El desafío del búfalo blanco
Comparte con tus amigos










Enviar

Tiburones, cocodrilos, lobos, insectos,… Hay quien podría pensar que en lo referente a criaturas asesinas lo hemos visto todo. Sin embargo, si algo tiene el cine es que nunca deja de sorprendernos. Hoy os presentamos ‘El desafío del búfalo blanco’, un film que ya en su momento despertó cierto interés en el público. Estamos ante un western atípico que se adentra en el género fantástico de la mano de un enorme búfalo blanco con muy malas pulgas.

El Desafío del Búfalo Blanco

Crítica de El desafío del búfalo blanco

Cuando termina esta película sentimos una absoluta sorpresa ante lo que acabamos de ver. Recordemos que a principios de los años setenta el western todavía tenía cierta repercusión. Además, Charles Bronson ya contaba con sobrada experiencia en “películas del oeste” como Los siete magníficos(John Sturges, 1960) o ‘Hasta que llegó su hora’ (Sergio Leone, 1968) y era un actor de moda en la serie B. Por otro lado, hay que sumar la tremenda repercusión que había tenido el estreno de Tiburón(Steven Spielberg, 1975). Así que no es de extrañar que a alguien se le ocurriera realizar un western protagonizado por Charles Bronson que tuviera como eje central la caza de un animal monstruoso. El problema es que ‘El desafío del búfalo blanco’ resulta una amalgama de géneros y conceptos. Así pues, la experiencia se convierte en algo interesante y entretenido, pero también algo fallido.

El origen de este proyecto lo tenemos en una novela del escritor y director Richard Sale, que también se encargó de adaptar el guión. No es una mala novela, al contrario, pero la adaptación le arrebata parte de su esencia y es en ese punto donde pierde enteros. Para salvar la nave se contó con J. Lee Thompson, director nada más y nada menos que de películas como Los cañones de Navarone’ (1961). Desgraciadamente se encontraba ya en el ocaso de su carrera y sólo le quedaba oficio para mantenerse a flote. En consecuencia, la película alterna secuencias muy bien resueltas con otras bastante mediocres.

Jack Warden

Por su parte, Charles Bronson resuelve la papeleta con solvencia, obviamente sin alardes interpretativos de ningún tipo pero sí repartiendo plomo como nadie. Un claro ejemplo reivindicativo del actioner que no necesita ser un gran actor para hacer creíble su personaje. En esta ocasión encarna a un muy peculiar Wild Bill Hickok con gafas de sol a lo Elton John. Como rivales en esta aventura tendrá a Will Sampson dando vida al famosos Caballo Loco. Y como tercero en discordia tenemos a un veterano Jack Warden. El toque femenino lo aportaba Kim Novak.

Quizás el mayor problema de esta película es que no cuenta nada nuevo. De hecho, es interesante observar la similitud de este búfalo blanco con ese monstruo literario que es Moby Dick. Ambas criaturas son blancas, poderosas y arrebatan la vida de los hombres que buscan cazarlas. Y no sólo eso, sino que encarnan una idea, un concepto, que arrastra a los hombres a perseguirlas. A causa de esto los tres hombres que buscan cazar al búfalo tienen motivos muy personales para hacerlo: unos espirituales y otros más mundanos, pero al final terminan enfrentándose. Desgraciadamente estas similitudes son demasiado obvias, incluso llegando al plagio en alguna escena. Falta frescura y ahondar en esos pequeños detalles que convierten una película normalita en memorable.

Y ya que hablamos de un búfalo blanco hay que comentar brevemente el apartado visual, que ya anticipo que es casposo y envejecido. El animalito cobra vida gracias a la animatrónica, pero en este caso de la mala. Los movimientos y embestidas del búfalo son bastante mediocres y parece que levite sobre la nieve. En general es algo que, a día de hoy, se nota mucho aunque intentemos quitarle importancia. Al menos la música de John Barry no decepciona, ni entonces ni ahora.

Charles Bronson

Conclusión.
Termino esta crítica de El desafío del búfalo blanco, no es una buena película ni es una de las mejores que haya protagonizado Bronson. Podemos decir que es entretenida y poco más. La idea de cazar a una bestia mitológica en pleno salvaje oeste es interesante, pero todo está llevado con demasiada ligereza e incluso lo más importante en una película de Bronson, la acción, nos la ofrecen con cuentagotas. Al final de todo tenemos un producto bastante prescindible y sólo apto para fans de Charles Bronson que quieran echar una ojeada a una rareza de su filmografía.

Tráiler de El desafío del búfalo blanco