Star Wars: El ascenso de Skywalker
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“Esta película es el final de las tres trilogías. Es el final de más de 40 años de trabajo y también tiene que funcionar ella sola. La trama trata sobre esta nueva generación y lo que han heredado: la luz y la oscuridad. Además se deberán enfrentar al mayor mal. ¿Estarán preparados?”. J.J. Abrams nos invita a presenciar el final de toda una era en ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’.

“Nunca tengas miedo de quién eres” (Leia)

Crítica de Star Wars: El ascenso de Skywalker

Después de que George Lucas vendiera su obra a Disney se pusieron en marcha una serie de nuevas películas. La joya de la corona era una nueva trilogía continuadora de la saga original y que comenzó en 2015 conStar Wars: El despertar de la Fuerza de J.J. Abrams. A esta le siguió, dos años después,Star Wars: Los últimos Jedi de Rian Johnson. Y ahora llegamos a la conclusión con ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’, la película que cierra no ya sólo esta nueva trilogía, sino toda la obra original de Lucas.

Expuestos los antecedentes, es hora de ver qué tal resulta este último capítulo. Comenzaré con lo bueno. Y lo bueno es que J.J. Abrams entrega una película muy disfrutable a nivel de ritmo y edición. ‘El ascenso de Skywalker’ dura 141 minutos que se pasan en un auténtico suspiro y que parecieran 90. El ritmo de la película es altísimo, las escenas de acción y aventuras se suceden una detrás de otra y siempre están pasando cosas. Desde que te sientas a verla no puedes apartar la vista de la pantalla. Abrams ha ejecutado el film a ritmo de una doble persecución/búsqueda y logra que te sientas totalmente parte de ella.

Como en las anteriores propuestas, también destaca el film en la combinación de efectos y criaturas prácticas con las generadas por ordenador. En este aspecto, el trabajo está muy conseguido y equilibrado. Por otro lado, un punto en el que quizás baja el nivel es en lo relativo a las batallas estelares y grandes maquinarias. En este sentido, las batallas con los típicos destructores y cazas resultan muy escasas y en nada comparables a las anteriores. También quedan de lado grandes colosos mecánicos como los AT-AT. Por así decirlo, en estos aspectos, ‘El ascenso de Skywalker’ tiene una “menor escala”. Incluso el mítico Halcón Milenario luce muy poco.

Para compensar lo anterior Abrams nos obsequia con varios y espectaculares combates de sable láser. Estos combates están excelsamente filmados, son emocionantes y además incorporan varias veces con muy buen tino el uso de “La Fuerza”. Lógicamente en estos versus sobresalen las figuras de Daisy Ridley y Adam Driver.

Por supuesto, todo el espectáculo visual desatado por J.J. Abrams se eleva todavía más gracias a la banda sonora. Una banda sonora que alza todo lo que vemos por encima de sus posibilidades reales. Inevitablemente toda esta música viene firmada por John Williams. El maestro evoca de manera casi continúa sus mejores partituras de la franquicia.

Expuesto lo bueno, ahora ahondamos en lo malo representado por el libreto perpetrado por J.J. Abrams y Chris Terrio. Antes he comentado que la gran virtud del film es su trepidante ritmo, ahora bien, esta viveza arrastra inevitablemente al guión. Sí, se producen revelaciones importantes y sorprendentes… pero son soltadas tan rápido que no dejan tiempo a asimilarlas ni a desarrollarlas convenientemente. Toda la frenética carrera que es esta cinta deja poco o nada para ahondar en los personajes, sus legados, relaciones y miedos.

En relación a lo anterior, el pasado familiar de Rey queda, por fin, resuelto y es una gran sorpresa. Sin embargo, no se profundiza lo más mínimo en ello habiendo podido crear situaciones realmente atractivas, dramáticas y tétricas. Inclusive, se podía haber llevado la saga a otro nivel y poder continuarla hacia otros derroteros. Sin embargo, al ser un film “made in Disney” nada de esto se intenta. También muy criticable es el epílogo mandando al limbo la frase más significativa del film. Otro ejemplo de la rapidez con la que transcurre todo es dejar en el aire algo que Finn quiere comentarle a Rey, o la velocidad con la que se despacha la explicación del regreso de Palpatine en ¡una sola frase! Por otro lado, el libreto, en según qué momentos, vuelve a ser un déjà vu clarísimo de El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983).

