Remo, desarmado y peligroso
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De entre todos los personajes de acción que nos regaló la dorada década de los ochenta, quizás uno de los más injustamente olvidados sea este duro policía que interpretó Fred Ward. Un tipo duro a la sombra de los grandes. No es Rambo, tampoco John Matrix y ni siquiera es James Braddock. Él es… ‘Remo, desarmado y peligroso’.

Crítica de Remo, desarmado y peligroso

Hoy vamos a hablar de una de esas películas que nos trasladan a los mágicos años ochenta. Años cuando disfrutaba como un enano con cintas de acción protagonizadas por tipos realmente duros. No eran actores acribillados por CGI ni sujetos a modas caprichosas, sino individuos que sabían repartir plomo como nadie mientras soltaban frases lapidarias y te aseguraban que el villano de turno iba a sufrir un duro castigo.

Me refiero a gente como Stallone, Schwarzenegger, Russell, Norris,… Pesos pesados que evocan un pasado cinematográfico muy alejado de los cánones actuales. Y entre todos ellos se coló inesperadamente Fred Ward, un tipo que había saltado a la fama como secundario en ‘Fuga de Alcatraz’ (Don Siegel, 1979).

‘Remo, desarmado y peligroso’ está dirigida por Guy Hamilton. Seguramente este nombre no le suene a mucha gente, pero… ¿Y si decimos que dirigió algunas de las mejores películas de James Bond? Hablamos de clasicazos como ‘Goldfinger’ (1964), ‘Diamantes para la eternidad’ (1971) o ‘Vive y deja morir’ (1973). Y no sólo eso, también nos hizo disfrutar con películas bélicas de acción como ‘Fuerza 10 de Navarone’ (1978) o tramas de corte más detectivesco como ‘Muerte bajo el sol’ (1982). En resumen, Hamilton era un director que había mostrado con creces sus cualidades. Y aunque ‘Remo’ fue una de sus últimas obras podemos decir que cumplió perfectamente con lo que se esperaba de él. El resultado es una película que mezcla acertadamente acción con ciertas dosis de humor, algo que ya habíamos encontrado en muchos de sus anteriores títulos.

La historia que nos narra está dividida claramente en dos tramos. Un parte es más extensa y nos muestra el adiestramiento de Remo y cómo va perfeccionando sus nuevas habilidades. La otra parte es relativamente corta donde se enfrentará a su primera misión, a pesar de las objeciones de Chiun que no le considera totalmente preparado. Es precisamente esa relación entre maestro y alumno la que nos ofrece esas notas de humor que antes comentaba, ya que Remo es un tipo rudo y descreído. Un hombre que debe enfrentarse a un misterioso personaje asiático que le hará ver y padecer cosas que jamás habría imaginado.

Si hablamos de los actores básicamente hay que centrarse en la dupla protagonista. Un dúo que corre a manos de Fred Ward y Joel Grey, el resto hacen lo suyo y poco más. Fred Ward se dio a conocer de la mano de Don Siegel con la ya citada ‘Fuga de Alcatraz’ (Don Siegel, 1979). Tras hacerse con un papel en ‘Elegidos para la gloria’ (Philip Kaufman, 1983) vio cómo su carrera recibía un fuerte impulso que supo aprovechar. No en vano, su trayectoria como actor ha sido más fructífera y estable que la de la mayoría de grandes actores de acción de los ochenta, si bien quedando relegado a papeles de secundario. El problema, porque lo hay, es que no se le nota demasiado cómodo con la acción, en algunas escenas más que en otras.

Por otro lado tenemos a Joel Grey en el papel de Chiun, un maestro asiático experto en un particular sistema de lucha llamado Sinanju que por momentos parece mágico. El caso de Grey es distinto al de Ward comenzando su carrera con numerosos papeles televisivos. Sin embargo, en ‘Cabaret’ (Bob Fosse, 1972) realizó un inolvidable número musical con Liza Minnelli y se alzó con el Oscar al mejor actor de reparto. ¿Casualidad? Pues no tanto, porque con ‘Remo’ fue nominado al Globo de Oro por su actuación. Y realmente fue una nominación muy merecida porque no recuerdo a ningún occidental personificando mejor a un maestro asiático de artes marciales.

Conclusión.
Concluyo esta crítica de Remo, desarmado y peligroso. Está claro que no es ni mucho menos una gran película, ni siquiera merece estar en el podio con algunas de las más grandes de esa época porque carece de la suficiente acción y sus personajes no son especialmente carismáticos. Por otro lado, tampoco se esfuerza en salirse del subgénero ochentero, así que podríamos decir que se queda un poco “en tierra de nadie”. No obstante, es una producción fresca, desenfadada, bien dirigida y que nos hará pasar un buen rato. Y esto, para lo que se espera de ella, es más que suficiente.

Tráiler de Remo, desarmado y peligroso