The Descent
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Tres años después de encerrar a un grupo de militares en una cabaña sitiada por hombres lobo, Neil Marshall regresó para encerrar a un grupo de chicas en una ominosa y claustrofóbica cueva. A continuación os invitamos a un terrible descenso al infierno de… ‘The Descent’.

“Nadie ha estado nunca aquí abajo” (Juno)

Crítica de The Descent

Neil Marshall es un director que, desde que empezó a rodar películas, jamás me ha decepcionado. Es un realizador con personalidad y que ofrece un cine terrorífico, violento y muy visceral que identifica claramente a sus films. Marshall es un tipo valiente que no se autocensura en busca de complacer a los censores, y obtener así un grado de calificación más abierta que le posibilite para llegar a más público. Le aplaudo por ello, y le aplaudo a rabiar.

‘The Descent’ es un claro ejemplo del tipo de cine que le gusta dirigir. Aquí encontraremos: visceralidad, violencia, terror, gore y fuertes personajes femeninos. Todo ello con una gran filmación y ambientación. La visceralidad y la violencia vienen marcadas por las escenas de acción que encontraremos en la película. Son escenas rodadas “sin perdón” y con una buena exposición. El terror y el gore se desencadenan de forma tremebunda en la parte final. En la misma la cinta pega un brutal y acertadísimo giro del género de supervivencia al de terror con gore. ¡Ojo! porque en ese tramo Marshall no se andará con chiquitas llegando incluso a mostrar toda una “piscina” de sangre y huesos ¡Tremendo! Finalmente, tenemos fuertes personajes femeninos como Juno o la propia Sarah. Personajes que, al igual que decía Rambo, deberán “convertirse en guerra para sobrevivir a la guerra”…

Además de todo lo anterior, ‘The Descent’ destaca también por su gran dirección y ambientación. Neil Marshall entrega un film agobiante, asfixiante, tenso, con suspense,… Una película que te mete totalmente en situación y te hace pasar 99 minutos de claustrofobia mientras sufres como propias las desgracias que les va ocurriendo al grupo de chicas. El director inglés entrega una cinta que resulta una experiencia totalmente inmersiva con esa conseguidísima atmósfera en las oscuras cuevas que se convierten en un personaje más del film.

Otro punto a favor de esta película son los sustos-sobresaltos introducidos muy hábilmente. Esta técnica «asustadora» abunda, sobre todo, al principio. De esta manera nos van preparando para que vayamos “haciendo boca” con lo que nos espera (presten atención al accidente de tráfico que sufre Sarah y que deja a uno impactado, sobresaltado y sin habla… y todo eso nada más empezar). También hay destacar el notable trabajo maquillaje y prótesis. Un trabajo que se siente especialmente en las criaturas estilo «Nosferatus prehistóricos» y también en las diferentes heridas y contusiones de las chicas. Por supuesto no puedo obviar la conseguida ambientación en cuevas interiores recreadas con roca pulverizada de poliuretano en los míticos Estudios Pinewood. Tan fabulosamente están recreadas que parecen reales. A esto ayuda también la poca iluminación y los muy básicos puntos de luz como las linternas.

Quizás lo que me resulta “chocante” de la película es esa parte en el que las amigas, durante la estancia en una cabaña, se comportan y hablan como si fueran un grupo de machotes que se ha reunido para beber cervezas y hacerse los gallitos entre bromas. Ese breve segmento reconozco que me dejó bastante descolocado. Pero bueno, más que otra cosa es una anécdota que no invalida para nada al film ni al trabajo artístico y técnico. Simplemente me llamó la atención. Por otro lado, el libreto escrito por el propio Neil Marshall destaca por entregar todo el protagonismo a un grupo de mujeres fuertes e independientes. Resalto esto porque, en aquellos años, todo el rollo del empoderamiento actual no era algo ni mucho menos viral…

Las protagonistas de la cinta son seis actrices más o menos desconocidas para el gran público. Seis actrices que cumplen de forma sobrada en sus roles entregando unas notables actuaciones con personalidad y carácter. Las seis chicas son: Shauna Macdonald como la sufrida Sarah. Natalie Mendoza como Juno, la líder y guía del grupo. MyAnna Buring debutando en un largometraje como Sam, una chica que está a punto de terminar la carrera de Medicina. Por su parte, Nora-Jane Noone es Holly, una dura deportista con experiencia en la exploración de cuevas. Y, completando el reparto del equipo, también tenemos a Saskia Mulder como Rebecca y Alex Reid dando vida a Beth.

Como nota importante, las seis actrices recibieron lecciones de espeleología y aprendieron técnicas de escalada haciendo un completo cursillo. Se daba la curiosa circunstancia de que Saskia Mulder tenía miedo a las alturas. También sobresalió la planificación de Marshall no dejando que ninguna de ellas viera a las criaturas de las cuevas hasta llegado el momento de rodar esas escenas. Con esta “técnica”, Marshall consiguió captar sus emociones y espontaneidad al máximo nivel.

Por otro lado, el hecho de que las actrices no sean muy conocidas es otro extra en favor de la experiencia del visionado. Digo esto porque uno no sabe, a ciencia cierta, cuál es “el ranking de importancia” de las mismas a la hora de las desgracias que irán sufriendo. Quizás, de entre ellas, cabría resaltar o detenerse más en el trabajo de Shauna Macdonald y Natalie Mendoza. Sobre todo en el de Shauna, que deberá llevar a su personaje más allá de sus límites en una impresionante performance descendiendo a un auténtico infierno.

“Esto es sólo una puta cueva y no tienes nada que temer. Te lo prometo” (Juno)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de The Descent, una película que representa una gran opción mezclando con sorprendente tino el cine de supervivencia con el de terror y el gore. Una nueva prueba más del talento de Neil Marshall para rodar películas de horror muy bien ambientadas, cuidadas en la interpretación, con destacados efectos de maquillaje, y argumentos más o menos originales y absorbentes. En definitiva, películas que no necesitan tirar ni de remakes ni de reboots.

Tráiler de The Descent