Como cierre de las aventuras de Rey y sus amigos el guión y la película valen para el público casual y los jóvenes fans. Ahora bien, como cierre de las ¡nueve películas! de la saga resulta fallido y sabe a oportunidad perdida. Además que la historia de Skywalker, Darth Vader y demás no necesitaba de “continuación” alguna. Aquella era una historia y un ciclo perfectamente cerrados.

Teniendo en cuenta lo comentado, nadie puede negar que, a nivel argumental, esta ha sido una trilogía que ha plagiado continuamente al pasado, siendo incapaz de desarrollar una personalidad propia. Quién más lo intentó fue Rian Johnson y, con sus aciertos y errores, lo crujieron vivo. En este aspecto del “plagio” esta última entrega es la más criticable de todas. Y lo es porque se han visto ya los errores anteriores y no sólo no se han rectificado sino que se ha vuelto a reincidir en algunos. En definitiva, una gran oportunidad perdida de haber dado a una nueva generación de espectadores su propia y original historia de ‘Star Wars’.

“Ella no es quién tú crees que es”. Wonder Woman.

En el reparto si hay una protagonista que lo es todo aquí esa es Daisy Ridley como Rey. La labor de la actriz resulta irreprochable con el material que le han dado. Si empatizamos algo con Rey es gracias al trabajo de Daisy y al innegable carisma que le otorga al personaje. Más allá de eso no podemos sentir casi nada por ella. Digo esto porque el libreto la convierte en la Jedi más perfecta y poderosa de todos los tiempos. Más que una Jedi es una superheroína Marvel capaz de saltar por encima de un caza imperial en movimiento o de curar la más mortal de las heridas. Por si fuera poco, Rey es la mejor en todo: desde pilotando hasta evitando que su virginal traje blanco se ensucie o rompa. Ante un personaje así es imposible sentir temor alguno hacia su destino.

Ante el show de Rey, el resto de protagonistas poco o nada pueden hacer, salvo quedar como inútiles. Quien más salva la cara es un Adam Driver convenientemente inexpresivo y poderoso. Sin embargo, presenta ciertas dudas que lo hacen más “humano” y cercano al público que la propia Rey. Probablemente, la evolución de Kylo Ren y su historia personal sea de lo más destacado de estas tres películas. Así pues, y dejando al margen a Rey y Kylo Ren, ningún otro personaje será recordado dentro de 5 o 30 años.

Del resto del elenco, por la ya expuesto, hay muy poco que comentar. Aun así cabría resaltar a Oscar Isaac al que el libreto intenta otorgar un pasado hacia su personaje, Poe Dameron. Además, Isaac se termina dando un aire a Han Solo, salvando las distancias. De John Boyega muy poco se puede decir esta vez salvo que está para acompañar. Peor suerte corren Anthony Daniels y Joonas Suotamo. El primero queda para ser el aporte cómico como C-3PO y el segundo como Chewbacca si no estuviera en la película nadie lo echaría de menos pues lo único que hace es estorbar. Por su parte, Kelly Marie Tran queda absolutamente olvidada y pagando los platos rotos de ‘Los últimos Jedi’.

Las nuevas y viejas incorporaciones son un visto y no visto. Billy Dee Williams se deja ver en dos o tres escenas como el mítico Lando Calrissian y ya. Mark Hamill aparece en su versión espectro Luke con lo que poco se puede decir. Keri Russell encarna a Zorii Bliss, un personaje del pasado de Poe, pero tampoco se puede decir nada porque no se quita el casco que lleva ni un momento. El Hux de Domhnall Gleeson pierde toda su importancia en favor del general Pryde de Richard E. Grant. Del regreso de Ian McDiarmid como el emperador Palpatine no voy a decir nada para evitar destripes. Y, finalmente, con la Leia de la fallecida Carrie Fisher bastante han hecho con rescatar y montar las pocas escenas descartadas de los films anteriores y que no se note mucho.

“Enfrentarse al miedo es el destino de un Jedi” (Luke Skywalker)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Star Wars: El ascenso de Skywalker, una película (y una trilogía) que es como ‘Stranger Things’, esto es, una golosina que se saborea y disfruta rápidamente sin más trascendencia que vivir del pasado. Ni esta ni las dos anteriores películas han conseguido ser algo memorable y a recordar. En concreto, ‘El ascenso’ no trasciende por su innegable cobardía que la lleva constantemente a intentar agradar a nuevos “fans” y productores.

Tráiler de Star Wars: El ascenso de Skywalker