El escándalo (Bombshell)
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“La película se basa libremente en mi experiencia durante el escándalo de acoso sexual en Fox News. No tengo nada que ver con la misma. No vendí los derechos de mi historia o libro y solo tuve mi primer vistazo al film una vez que había pasado el punto de posibles ediciones, aunque ciertamente hay algunas que habría hecho. Aún así, ‘Bombshell’ es una fuerza para siempre porque ayudó a arrojar luz sobre cómo afrontar y evitar estos temas”. Así se pronunciaba Megyn Kelly en su cuenta de Instagram sobre… ‘El escándalo (Bombshell)’.

“No soy una feminista” (Megyn Kelly)

Crítica de El escándalo (Bombshell)

El director Jay Roach vuelve a tocar un tema controvertido después de que 2015 estrenara ‘Trumbo: La lista negra’. En esta ocasión se hace eco de los acosos y abusos sexuales cometidos por Roger Ailes (1940-2017). Para el que no lo conozca, decir que Ailes fue el fundador, expresidente y director ejecutivo de Fox News. Finalmente, fue obligado a abandonar sus cargos directivos por la millonaria familia Murdoch al hacerse pública su nauseabunda conducta hacia sus trabajadoras. Ya el año pasado la cadena Showtime emitió ‘La voz más alta’, miniserie sobre Ailes interpretado por Russell Crowe, que consiguió ganar el Globo de Oro al Mejor actor de miniserie por su performance.

En ‘El escándalo (Bombshell)’ Roach se une al guionista Charles Randolph para retratar no sólo Ailes, sino a tres mujeres que sufrieron sus desmanes. De hecho, la película se centra principalmente en ellas. Dos reales, Gretchen Carlson y Megyn Kelly, y una ficticia: Kayla Pospisil. La estructura del film no deja de ser la de un biopic bastante dinámico y que, a veces, rompe la cuarta pared para explicar según qué cosas (sobre todo Megyn Kelly). Además, en determinados momentos, se incluirán testimonios reales y varias imágenes de archivo.

La narrativa se centra en el año 2016 empezando con los debates y polémicas entre Megyn Kelly y Donald Trump. Al mismo tiempo se va desarrollando, poco a poco, la trama de los acosos sexuales de Ailes sobre Gretchen Carlson y, especialmente, sobre su nueva víctima: Kayla Pospisil. Llegado un punto, la película deja en un segundo plano a Trump para centrarse totalmente en Ailes. Como expuse antes, la cinta resulta tan dinámica que, en ningún momento, pierdes interés en verla.

En la parte dedicada a Donald Trump se analiza también la repercusión mediática que tienen las palabras de un líder sobre un periodista. También vemos, un tanto por encima, cómo se preparan determinadas entrevistas para suavizar relaciones de mutuo interés. En esa parte se presenta a Ailes como un viejo zorro que sabía moverse muy bien en los ambientes políticos, especialmente los conservadores. Ahí están sus intercambios de pareceres y consejos a Megyn Kelly.

Por otro lado, en la parte centrada en “el escándalo” se analizan las consecuencias del acoso y el abuso sexual en el ámbito profesional: la división entre partidarios y detractores, la repercusión pública, el miedo a hablar por las consecuencias en tu carrera… En esta parte del metraje resulta tremendamente impactante la escena en la que Kayla Pospisil conoce a Roger Ailes y que supone su total pérdida de inocencia. La secuencia no es muy explícita pero consigue dejar un tremendo poso de impotencia, rabia, desagrado e incomodidad. Sobra de decir que está excepcionalmente representada por Margot Robbie y John Lithgow.

En relación al párrafo anterior, atención también al “reproche” del daño irreparable que puede hacer al resto el hecho de callar una conducta de abuso. Esto último queda reflejado excelentemente en una conversación entre Megyn Kelly y Kayla Pospisil que termina entre insultos. Este punto es quizás la única “crítica” a los postulados del film. En este sentido, la propia Megyn Kelly real llegó a reflexionar en un video de su cuenta de Instagram: “Desearía haber hecho más, aunque entonces me sentía impotente… ¿Y si en aquel momento me hubiera arrojado al fuego?”.

