Exodus: Dioses y Reyes
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Ridley Scott echa la vista a varios miles de años atrás para dar a conocer y presentar a las nuevas generaciones de jóvenes espectadores la leyenda y el mito de Moisés. Esta es una de las mejores virtudes de esta cinta: recuperar un clásico inmortal que anime a un nuevo público a conocer un poco de historia y leyenda gracias a… ‘Exodus: Dioses y Reyes’.

“Seguidme y seréis libres. Quedaros y pereceréis” (Moisés)

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Crítica de Exodus: Dioses y Reyes

Tal y como he expresado en la introducción, una de las mejores virtudes de ‘Exodus: Dioses y Reyes’ es presentar a las nuevas generaciones la leyenda, mito y realidad de Moisés, el hombre que habló con Dios y liberó a los hebreos. A nivel de guión esto es lo mejor. Lo demás es de sobra conocido para todos los que alguna vez hemos visto películas míticas como ‘Los Diez Mandamientos’ (Cecil B. DeMille, 1956), o conocemos (mucho o poco) la historia del personaje. En este sentido, las aportaciones o novedades de este film son más bien pocas. Más allá de alguna que otra escena en la que Moisés prepara para el combate a los hebreos, o realiza algún que otro acto de sabotaje… no se añade más a la leyenda por todos conocida.

Las escenas ya comentadas, unida a alguna que otra buena frase, es lo único que aportan a la historia los cuatro (sí, cuatro) guionistas contratados al efecto. Tampoco es que se pudiera tratar de contar algo diferente o de realizar innovaciones y cambios trascendentes. No. La historia es la que es. Esto es algo que se asume cuando se trata de hacer una nueva película o remake sobre algo ya conocido de antemano. El film puede sorprender a los legos, que tal y como están los tiempos actuales me atrevo a pensar que pueden ser muchos, pero a los demás poco o nada de lo visto y contado aquí nos va llamar la atención. Sí que sorprende que se pase casi de puntillas por sucesos trascendentes como “el becerro de oro”, “las Tablas de la Ley” o el propio “éxodo”.

Por otro lado, es justo decir que poco o nada se ha dejado a la improvisación. Así las cosas, los instrumentos que se ven en el film (objetos, armas y demás enseres) fueron elaborados por Arthur Max, el diseñador de producción habitual de Scott. Max se valió para reproducirlos de la observación de los materiales conservados y expuestos en el Museo Británico y en el Museo del Cairo. Por si fuera poco, se levantó una enorme escultura de la cabeza de Ramsés construida tomando al propio Edgerton como modelo. Inclusive, el propio Christian Bale para encarnar con toda fidelidad a Moisés leyó los Textos Sagrados, la Torá y partes del Corán. También se hizo con el elogiado libro ‘Moses: A Life’ de Jonathan Kirsch.

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Entrando ahora a valorar la dirección de Ridley Scott hay que decir que la misma es destacada. Su labor sobresale cuando se trata de aspectos técnicos y de acción. En este campo atención a la tremenda y espectacular carrera de las cuadrigas de Ramsés por unas montañas de camino estrecho. También se luce mucho el legendario cineasta en los planos generales. Planos que son abundantes para resaltar la grandiosidad y épica de lo que vemos en pantalla. Por supuesto, Scott tiene tiempo a punta pala (150 minutos) para recrearse a la hora de plasmar en imágenes los hechos.

Ahora bien, respecto al último aspecto comentado, hay que darle un buen merecido “tirón de orejas” a Ridley Scott. ¿Por qué? Pues porque Scott se va tomando correctamente su tiempo en contar la historia (los príncipes, la ascensión de Ramsés, el destierro…) pero la película presenta dos puntos flacos que la hacen palidecer. El primero de ellos es el rápido enamoramiento de Moisés y Séfora. El segundo se produce llegando al tramo final. En esa parte se aprecian unas prisas increíbles e inauditas por terminar y se despacha de manera rapidísima todo. Ya puestos, y con 150 minutos de duración, no habría costado nada haber añadido 15 o 20 y tratar con mayor cuidado la parte final. El contraste que se produce con el resto del metraje es clarísimo y hace bajar enteros al conjunto.

