Bailando con lobos
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“Jamás había conocido a una gente tan dispuesta a reír, dedicada a la familia y a los demás. La única palabra que se me ocurría era: armonía”. 30 años después regresamos al oeste americano para adentrarnos en los grandes parajes abiertos y recordar lo que siente al seguir ‘Bailando con lobos’.

“Nada de lo que cuentan sobre los indios es cierto. No son mendigos ni ladrones. No son monstruos” (Teniente Dunbar)

Crítica de Bailando con lobos

En principio se dijo que este proyecto sería la tumba de Kevin Costner cuando estaba en su gran momento. Las apuestas eran muy altas y casi todas estaban en su contra. El propio actor, que debutaba en la dirección, se rascó el bolsillo para que ‘Bailando con lobos’ viera la luz. Al final, Costner cerró bocas y su film se llevó 7 Oscars con 2 de ellos para su propia estantería: película y director. Kevin Costner y ‘Dances with Wolves’ habían hecho historia en Hollywood. Inclusive, y debido al respeto mostrado hacia los indios, la nación Sioux lo nombró miembro honorario.

Ahondando ya en el film, decir que la novata dirección de Kevin Costner se apoya en su carácter intimista y en la explotación visual de los grandes parajes abiertos. El primer aspecto queda plasmado en el gusto por la soledad de Dunbar organizando su vida en el aislado fuerte. Si, como es mi caso, disfrutas contemplando films con personajes solitarios, entonces, todo ese tramo te va gustar mucho. En cuanto a los parajes destaca como Costner abusa intencionadamente del uso de los planos generales. Esto le sirve para resaltar la belleza de los inmensos lugares de filmación. Lugares de zonas como Nebraska, Wyoming, Kansas o Dakota del Sur.

También es justo destacar el apoyo que Costner recibió por parte de su amigo Kevin Reynolds, que al año siguiente dirigiría al actor en ‘Robin Hood: Príncipe de los ladrones’. Reynolds ayudó en la dirección de las escenas más espectaculares de la película. Me refiero a la impresionante cacería de los búfalos. Secuencias estas muy complicadas de rodar y que dependieron de una logística impresionante. Lo cierto es que, sin duda alguna, son uno de los momentos cumbres a nivel de acción y emoción. Como curiosidades apuntar que el propio actor protagonizó todas las escenas de la misma y que se emplearon búfalos animatrónicos con búfalos domésticos. Por su parte, Reynolds logró la última y destacada mención en los créditos de agradecimiento.

Es importante resaltar que existe un “montaje del director” editado en DVD que se va hasta las casi 4 horas. Habiendo visto ambas versiones puedo decir que este montaje añade poco a la historia. Entre lo más destacado citaría el aporte de las secuencias que explican los motivos por los que el fuerte Sedgewick estaba abandonado cuando llega Dunbar. El resto son escenas que se añaden a lo ya conocido. Por ejemplo: veremos a Dubar pasar más tiempo con el lobo o con los sioux y una visita a un poblado abandonado con “Pájaro peleón”. En definitiva, si han visto la versión exhibida en cines tienen más que suficiente.

La trama fue escrita por Michael Lennox Blake (1945-2015) sobre su propia novela. Novela que terminó gracias a los ánimos que el propio Kevin Costner depositó sobre él. Escritor y actor se habían conocido en los años 80 cuando Costner coprotagonizó ‘Diabólica jugada’ (Jim Wilson, 1983), cuyo guión había sido escrito por Blake. Entrando con la historia desarrollada en ‘Bailando con lobos’ lo cierto es que su planteamiento no podemos decir que sea muy original. Con esto me refiero a que la historia del hombre/soldado que entra en contacto con una tribu enemiga y acaba permutando su pensamiento y personalidad ya es un clásico del cine.

No obstante lo anterior, el script de Blake destaca por la veracidad, sentimiento y amor que el guionista muestra no sólo a los indios, sino también a la propia naturaleza y a los animales. En este sentido, su libreto es irreprochable y se convierte en una carta de amor a los nativos sioux. Nativos que fueron casi exterminados, estafados, y encerrados en reservas y botellas de alcohol por los colonos europeos. Individuos procedentes de casi todos los territorios del viejo continente que se convirtieron así en los nuevos dueños de los terrenos del país de las barras y estrellas.

También es muy importante destacar cómo se ahonda en el proceso de comunicación entre hombres distintos. Aquí se dedica un tiempo preciso al desarrollo del entendimiento de la lengua de cada cual. Por un lado el inglés y, por otro lado, el lakota. Así pues, el film es totalmente bilingüe con muchos diálogos en la lengua de los sioux. Sin duda, esto es otro acierto del script, al margen del amor y sentimiento ya comentados. A nivel personal disfruté bastante con este proceso comunicativo que se siente tremendamente realista y nada forzado.

En la banda sonora y en el apartado fotográfico encontramos a John Barry y Dean Semler. La labor de ambos no puede más que catalogarse como hermosa. Barry entrega composiciones de todo tipo (militaristas, indias, aventureras y temibles) pero en las que sobresale el sentimiento y el amor (por ejemplo, la música que acompaña ciertas escenas de Dunbar con el lobo). Por su parte, Semler recoge instantáneas inolvidables como aquellas de los indios cabalgando a la caída del sol con Dunbar saludándolos. Tanto John Barry como Dean Semler fueron premiados con sendos Oscars.

“Este es mi puesto”. Un hombre llamado Bailando con lobos.

Además de dirigir, Kevin Costner también desempeña el papel principal encarnando al teniente Dunbar. Lo más destacado y digno de alabar es la transformación de su personaje. Para empezar lo recrea como un hombrecillo educado, culto y que no da una voz más alta que otra. Sin embargo, a medida que va conociendo a los indios se va abriendo a una nueva personalidad más aventurera y carismática. Esta transformación totalmente creíble culmina con el afeitado del mostacho y su conversión en “Bailando con lobos”.

En los Sioux sobresalen dos guerreros, “Cabello al viento” y “Pájaro peleón”, y el líder llamado “Diez osos”. Los actores que los interpretan en ese mismo orden son: Rodney A. Grant, Graham Greene y el fallecido Floyd Red Crow Westerman. Bien puedo decir que Rodney y Graham son las dos caras de la misma moneda. El primero representa al típico sioux aguerrido, impulsivo, valiente y noble. El segundo es una especie de chamán guerrero que destaca por su carácter analítico y observador. Ambos actores se compenetran a la perfección con Kevin Costner. Por su parte, Red Crow es el anciano líder de la tribu y representa la calma personificada, una de esas personas ancianas a las que da gusto escuchar y relajarte con su sabiduría obtenida por el paso del tiempo.

Por otro lado también es importante destacar a Mary McDonnell como Christine alias “En pie con el puño en alto”, una mujer blanca adoptada por los sioux. Inevitablemente se convertirá en el interés amoroso de Dunbar en lo que es la parte más típica de la película. Por último citar la aparición de Wes Studi como el salvaje líder de los Pawnee, la tribu rival de los sioux.

“¿Quién es Bailando Con Lobos?” (Teniente Dunbar)

En conclusión.
Termino esta crítica de Bailando con lobos, probablemente el último gran y sentimental western para muchos de nosotros. La obra cumbre de Kevin Costner y todo un canto a la amistad entre razas diferentes y a la verdadera naturaleza interior y exterior. Sus 7 Oscars, para un total de 12 nominaciones, en la gala de 1991 esta vez no mienten. Si todavía no la has visto te invito a que lo hagas parafraseando a Cabello al viento: “¿No ves que te estás perdiendo una gran película?”.

Tráiler de Bailando con lobos