Sin rastro
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Amanda Seyfried tiene unas pocas horas para encontrar a su hermana Molly. Unas horas en las que mentirá, amenazará, robará y hará todo lo humanamente posible para tratar de encontrarla. Y es que «entre hermanas se comparte todo» y Molly ha desaparecido… ‘Sin rastro’.

-Peter Hood: “No puedes hacerlo sola”.
-Jill Conway: “Ya lo verá”.

Crítica de Sin rastro

El principal reclamo de este, por momentos, entretenido thriller de desapariciones que nos trajo la distribuidora conocida en su momento como AURUM es la presencia en pantalla de Amanda Seyfried. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que ella es el alma de esta cinta. Efectivamente, ‘Sin rastro’ es todo Amanda Seyfried. Los demás personajes casi carecen de importancia e incluso un buen actor como Wes Bentley queda desaprovechado al máximo. Si, como es mi caso, eres fan de Seyfried, entonces, vas a pasar un buen rato porque no hay escena o plano de este film en el que no salga la actriz nacida en Pennsylvania.

En relación a la omnipresente presencia de Amanda en la película, hay que resaltar que los cineastas se plantearon a varias actrices para el papel protagonista de Jill. Repasaron una larga lista para ver quién podría ser la más adecuada y el nombre de Amanda surgía una y otra vez. Al final fue la elegida y una vez leído el guión la actriz «corrió» a aceptarlo.

En los 95 minutos que viene a durar el metraje acompañaremos en todo momento a Jill en su atormentada y nerviosa búsqueda de su hermana. Aparte de esto, hay que destacar lo bien llevado que está el suspense de la parte final del film con Jill dirigiéndose hacia un destino incierto. Destacar que el guionista, Allison Burnett, escribió el guión de ‘Sin rastro’ a partir de una idea/imagen del productor Chris Salvaterra que representaba a una chica encerrada en un agujero en un bosque.

En definitiva, estamos ante un thriller rodado a la mayor gloria de Amanda Seyfried. Sin otra actriz de su renombre y talento en la portada, pienso que el film no funcionaría igual y pasaría a ser uno de tantos de los que ponen los fines de semana en cierta cadena a media tarde. Amanda, a pesar de no haber cosechado grandes éxitos de forma reciente, es claro que todavía tiene tirón y personalidad suficiente para cargar a sus espaldas con todo el peso de una producción. Producción que, en este caso, fue la tercera película de «Lakeshore Entertainment» rodada en Portland tras ‘El juego del amor’ (Robert Benton, 2007) y Rastro oculto(Gregory Hoblit, 2008).

Tal y como he repetido en los párrafos anteriores, la principal protagonista de esta cinta es Amanda Seyfried. Ella lo es todo en esta película. Actores como Daniel Sunjata (La cazarrecompensas), Sebastian Stan (Capitán América: El primer vengador), Emily Wickersham (Soy el número cuatro), Jennifer Carpenter (‘El Exorcismo de Emily Rose’) o el anteriormente citado Wes Bentley, prácticamente son meros acompañantes.

Amanda Seyfried da vida a Jill Conway, una joven que trabaja de camarera en el turno de noche de un bar de Portland. Su vida quedó marcada cuando, tiempo atrás, fue secuestrada, o eso dice ella. Ahora parece que el secuestrador ha vuelto y se ha llevado a su hermana… La verdad que la actuación de Amanda es buena. La actriz sabe transmitir en todo momento al espectador la terrible presión y angustia a la que está sometida su personaje. Jill resulta nerviosa, huidiza y acosada por el pasado… pero también valiente y mentirosa por necesidad. Buen, nervioso e incansable papel, tal y como su personaje dice en un momento dado: “No dormiré hasta que no esté muerto”. Esta frase resume el estado de actividad de Amanda en la película.

Por hacer una simple mención de su rol en el film, diré que Daniel Sunjata interpreta a uno de los agentes de policía que investigó en el pasado el caso de Jill. Ahora se muestra reacio a creerla por sus antecedentes. Sebastian Stan con cara de haber dormido poco o nada hace de novio de Molly. Su papel no va más allá de eso. Emily Wickersham asume el rol de Molly y su intervención es muy breve. Hay que tener en cuenta que se convierte en la víctima de la desaparición y en el objeto de la búsqueda de Jill. Lógicamente eso lastra sus minutos en pantalla. También sale Jennifer Carpenter interpretando a la compañera de trabajo de Jill y poco más.

Párrafo al margen para un desaprovechadísimo Wes Bentley dando vida a Peter Hood, el típico “poli bueno”. Un agente que muestra excesivo interés por Jill y que será puesto bien firme por el personaje de Daniel Sunjata en una escena determinada. ¡Menudo papelón el de Wes Bentley que además desaparece «sin rastro»! Finalmente, de cameo total podemos definir la aparición de Michael Paré como el jefe y responsable de comisaría.

“¿Por qué regresaría a por ti?” (Peter Hood)

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En conclusión.
La conclusión final en esta crítica de Sin rastro es que la película funciona en la medida en que muestres interés por seguir las andanzas de Jill Conway en la nerviosa búsqueda de su hermana. La presencia en pantalla de Amanda Seyfried y el expectante clímax final son lo mejor de esta cinta. Una propuesta sencilla que está bien para pasar una tarde/noche de verano sin mayores pretensiones que las de dejarte atrapar por el suspense de la historia dirigida por Heitor Dhalia.

Tráiler de Sin rastro

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