Por otro lado, resaltar lo mucho que sobresalen los escenarios naturales. En este sentido, los interiores de ‘Exodus’ se rodaron en los famosos Estudios Pinewood de Londres. Para los exteriores el equipo se trasladó a España, concretamente se filmó en Almería y Fuerteventura. En palabras de Christian Bale “uno de los lugares más deslumbrantes que jamás haya visto”. También encontramos participación española en la banda sonora de nuestro compatriota Alberto Iglesias. Su música alcanza las mejores cotas en la fabulosa escena del cruce del Mar Rojo.

“Yo soy el Dios”… El hombre que habló con Dios.

Varios y conocidos son los nombres del casting de ‘Exodus: Dioses y Reyes’, pero hay uno que se alza por encima de todos. Me refiero a Christian Bale. El actor galés realiza una sensacional actuación que le hace quedar a la altura del legendario Moisés de Charlton Heston (y no creo estar exagerando porque soy gran fan de Heston). Desde que aparece en pantalla como el Príncipe Moisés marca diferencias con respecto al resto del reparto y hace suya la película. Casi podemos decir que ‘Exodus: Dioses y Reyes’ es un todo Christian Bale. Así de claro lo veo. Toda la transformación del Príncipe Moisés al pastor Moshe queda perfectamente reflejada en el camaleónico actor en temas de gran trascendencia: el poder, la conversión, la fe o la locura. Pena que, al final, le falte metraje para “completarse”.

Respecto al personaje bíblico, Bale define así a Moisés: “Moisés fue un héroe complejo y que lo fue a regañadientes. Mediante su fe se convirtió en un adalid de la libertad que no se detendría ante nada para llevar adelante la voluntad de Dios. También era un hombre de contradicciones: fiel pero discutidor; indeciso a la vez que enérgico; un guerrero aunque también un libertador; y era tan apasionado como estoico. Es uno de los personajes más fascinantes que jamás haya estudiado”.

Ante tal demostración de poder por parte de Bale los demás quedan en un segundo plano. Por ejemplo, y pese al miedo que le tenía, no me disgustó del todo Joel Edgerton como Ramsés. Ahora bien, aquí sí que no hay atisbo de comparación posible con la brillantez, poderío, carisma y garra de todo un mito como fue Yul Brynner. Imposible para Edgerton acercarse a sus talones.

Citar también a un sorprendentemente serio John Turturro como el faraón Seti. Turturro se aleja totalmente de las gansadas a las que nos tenía acostumbrados por sus participaciones en “la saga Transformers”. En esta cinta las “payasadas” van para Ben Mendelsohn y su ridículo personaje del virrey Hegep. Además, mencionar a unos desaprovechados Ben Kingsley (brilla muy poco en esta película) y especialmente Aaron Paul. De Sigourney Weaver poco o nada hay que decir ya que su aparición es un “cameo expendable” en toda regla. Finalmente, al respecto de María Valverde comentar que se limita a dar vida a Séfora (la mujer de Moshe) con poco trabajo y pocos minutos en pantalla, aunque más que algunos de los ya citados.

“Un guía puede caer… pero las piedras perdurarán” (Jehová)

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En conclusión.
Como reactivación del mito de Moisés la película cumple de manera solvente. El problema reside en las carencias ya apuntadas a lo largo de esta crítica de Exodus: Dioses y Reyes. Básicamente son dos carencias muy notables: prisa por acabarla y un casting claramente empequeñecido por obra y gracia de Christian Bale. ‘Los 10 Mandamientos’ de Cecil B. DeMille sigue siendo la película definitiva de Moisés. A nivel personal creo que ya no veré ninguna otra versión que pueda intentar superarla.

Tráiler de Exodus: Dioses y Reyes