Terminando con la trama tengo que decir que su punto flaco son las pocas escenas dedicadas a relatar cómo la conducta acosadora y abusiva influye en el ámbito personal de las protagonistas. Estas secuencias, básicamente, quedan reducidas a breves charlas de Megyn Kelly con su esposo, a una llorosa llamada telefónica de Kayla Pospisil y al trato de Gretchen Carlson con sus abogados. Fuera de esto prácticamente no se explora el daño en la vida íntima de las afectadas. Pienso que habría resultado muy interesante haber tocado esa parte pues habría redondeado más el film y la propia historia.

“Levántate y da un giro”. La voz más alta.

En el reparto el eje central es Charlize Theron encarnando a Megyn Kelly, la periodista estrella de FOX News. Atención a la labor de maquillaje y peluquería porque Theron resulta idéntica a Kelly. Por otro lado, la actriz hace un gran papel metiéndose por completo en la personalidad de una mujer dura y fuerte. Destaca la autoridad y el carácter que Charlize Theron refleja en pantalla. Mucho más suave, que no débil, es la representación de Nicole Kidman como Gretchen Carlson. Ella es quien lo inicia todo a causa de un despido caprichoso. Kidman, probablemente, es la intérprete que maneja un abanico más amplio de sentimientos pasando por la incredulidad, la sorpresa, momentos de llanto y, finalmente, la plena seguridad en lo que hace.

Respecto a Margot Robbie decir que interpreta a Kayla Pospisil, un personaje ficticio. Si todas las actuaciones son sobresalientes, la de Robbie es la más natural aportando un increíble aire de alegre y entusiasta ingenuidad a su personaje. Ingenuidad que terminará por convertirse en tristeza y rabia. Todos estos estados muy fenomenalmente trabajados por la actriz. En cuanto a su personaje de Kayla decir que ella y su familia son unos creyentes de Fox News. Así pues, Kayla se encuentra en el paraíso trabajando en la cadena que ven en su casa: “Fox News es nuestra Iglesia” llega a comentar. Por ello, al intentar ascender y ver el precio a pagar el shock es tremendo. En este sentido, atención a la ya comentada escena en el despacho de Roger Ailes.

Al citado Roger Ailes lo encarna John Lithgow en una caracterización y actuación que asombra. El veterano actor nos entrega a un personaje acabado físicamente pero con un poder intacto. En la película lo vemos como un auténtico controlador de todo desde su oficina. Un tipo que vigila las cámaras de los programas, la línea privada de denuncias y hasta el vestuario de las presentadoras. Incluso sabe manipular a la persona abusada y a su entorno y tiene una serie de frases listas para sus abusos, entre ellas: “Para prosperar… tienes que mamar”. Por supuesto se nos mostrará también su olfato para la comunicación y la política.

Finalmente, los secundarios se reparten muy pocos minutos. No obstante, resaltar a los siguientes: Kate McKinnon como siempre se muestra muy natural con su pequeño rol de apoyo a Kayla Pospisil. Por su parte, el apoyo de Ailes lo representa Allison Janney como su abogada Susan Estrich. Finalmente, atención a la muy buena aparición en el tramo final de Malcolm McDowell caracterizado como Rupert Murdoch teniendo que gestionar todo el asunto Ailes en persona.

“No hay audiencia para esa versión de la historia” (Rupert Murdoch)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de El escándalo (Bombshell), una película que hace honor a su título retratando el ambiente tóxico que se vivía en FOX News. A Jay Roach no le hace falta rodar escenas subidas de tono para hacer partícipe al espectador de su mensaje. En su lugar cuenta con un elenco al que dirige con precisión sacando de cada intérprete lo que más necesita. Si quieren tener una idea más o menos aproximada del origen del “MeToo” en el periodismo estadounidense deberían plantearse ver este film.

Tráiler de El escándalo (Bombshell)