The Pelayos
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¿Quién no ha pensado alguna vez con idear un sistema que le permita ganar dinero de manera rápida y sencilla? ¿Quién no ha soñado alguna vez con desbancar algún casino convirtiéndose en el centro de atención? Todo esto y mucho más fue lo que consiguió la familia conocida como ‘The Pelayos’.

“Somos los Pelayos y tenemos la oportunidad de hacer algo único en la vida” (Iván)

Crítica de The Pelayos

Esta película representa un “biopic” bastante amable y divertido de los García Pelayo. Hablamos de una familia liderada por Gonzalo, el patriarca, que logró una gran fortuna a costa de los mejores casinos del mundo. Para conseguir desbancarlos ideó un sistema totalmente legal basado en la permanente observación del juego de la ruleta.

Gonzalo Pelayo es líder de este clan familiar. Aquí tenemos a un hombre que todavía actualmente se define a sí mismo como: “un aventurero y jugador profesional”. En cualquier caso estamos ante un tipo muy polifacético y avispado. Un veterano de la vida que se dio cuenta de que, en determinadas mesas de juego, había números que se repetían con cierta frecuencia. Con esta idea en mente desarrolló un programa numérico e implicó a su familia en las apuestas. Básicamente este fue el modo en que los García Pelayo se hicieron millonarios y ‘The Pelayos’ es su historia. Si vosotros también queréis seguir la millonaria estela de esta familia podéis probar suerte en los Casinos en línea en España.

La película es obra de Eduard Cortés, director catalán que se ha movido fundamentalmente en la pequeña pantalla. No obstante, en cines también nos ha dejado obras rescatables como ‘La vida de nadie’ (2002) o ‘¡Atraco!’ (2012). En ‘The Pelayos’ destaca por entregarnos una película muy ágil y adictiva. Es cierto que el film queda lejos, en su puesta en escena, de las mejores galas de las cintas norteamericanas de la misma temática. Sin embargo, esto lo compensa con un ritmo que no decae en ningún momento y que te hace ver la película del tirón.

Me acabo de referir a que ‘The Pelayos’ no se puede comparar a la pompa y fuste de otros films similares que nos llegan desde el otro lado del Atlántico. En este sentido, las localizaciones de los Casinos no son que digamos espectaculares. Aquí se visitará el Gran Casino, algún que otro salón chino y poco más. Y no esperemos ver en estos locales algo impresionante ni una ambientación de diez… simplemente están las mesas de la ruleta, algunas tragaperras y ya. Eso sí, hay algunas escenas bastante logradas y con el suspense de la bolita cayendo en este o en el otro número. Tampoco hay ningún desparrame, juerga ni orgía de dinero a resaltar. Se nota que todo está hecho de manera muy ajustada a un determinado presupuesto e idea.

El guión es obra del propio Eduard Cortés y Piti Español. Como he expuesto antes, recoge la parte de la historia en que Gonzalo Pelayo idea el plan para forrarse. Esto sucede al principio y, a partir de ahí, vemos un breve reclutamiento de los familiares y ya se pone todo en marcha en apenas cinco minutos. La trama es bastante amena y muy fácil de seguir. Eso sí, no esperen encontrar aquí las claves que Gonzalo Pelayo usó para ganar dinero a destajo… Por el contrario sí que tenemos una buena retahíla de frases que se sacan de la manga algunos personajes. Atención a la escena en la que “Bestia”, el encargado del Gran Casino, le escupe a Gonzalo e Iván Pelayo lo que piensa de ellos… y tampoco se pierdan la calmada reacción de Gonzalo exponiéndole, punto por punto, lo que piensa hacer para taparle la boca.

Por otro lado, en la banda sonora encontramos a todo un artista autodidacta como es Micka Luna. El compositor catalán entrega un telón musical con ciertos aires de divertido suspense setentero y claros toques pop. A destacar el tema oficial del film bajo el título “Never Looking back” interpretado por el propio Luna.

“Hagan juego”. Ocean’s Pelayos.

El reparto se presenta liderado por Daniel Brühl que no lo hace mal como Iván, el hijo predilecto de Gonzalo, fiel seguidor de sus planes y reclutador familiar. Quizás habría sido deseable que Brühl le hubiera metida más energía a su personaje, ya que en gran parte ejerce de líder del grupo. Lluís Homar sí que tiene una muy buena performance en los minutos que sale. Aquí encarna muy calmadamente, y sin levantar nunca la voz, a Gonzalo Pelayo. La pareja que forma junto a Brühl resulta de trato afable, familiar y está conseguida por ambos. La que no goza de tantos minutos es Marina Salas interpretando a Vanessa, la hija periodista que terminará viéndose salpicada por las jugadas de padre e hijo.

Entre los familiares reclutados por Iván están sus primos. Me refiero a los hermanos Marcos y Alfredo de caracteres totalmente contrapuestos. Al primero lo encarna Oriol Vila siguiendo la estela calmada y analítica de Lluís Homar hasta que, en una partida, pierde los papeles. Por su parte, Miguel Ángel Silvestre realiza una interpretación flipada, infantil y alocada como Alfredo. Es imposible no reírse con algunas de las estupideces que suelta por la boca este imposible veinteañero de escasas luces.

Dentro del grupo familiar se hace un hueco apostador para Balón, un pescadero interpretado por Vicente Romero que cae bastante bien. Además destaca la brusca y sincera interpretación de Huichi Chiu como Shui, una joven china sin pelos en la lengua. Finalmente quedan Blanca Suárez y Eduard Fernández. La primera da vida de forma intrascendente a una crupier que cae enamorada de Alfredo. El segundo destaca mucho más como Bestia, el dueño del Gran Casino. Atención a sus enfrentamientos con la familia Pelayo o a la gran sorpresa que se lleva al final.

“El casino gana y los clientes pierden. Así funciona este negocio” (Bestia)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de The Pelayos, un film que se ve de manera cómoda pero que deja la innegable sensación de que se podía haber explotado mucho más. Sus 100 minutos justos se siguen con frescura quedando claro que la única pretensión de Eduard Cortés ha sido entretenernos sin mayores ínfulas. Que lo consiga o no ya depende de cada uno. En mi caso la vi de un tirón y me resultó un producto más que digno.

Tráiler de The Pelayos