Layer Cake (Crimen organizado)
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“Cuando yo nací el mundo era un lugar mucho más sencillo. Todo se reducía a policías y ladrones. Había delincuentes que cumplían 12 años por robar 12 de los grandes en un banco encerrados con insípidos hippies que cumplían 12 meses por pasar dos millones de libras de contrabando. En fin, haced el cálculo, nos hemos equivocado de puto negocio. Las drogas cambiaron todo el panorama. No olvidéis que, algún día, el mercado negro de la droga se legalizará, no lo dejarán en manos de gente como yo. No cuando por fin averigüen cuánto dinero hay en juego. Millones no, billones, con una puta B”. Siéntate a la mesa, coge tu parte y sé bienvenido a ‘Layer Cake (Crimen organizado)’.

“El arte de hacer buenos negocios consiste en ser un buen intermediario conectando a las personas. Siempre le agradeceré a Eddie que me dijera eso. Todo es una cuestión de honor y respeto” (XXXX)

Crítica de Layer Cake (Crimen organizado)

Matthew Vaughn compró los derechos de la novela original de J.J. Conolly con Guy Ritchie en mente para la dirección. Sin embargo, cuando todo estaba ya en marcha, Ritchie prefirió levantar un título personal luego fallido como ‘Revolver’ (2005). Así las cosas, Vaughn no lo dudó y decidió coger el toro por los cuernos y lanzarse él a dirigirla. Este era el comienzo de su más que interesante filmografía como director. Una filmo que en 2007 ya lo ubicaba en Hollywood con la fábula sobre princesas y piratas ‘Stardust’. Curiosamente, años después, Ritchie intentaría con su estilo copiar en parte el éxito de este film conRocknRolla (2009), pero nunca más volvería a trabajar junto a Vaughn.

Sobre el material narrativo que toma como referencia, ciertamente los diálogos, personajes, situaciones y giros están francamente muy bien expuestos. Incluso algunos momentos, si uno no es estudioso del género noir, te pillarán por sorpresa, lo cual es agradecido. La cinta fue distribuida por Sony Classics en EEUU, un adelanto de que no sabían muy bien como calificarla allí. No olvidemos que esta filial de Sony es la que se encarga de mover las películas digamos de “una calidad más artística”.

Su lanzamiento a cines norteamericanos fue el 13 de mayo de 2005. El film fue subiendo de salas según se iba corriendo la voz de su calidad. De esta forma, pasó de 10 a 200 salas en las treinta y tres semanas que permaneció en cartelera. Su recaudación se fue hasta los más de 2 millones de dólares. Millones que, sumados a los 8 que hizo en Reino Unido, dieron a Vaughn un triunfo de cajón, ya que solo había puesto 4 conseguidos de productoras independientes y de su propio bolsillo para hacerla.

Personalmente vi este film al poco de anunciarse la contratación de Daniel Craig como James Bond. Con su papel aquí ya vislumbré hasta donde podía llegar con el material adecuado dentro de la franquicia del 007. Como director Vaughn se muestra realmente inteligente. Sabe en todo momento medir sus pasos, cuándo arriesgar y cuándo ser serio, o insertar planos de cámaras cool… ojo al momento en donde Gene y XXXX se sientan a beber whisky con un arma posada sobre una mesa de cristal y la cámara los filma en perpendicular del cristal de la mesa.

Por otro lado, aporta algo de humor y un tono no demasiado solemne con el material original. Un material que, sin llegar a la parodia, sí que toma muchos elementos clásicos del cine de gánsteres americanos de los 80 y 90 para situarlos en un Londres genialmente visualizado sin llegar a tener esa sensación de postal impuesta para vender sus innegables atributos de urbe moderna. La música ayuda en mucho, sobre todo el uso clave de canciones no originales en momentos de suma importancia. Aunque estos pudieran estar mejor resueltos o evidenciaran cierta pomposidad (hablando claramente del momento puramente Scorsese de la cafetería con la cámara ejerciendo como un personaje apalizado).

El protagonista de la función es Daniel Craig. A pesar de llevar más de una década desde que debutó en la gran pantalla se enfrentaba aquí a su momento de la verdad. El casting para ser el nuevo 007 estaba abierto y Craig estaba en la terna. Con ‘Layer Cake’ demostraría a la productora, Barbara Broccoli, que su contratación sería una apuesta segura. Ojo al plano en que su personaje, XXXX, empuña un arma por consejo de Gene. Seguro que ese momento le valió su contratación para Bond. En cuanto a su rol en la cinta, y partiendo de lo escrito que es un material realmente bueno, Craig llena perfectamente los zapatos de su personaje. Atención también al sensacional uso de la voz en off y los designios que se le van presentando y cómo intenta sortearlos en un ambiente repleto de sanguijuelas y serpientes.

Sanguijuelas y serpientes como los que ejemplifican los veteranos roles de viejos de porte elegante a los que dan vida unos geniales Kenneth Cranham (Jimmy Price) y el no menos sinuoso Michael Gambon (Eddie Temple). El primero destaca con su impagable acento y tono de voz en versión original. Y el segundo apenas tiene a su cargo cuatro secuencias pero a cada cual más gloriosa.

Junto a Craig en prácticamente todas sus escenas conjuntas, pero bastante tapado, encontramos a Tom Hardy (Clarkie, el químico del grupo). Hardy se queda detrás del resto por un personaje que huele a recortado en la sala de montaje. Los que sí entregan buenos papeles son Colm Meaney (Gene) y, sobre todo, George Harris (Morty). Harris es un antiguo criminal que aprendió por las malas a ser precavido. Este detalle, expuesto al principio, es muy importante y llegado el momento se rebelará la verdad sobre su pasado en una secuencia muy recordada del film. Del resto del elenco tomar nota de los roles de Sienna Miller (Tammy), Sally Hawkins (Slasher), Jamie Foreman (El duque) y Ben Whishaw (Sidney).

“Naces y tragas mierda. Sales al mundo y tragas más mierda. Consigues subir un poco y tragas menos mierda. Hasta que un día estás arriba en la atmósfera enrarecida y ya has olvidado el sabor de la mierda. Bienvenidos a las capas del pastel” (Eddie Temple)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Layer Cake (Crimen organizado), estamos ante un film que es mucho más que la cinta que posibilitó a Daniel Craig llegar a ser James Bond. Crimen organizado es una película que se defiende por sí misma. Un reverso más serio y comedido del nuevo cine de criminales británicos. Un acercamiento menos descarnado y más estilizado al mismo género que vimos en los 70 y 80 y que llegaba desde el Reino Unido de la mano de artesanos como Mike Hodge o John Mackenzie.

Tráiler de Layer Cake (Crimen organizado)