del film cuando la abuela de Mary entra en acción y se remueve el pasado familiar. Presten atención a la frase del film que he usado en la introducción porque no es baladí.

Entramos ya en el reparto porque la película no tiene aspectos más relevantes a destacar. Realmente estamos ante un film muy “sencillo” en el que lo verdaderamente importante son los actores. Y en este campo destaca muchísimo McKenna Grace que, por aquel entonces, era una niñita que estaba ante su primer papel protagonista en una cinta de estreno a cines. Aquí da vida a Mary, una pequeñina superdotada que se ha educado en casa junto a su tío hasta que este decide llevarla al colegio. Decir que McKenna Grace es el alma de la propuesta es decir la verdad. La pequeña roba todo el protagonismo y se hace con el espectador nada más salir en pantalla. McKenna maneja y exhibe perfectamente un amplio abanico de emociones y se muestra enfurruñada, contenta, triste, rabiosa, dulce,… Tal y como dice Frank: “Tiene una personalidad arrolladora”.

El citar a su tío Frank me lleva a hablar de Chris Evans, que es quien lo interpreta. Evans se aleja de sus roles superheróicos para encarnar a un hombre que se hizo cargo de su sobrina al morir su hermana. Frank era un profesor de Filosofía que abandonó la Universidad para convertirse en un mecánico freelance de lanchas y barcos. Ya ha enseñado a Mary todo lo que sabe y ahora decide llevarla a la escuela para que tenga otra educación y amigos… La performance de Evans es realmente tranquila y cediendo todo el protagonismo a Mckenna Grace con la humildad del que ya sabe que ha triunfado y presta su escudo a una niña excepcional. Ni que decir que su química con Grace es realmente tierna, divertida y emotiva.

Entre los secundarios tenemos a Octavia Spencer en un simple rol de apoyo a Frank como Roberta, su vecina. Otro que ayudará a Frank es Glenn Plummer como Greg, su amigo y abogado. Ojo a su frase: “El traje no importa… importa estar preparado”. Por su parte, Lindsay Duncan exhibe una gran autoridad como Evelyn, la abuela de Mary y madre de Frank. Su discurso ante el tribunal denota sus aires de superioridad y mando. También destacaré en ella una frase que encierra una gran verdad: “Nunca te lleves mal con ignorantes que tienen un poco de poder”. Finalmente nos queda Jenny Slate en un papel amable como Bonnie, la profesora que acoge en su clase a Mary.

“En caso de empate, ese viejo va a decantarse por el dinero” (Greg)

En conclusión.
Termino esta crítica de Un don excepcional, una película que es tal cual la relación entre Chris Evans y McKenna Grace en pantalla. Esto es: emotiva, tierna, divertida, dramática,… Todo esto mientras la película nos hace reflexionar acerca de lo que puedes dar y lo que no puedes dar… y cómo el hecho de ser un genio puede marcar tu vida para bien o para mal por las presiones propias o ajenas. Muchas veces el mejor don es disfrutar llevando una vida normal.

Tráiler de Un don excepcional

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