El muñeco de nieve
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En Cineycine nos adentramos hoy en los terrenos del cine negro nórdico. Y lo hacemos bajo las pesquisas del detective de homicidios Harry Hole en un truculento caso relacionado con muñecos de nieve. Recordad, cuando caiga la primera nevada, el asesino de ‘El muñeco de nieve’ volverá a matar…

“Quieres que las piezas del rompecabezas entren a la fuerza…” (Harry Hole)

Crítica de El muñeco de nieve

Antes de su estreno en USA, Tomas Alfredson comentaba, en un reciente artículo de una revista online, los problemas por los que pasó el rodaje de esta película. Sorprendentemente, no es un caso de productores obsesos de pasta… sino de una falta de tiempo de filmación y de una pre-producción demasiado corta. Esto obligó al realizador sueco a tener que hacer malabares para poder tener listo el film y unos reshoots filmados a principios de este año. Como consecuencia, la obra final se resiente.

Casi puedo decir que ‘El muñeco de nieve’ es una obra “inacabada”. Una película donde se nota la mano de su director pero sin terminar, sin una composición completa. Es como ver un producto montado de una manera irregular e intentando encajar piezas a la fuerza. Todo para dar forma a un relato que, por soñar, si Alfredson hubiera tenido el tiempo necesario otro gallo cantaría…

Uno denota en la cinta, producida por Martin Scorsese, a un Alfredson que le gusta lo que hace y capaz de sacar mal rollo con tan sólo enfocar una casa perdida en una montaña nevada. Al cineasta sueco se le cae la baba con este tipo de cine y se aprecian destellos de lo que podía haber sido un buen film. Un film completado, además del bellísimo escenario, con la fotografía de Dion Beebe y la música de Marco Beltrami.

Alfredson se rodea de buen un reparto. Ojito a al aspecto de Val Kilmer, carismático pero demasiado funcional. Por su parte, Michael Fassbender levanta él solo a Harry Hole, un detective alcohólico pero que está dispuesto a cumplir con su deber. Rebecca Ferguson y Charlotte Gainsbourg, las principales damas del relato, cumplen de sobra. Llamar también la atención de un Toby Jones “expendable” y un J.K. Simmons que gana al espectador, pero lo hace con un personaje demasiado metido a la fuerza. Finalmente, James D’Arcy con sólo dos escenas es capaz de meterse al público en el bolsillo.

En cuanto al asesino, sus motivaciones quedan un tanto desdibujadas. Se aprecia una sensación de que las mismas quedaron perdidas en alguna parte de aquel 10-15% que no se llegó a rodar. Al final todo termina en un clímax que, aunque visualmente logrado, acaba por ser una mera comparsa.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de El muñeco de nieve, una cinta que refleja bastante bien “lo que podía haber sido y no fue”. Al final nos queda un producto irregular por culpa de un montaje esquizoide. No obstante, se dejan ver destellos de una obra potente, visualmente brillante y funcionalmente interpretada. En definitiva, insisto, un pudo ser y no fue.

Tráiler de El muñeco de nieve

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