Al límite
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En 2010 volvió Mel Gibson a cines en uno de esos papeles de duro que tan bien suele interpretar. Para su regreso como actor, Gibson se alió con Martin Campbell y con la compañía del gran Ray Winstone. Preparen el plato frío porque llega la venganza. Ojo por ojo. La ley de Craven. No habrá detenidos, sólo cadáveres. Bienvenidos a… ‘Al límite’.

“Decide si será el que está colgado en la cruz o clavando los clavos” (Thomas Craven)

Al Límite

Crítica de Al límite

Conviene aclarar que ‘Al límite’ está basada en una mini-serie británica de los 80 que dirigió el propio Martin Campbell (que aquí repite labor) y que estaba producida por la BBC. La serie constaba de seis episodios de aproximadamente una hora de duración. En el film todo es reducido a 120 minutos. Así pues, es obvio que, para su traslación, optaran claramente por ser más directos y reducir el peso de algunos personajes en la historia. Aún y con esas, la trama está bastante bien explicada. También la aparición de los personajes de Jedburgh y Bennet excelentemente resuelta.

A pesar de que, en su momento, la campaña de promoción de la cinta hizo hincapié en la venganza sin contemplaciones que va a llevar a cabo Craven (Gibson) contra los asesinos de su hija, lo cierto es que esto no es del todo correcto. Lo que tenemos aquí no es un film de acción constante, sino más bien un thriller. Un thriller basado en los diálogos y que va descubriendo su trama poco a poco siguiendo las investigaciones del protagonista. La trama no se fuerza en ningún momento. Sí, hay muertos, y sí, Craven se va convirtiendo paulatinamente en una máquina de matar. Un justiciero que, después de haberlo perdido todo, no va a parar hasta llegar hasta el final del asunto. Pero nadie dijo que fuera fácil, ni que todo fuera a ser un festival de golpes a cascoporro como Venganza (Pierre Morel, 2008).

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‘Al límite’ se toma su tiempo para ir detallando la trama. La cinta va desmenuzando conspiraciones y presentado a personajes trajeados que no parecen demostrar ni la más mínima compasión por la vida humana. Los que estén habituados a los montajes frenéticos del (mal) cine de acción de hoy día acusarán al film de ser demasiado lento, lo que a mi personalmente me parece desacertado. Si bien es verdad que Campbell se toma su tiempo para ir fraguando la intriga, de forma que el espectador vaya siempre a la misma altura que Craven, cuando la acción hace su aparición esta es resuelta de manera colosal por parte del director.  Campbell maneja extraordinariamente la cámara en las escenas de tiroteos y no escatima en sangre en ningún momento.

También encontraremos buenas dosis de drama humano. Craven en todo momento tiene presente a su hija (interpretada por Bojana Novakovic) en espíritu (a pesar de su irreparable perdida). Además, destaca la constante aparición, ya sea en audio o en flashbacks interactivos, del Craven del presente con Emma, sobre todo de la Emma niña. De esta forma, se consiguen instantes extremadamente conmovedores.

Buena culpa de que el film funcione (además de la dirección de Campbell) la tiene Mel Gibson que está magnífico. El intérprete le saca todo el jugo a su marcado rostro y no busca en ningún momento disimular su edad. La interpretación de Gibson está mucho más cercana en espíritu a ‘Rescate’ (se podría decir que ‘Al límite’ es una revisión de ‘Rescate’ pero con más muertos y cambiando de nivel social al personaje protagonista) que a ‘Payback’ (no se pierdan el grandioso montaje del director de este film disponible en DVD y Blu-Ray).

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Ray Winstone, y su personaje de Jedburgh, es otro de los puntos fuertes de ‘Al límite’. Sus apariciones en escena están resueltas de forma colosal. Cuanto más vamos descubriendo de él… mejor vamos conociendo sus motivaciones. Jedburgh es contratado para que cierre el caso de los cadáveres del río (vistos en el magnífico plano de apertura). Cuanto más avanza en sus investigaciones más va dándose cuenta de que (quizás) esté del bando equivocado. Atención al duelo actoral entre Gibson & Winstone y a como saborea cada escena y cada diálogo el segundo.

El tercero en discordia sería Danny Huston (repitiendo caretos y muecas vistas en 30 días de oscuridad). Huston da vida a Bennet, el presidente de “Northoon”. Aquí tenemos a un burócrata de esos que ya desde su primera aparición en pantalla da mala espina. Atención al cara a cara entre él y Craven en su despacho. Un careo que concluye con una pregunta de la cual veremos su respuesta más tarde.

En el apartado técnico alabar el uso de la banda sonora (desgarradora). Por supuesto también alabar a Stuart Baird con su montaje pausado y en crescendo. Por último, sólo me queda recomendar la película a todo aquel fan de los thrillers setenteros de viejo cuño que en su día dirigieron Alan J. Pakula, Peter Yates, William Friedkin o el gran John Frankenheimer. El espíritu de ‘Al límite’ es el de aquellas. Aunque no tiene porque ser ese su público potencial (fue hecha para ser degustada por todo aquel que quiera pasar dos horas frente a la gran pantalla viendo buen cine), si serán aquellos los que más disfruten de un film pausado y contundente. Una película que culmina de forma grandiosa. Una cinta en donde no hay ni caras bonitas, ni montajes frenéticos, ni niñatos imberbes en plan macho, ni hueco para finales felices.

“Yo soy el que no tiene nada que perder” (Thomas Craven)

Al Límite

En resumidas cuentas. 
Finalizo esta crítica de Al límite, un thriller de acción con vendetta sin paliativos que se saborea trago a trago. Un Mel Gibson con muchos tiros pegados que compone un personaje a recordar. Se agradecen y muchos sus rafagazos de violencia. Campbell se licencia como director a tener en cuenta (por si alguno tenía aún dudas de ello). Tiene un aroma setentero que gustará a los nostálgicos.

Tráiler de Al límite