The Artist
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En su momento, esta película me llamó la atención por su elegante cartel. Hay muchas películas que llaman la atención por su póster o carátula… y la de esta cinta ya digo que me hizo poner este film “en observación”. El jueves 1 de diciembre de 2011 fue cuando tuve la oportunidad de verla. Allí descubrí plenamente esta joya titulada… ‘The Artist’.

“¿Por qué te niegas a hablar?” (Doris)

Crítica de The Artist

Estamos ante una increíble película que demuestra que en esto del cine todavía a alguien le quedan buenas y originales ideas para plasmarlas en una pantalla de cine. En una época en la que abundan los remakes, las precuelas, las secuelas y las 3Ds tenemos aquí a un tipo como Michel Hazanavicius que rompe totalmente con las dictaduras y modas cinematográficas actuales… y nos presenta una película absolutamente única. Una película que es una mirada hacia el pasado del cine. Además es un sentido y maravilloso homenaje al mismo. El homenaje también se extiende a aquellos artistas que sólo con sus gestos eran capaces de “hablar” en pantalla sin más sonido que el de la música. Maravillosa vista atrás y todo un triunfo.

Y es que en ‘The Artist’ no encontraremos más sonido que el de la buenísima banda sonora de Ludovic Bource. Los diálogos de los diferentes personajes se reproducirán mediante carteles escritos como en el cine mudo de antaño. Sí, así es. Esto puede parecer chocante e incluso retraer a más de un espectador. Sin embargo, una vez te has sentado en tu butaca y comienza la proyección (tal y como empezaban antes las películas) te sentirás atrapado por la magia de la película y ya no podrás dejar de verla. Os lo digo totalmente en serio.

Michel Hazanavicius demuestra que se puede honrar excelentemente al pasado del cine y, a la vez, rodar una agradable y divertida película con una bonita historia que contar. Al final, el cine y las películas no dejan de ser mejores o peores historias. Y ‘The Artist’ es de las mejores.

La cinta, al margen de ser un hermoso y sentido homenaje a un tipo de cine que ya no existe, también es una película diferente que te lleva de la manita de principio a fin. Una cinta que te hace experimentar diferentes estados de ánimo como: la alegría, la diversión, la tristeza, el drama,… Un cocktail fantástico y delicioso el montado por Hazanavicius para una película realmente encantadora. Pero todo esto no sería nada sin los actores que la interpretan. De ellos os hablo a continuación, y ya sabéis…“Si quieres ser actriz, debes distinguirte de las demás” (George).

Esta película casi no sería nada si no fuera por la sensacional actuación de todos y cada uno de los actores/actrices que intervienen en la misma. Ninguno de ellos habla. Estamos ante interpretaciones absolutamente gestuales como las del verdadero cine mudo, pero da igual…

El protagonista principal es Jean Dujardin como George Valentin. Menudo descubrimiento el suyo. Este actor parisino “dibuja” una interpretación maravillosa de esas de galán simpático de los de antes. Increíble su maravillosa y encantadora sonrisa con ese bigotito que le hace parecer casi un personaje de “dibujos animados”. A su lado tiene gran importancia Bérénice Bejo dando vida a Peppy Miller en otra fabulosa interpretación gestual. Bérénice, al igual que Dujardin, también resulta encantadora. Ambos intérpretes consiguen una gran química transmitida totalmente al público. Imposible no mencionar aquí al perrillo Uggy que interpreta al mejor amigo de George Valentin. Sí, un perrillo. Y lo incluyo porque en la cinta goza casi del mismo protagonismo que la pareja principal. Es una monada que no abandona jamás a George y que en pantalla se muestra espectacular dando lugar a divertidas y entrañables secuencias.

Del resto del reparto cabe citar también a los veteranos John Goodman como el dueño de los estudios Kinograph y a James Cromwell como Clifton, el mayordomo “para todo” de Valentin. También se deja ver en la cinta la antaño cotizada y hoy casi desaparecida Penelope Ann Miller como Doris, la esposa de Valentín. Finalmente, papeles muy breves para Malcolm McDowell y para el ya fallecido Ed Lautern.

“¿Y bien?” (Peppy Miller)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de The Artist, una tremendamente agradable y maravillosa película que, en un tiempo tan moderno como este, pega un puñetazo encima de la mesa y demuestra que en el cine actual no todo tienen porque ser grandes efectos especiales, precuelas, secuelas o superhéroes.

Tráiler de The Artist