The Laundromat: Dinero sucio
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Basada en la sucia realidad llega “la película definitiva” sobre el escándalo de los papeles de Panamá. Steven Soderbergh presenta a Gary Oldman y Antonio Banderas arrasando con todo en… ‘The Laundromat: Dinero sucio’.

“La realidad es que en la mayoría de los juegos para que alguien gane… ¡alguien tiene que perder!” (Fonseca)

Crítica de The Laundromat: Dinero sucio

Steven Soderbergh deja, por un momento, sus películas grabadas con Iphone para dirigir esta sátira. Una sátira repleta de estrellas sobre el escándalo de los papeles de Panamá. Recordemos, aquella investigación que destapó el tremendo negocio bajo la superficie de las empresas pantallas. Lo cierto es que, salvo sus apuestas netamente comerciales con la saga ‘Ocean’s’, Soderbergh siempre se ha encargado de recordarnos que el mundo es un lugar lleno de peligros a todos los niveles. Un lugar en donde no serán los buenos y los mansos los que heredarán la tierra precisamente.

Con ‘The Laundromat: Dinero sucio’ el estilo independiente de Soderbergh se palpa. Sus movimientos de cámara, el derribo total de la cuarta pared casi desde el minuto uno con los deleznables protagonistas principales hablando directamente al espectador y apareciendo en situaciones tremendamente rocambolescas. Por supuesto, también destaca la inclusión de actores y actrices conocidos en papeles de una o dos escenas. Todo ellos aparecen como si fueran unos invitados a la fiesta/teatrillo de purpurina que el director ha montado.

Soderbergh apuesta por dar al film un toque de sátira mezclado con grandes dosis de humor negro. Amén de la crítica directa al sistema financiero con un nada disimulado ataque final a los altos estamentos de EEUU. Estos últimos quedan en entredicho ya en los minutos finales con un humor ciertamente poco acertado cuando señalan que las empresas pantallas eran algo normalizado hasta que el gobierno vio que eran otros los que se llevaban el dinero y que no se quedaba en USA. Ojo a cuando, en uno de los múltiples momentos, los dos protagonistas saltan la cuarta pared y advierten que tanto el director como el guionista tienen empresas para aprovecharse de pagar menos al fisco… como si eso ya sirviera para normalizar dicho movimiento financiero.

Dejando a un lado el cuestionable humor, lo peor de la visión del director y el guionista radica en la unidimensionalidad que se le da a los ricos. Unos tipos que se aprovechaban del dinero estafado para llevar vidas adúlteras. Al mismo tiempo, y para no humanizar a las sanguijuelas de abogados Mossack & Fonseca, estos tienen familia pero en ningún momento se les ve ni quieren que lo hagamos, dejando claro que sólo les interesa mostrar su cara de estafadores. Intentan exculparse por lo hecho pero, al mismo tiempo, no muestran ningún remordimiento.

El libreto del film lo firma Scott Z. Burns, quien ya ha trabajado con Soderbergh en anteriores ocasiones. Ahora mismo lo recuerdo con sus guiones para cintas como ‘¡El soplón!’ (2009) o Contagio (2011). La idea para su script viene del libro documentado sobre el tema a cargo de Jake Bernstein.

‘Dinero sucio’ nos cuenta como muchos fueron estafados con el visto bueno de unos pocos. Así se llenaron los bolsillos de los ricos que se hicieron más ricos a costa del dinero de gente trabajadora o de pobres diablos con mala suerte y penosas inversiones a cuestas. La trama no es precisamente lo que se dice fácil de seguir. Esto es así por su cantidad de tecnicismos financieros, los tejemanejes y las sub-tramas de personajes que aparecen en segundo o tercer plano para llenar metraje. Estas tramas secundarias, en muchas ocasiones, no aporta nada más que seguir sumando delirantes secuencias, una tras otra, algunas acertadas y otras totalmente prescindibles. Al final, todos estos datos y tramas hacen la bola cada vez más y más grande.

Tres son los protagonistas que destacan sobre todos los demás: Meryl Streep, Antonio Banderas y un inenarrable Gary Oldman. Conviene advertir que es prácticamente obligatorio ver esta película en versión original, puesto que el doblaje (fallido en la elección de algunas voces) deja muchos detalles de las interpretaciones fuera de juego. Muchos más de los permisibles, sobre todo en el imposible acento alemán de Oldman y el toque que Banderas le da a su personaje panameño. Dicho lo cual, si alguien roba el show ese es Gary Oldman. Su recital de momentos fuera de sí, las entonaciones y el impostado tono vocal que le da al abogado Jurgen Mossack es lo que hace que el film gane en interés, a pesar de sus defectos narrativos.

Al lado de Oldman, e intentando contener la risa, tenemos a un más que correcto Antonio Banderas como Ramón Fonseca. Este personaje es una oveja descarriada. Un tipo que dejó de lado la iglesia cuando advirtió, a las malas, que los mansos no heredarían la tierra. Paralelamente a las apariciones de ambos tenemos la historia que envuelve a Meryl Streep (Ellen Martin) y que acabará uniendo el destino de su personaje con el de los dos estafadores. Más avejentada de lo común, Streep es una decidida mujer recientemente viuda. Una jubilada que no parará hasta destapar la estafa tras la muerte de más de veinte personas a bordo de un pequeño crucero por Nueva York capitaneado por Robert Patrick (Capitán Paris).

En relación a la historia del personaje de Streep es imposible no citar a James Cromwell encarnando a su marido. Un viejo a quién levantan de la cama en una de las dos escenas que tiene para sentarlo en el mini-crucero que lo acabará ahogando de una manera totalmente ridícula. Este hecho es el que desencadena toda la trama. Otros actores que salen en una escena o dos para cobrar el cheque son Jeffrey Wright, Sharon Stone, David Schwimmer, Larry Clarke, Nonso Anozie y Matthias Schoenaerts. Siendo estos últimos los que tienen papeles de más minutos de todos ellos.

“¿Mal? Que palabra tan grande para ser tan pequeña” (Fossack)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de The Laundromat: Dinero sucio, una apuesta plenamente “circense” de Soderbergh. La película nos narra unos hechos realmente serios que destaparon numerosos e importantes escándalos aquí tomados a risas. Salva la papeleta Meryl Streep tomándose el 95% de su papel y la película plenamente en serio. También es justo resaltar a un Gary Oldman robando la escena cada vez que sale.

Tráiler de The Laundromat: Dinero sucio