Aullidos
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El miedo se convierte en una poderosa realidad cuando lo intentas domesticar. Hoy se cumplen ¡40 años! desde que unos sonidos agudos y prolongados nos trajeron el escalofrío y el terror. En 1981 nadie estaba a salvo de escuchar los… ‘Aullidos’.

“No puedes domesticar lo que es salvaje. No es natural”

Crítica de Aullidos

En 1981 el subgénero de los hombres lobo y la licantropía pegó muy fuerte en cines. Hasta tres producciones importantes relacionadas con el tema llegaron a las grandes salas de todo el mundo. Me refiero a ‘Un hombre lobo americano en Londres’ (John Landis), ‘Lobos humanos’ (Michael Wadleigh) y ‘Aullidos’ (Joe Dante). De las dos primeras ya hablaremos en su momento. Hoy toca centrarse en esta mítica producción de Joe Dante que en su inglés original fue bautizada como ‘The Howling’.

Dante venía de haber cosechado cierto éxito tras haberse puesto detrás de las cámaras de Piraña (1978). Ahora cambiaba los “hambrientos pececillos” por los salvajes lobos después de no fructificar su fichaje para Tiburón 3 (Joe Alves, 1983). Los lobos de ‘Aullidos’ se mostraban en cine de manera absolutamente terrorífica y como casi nunca antes se habían visto. En pantalla tenemos unos auténticos hombres-lobo bípedos cuyo diseño sacaron de grabados del siglo XIV. Además, en diversas escenas del film queda claro que estas criaturas conservaban su inteligencia humana una vez mutadas y que podían cambiar de estado a voluntad. Así las cosas, las bestias de ‘Aullidos’ eran realmente temibles.

Siguiendo con los espectaculares hombres-lobo, hay que decir que sus efectos especiales y maquillaje fueron obra de dos grandes como Rob Bottin y Rick Baker. Si bien, este último terminó por abandonar la producción para irse a trabajar en ‘Un hombre lobo americano en Londres’. Todo el trabajo de efectos en ‘Aullidos’ se realizó con muy poco dinero pero mucha imaginación. En este sentido, la impresionante transformación de Eddie en hombre lobo se recreó a base de prótesis, látex, bolsas de aire, condones y maquillaje. Aquí no se deja nada sin mostrar y vemos como todo su cuerpo (cabeza, tronco y extremidades) cambia delante de nuestros asombrados ojos. Como curiosidad decir que una secuencia tuvo que ser realizada en animación por falta de presupuesto. Me refiero a la escena del amor en la fogata.

Por otro lado, la ambientación conseguida también es motivo a destacar. Y sobresale nada más empezar cuando seguimos a Karen en su recorrido por el submundo de la pornografía. Atención a lo cutre que se ve todo en la tienda porno (un establecimiento real) y a las insanas proyecciones que se ve obligada a visionar en su cita con Eddie. Posteriormente, en la colonia destacan sus bosques (en realidad el campamento de Mendocino en California) repletos de una ominosa neblina cuando llega la noche. Además, determinadas cabañas de los lugareños, como aquella en la que investiga Terry, resultan de todo menos acogedoras. De hecho, el diseñador Bob Burns había trabajado previamente enLa matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) y parte de su insano diseño lo reprodujo en la citada choza.

El guión fue obra de John Sayles, quien ya había trabajado con Joe Dante en la citada ‘Piraña’. Lo cierto es que su libreto es una adaptación de la novela de Gary Brandner que Sayles y Dante modificaron al gusto. El script recoge las reglas básicas de los hombres-lobo pero también se modifican algunas. En este aspecto la escena cumbre tiene lugar en una librería cuyo dueño es el actor Dick Miller. En su rol de librero va exponiendo apresuradamente la mitología de estas temibles bestias y llega a acusar a Hollywood de inventarse algunas “reglas”. El citar a “la Meca del cine” me lleva a comentar que ‘Aullidos’ está repleta de guiños cinéfilos. El más destacado son los visionados del clásico ‘El hombre lobo’ (George Waggner, 1941).

Al margen de adaptaciones y guiños, resulta interesante configurar a los hombres-lobo como una comunidad secreta. Una sociedad que está decidiendo, a modo de terapia, cómo vivir y cómo afrontar su situación. Los hay que fomentan la idea de seguir ocultos y otros que quieren salir a la luz sometiendo a los humanos.

Y ojo con la banda sonora porque la misma fue obra del incansable maestro italiano Pino Donaggio. Una soundtrack que destaca por sus particulares melodías con órganos que mezclan tintes demoníaco-terroríficos con cierto erotismo. Este último proveniente de la “bruja” Marsha. Por supuesto también hay varios aullidos que contribuyen a generar ambiente.

“Viven entre nosotros. Es horrible”. Lobos humanos.

La legendaria Dee Wallace, una de las grandes damas del fantástico, encarna a la reportera Karen White del Canal 6. Aquí saca adelante de manera notable su primer gran papel protagonista. De ella resaltaría su incomodidad en las escenas iniciales y su tremebundo y desgarrador grito final. Todavía hoy pone los pelos de punta. Su pareja en la cinta también era su pareja en la vida real. Me refiero a Christopher Stone encarnando a Bill en un rol de acompañamiento.

Otra pareja la formaron Belinda Balaski y Dennis Dugan como Terry y Chris, un dúo de periodistas amigos de Karen que colaboran con ella en el reportaje del asesino. La verdad es que los dos están muy bien. Por un lado, Belinda se luce investigando en las escenas de la Colonia y Dennis en el tramo final acudiendo al rescate escopeta en mano. Otro que también destaca en el Canal 6 es Kevin McCarthy como Fred, el principal responsable y controlador desde plató.

De los miembros de la Colonia conviene detenerse en Patrick Macnee como el Doctor Waggner. Su performance es tranquilizadora buscando recomponer el pasado y encontrar la aceptación. En el lado opuesto se sitúa Elisabeth Brooks como Marsha, una especie de “druida/bruja” repleta de ira y devoradora de hombres. Es impresionante que este fuera su primer rol acreditado en cines porque Elisabeth transmite una fiereza, maldad y confianza en sí misma apabullantes. Sin duda, su Marsha es uno de los personajes icónicos. Es una pena que su carrera no fuera mucho más allá. Del resto del elenco habría que citar los pocos pero trascendentes minutos que tienen Robert Picardo (Eddie, el asesino), Dick Miller (Walter, el librero) y John Carradine (Erle, un viejo acabado).

“Los humanos son nuestras vacas” (Erle)

En conclusión.
Termino esta crítica de Aullidos, una joya del subgénero de los hombres-lobo cuyos efectos todavía impresionan actualmente. Es una pena que su legado fuera emborronado por unas continuaciones absolutamente olvidables y con la segunda incluyendo a una indescriptible Sybil Danning luciendo cuero y “pectorales”.

PD: Hay una escena homenaje post-créditos finales.

Tráiler de Aullidos

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