Sympathy For Lady Vengeance
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Con ‘Sympathy for Lady Vengeance’ Park Chan-wook nuevamente ahonda en oscuros temas como el secuestro, el encierro y la retribución. Una vez más el director surcoreano disecciona los aspectos más primarios del ser humano. Y todo para ofrecernos una nueva historia de venganza. Una historia muy visual como suele ser habitual en él… pero con un elaborado guión que pone un buen cierre a su trilogía de la venganza.

Crítica de Sympathy for Lady Vengeance

Park Chan-wook vuelve a golpearnos con su particular estilo narrativo. Un estilo que, si bien no es tan escalofriante como Oldboy’ (2003), mantiene ese pulso narrativo frío y malvado que disipa los niveles potenciales de incoherencia y surrealismo que pueda tener la película. Podemos definir esta tercera entrega como un puro ejercicio de horror. Un film que construye un escenario relativamente tranquilo hasta que nos sacude con un potente desenlace.

Una vez más Park Chan-wook no se detiene a valorar ética ni moralmente los actos de los personajes. El director se limita a profundizar en su comportamiento y nos deja a nosotros el resto. En otras palabra, no es tan importante el hecho de si sufren o no su merecido castigo, sino el camino que recorren a través de sus actos.

En este caso volvemos a tener unos protagonistas que, al igual que en las anteriores películas, forman parte de esa capa social más desvalida que no goza de la ayuda ni la protección de la sociedad. Y es ese desamparo lo que les lleva a actuar por su cuenta y perpetrar los actos más deleznables. Si nos fijamos veremos claramente una serie de elementos que se repiten a lo largo de la trilogía. Elementos como el hecho de que el origen de las maldades arranque en la adolescencia, o que el encierro de los personajes sirva como catalizador para poner en marcha una elaborada venganza. También se evidencia cómo, llegado el momento, todos los implicados desean aplicar el castigo a los malvados. Sin embargo, y al mismo tiempo, tienen reparos en hacerlo.

Los personajes de esta película son aparentemente normales, pero al mismo tiempo no hay ni uno de ellos que esté libre de pecados, quizás porque esa es la intención de Park-Chan-wook. Y es que ni siquiera la hermosa protagonista (interpretada por Lee Yeong-ae) o la santificación a la que la someten el resto de presas evita que seamos conscientes de que es un mal bicho con un pasado oscuro. Una mujer que, a pesar de buscar la venganza hacia el hombre que provocó su entrada en prisión, sabe que no merece la libertad de la que goza. Al igual que sucediera en la anteriormente citada ‘Oldboy’, el cautiverio de Geum-ja durante trece años nos muestra su esencia malvada. Esto evita que nos posicionemos de su lado.

Curiosamente, el hombre que motiva la venganza de Geum-ja no es otro que el actor Choi Min-sik, que en ‘Oldboy’ encarnaba al vengador. Esta inversión de papeles no es otra cosa que una hábil maniobra para constatar que en esta trilogía no hay ningún personaje que se salve. Todos son pecadores en un mundo de pecado. Y es también gracias a los constantes flashbacks que inserta el director que somos conscientes del retorcido mundo en el que se desarrolla la historia. Cada presa que comparte celda con Geum-ja termina jugando un papel activo en su elaborada venganza. A fin de cuentas no hemos de olvidar que, tras el drama y las miserias humanas subyacentes en la trama, estamos delante de un thriller.

Con este cierre de trilogía Park Chan-wook no nos ofrece la violencia que podíamos observar en ‘Oldboy’ pero tampoco repite los errores que cometiera con Sympathy for Mr. Vengeance’ (2002). Es más, a nivel visual y cinematográfico, creo que estamos ante una de sus obra más logradas. Afirmo esto gracias al detalle y a ese modo tan único de retratar la violencia de un modo menos explícito de lo habitual. La sensación que nos queda, tal como comentamos en las anteriores películas, es que Park Chan-wook no es un director más. Park Chan-wook es un director que consigue distanciarse de los personajes para mostrarnos aquello que no vemos y reducir el concepto de venganza a una simple y oscura idea.

Conclusión.
Concluyo esta crítica de Sympathy for Lady Vengeance, poco más podemos añadir sin destripar el argumento. Con esta tercera entrega Park Chan-wook pone un broche final que cierra su «Trilogía de la venganza» del mejor modo posible. Una vez más nos deja con el estómago revuelto, no por lo que vemos sino por lo que sabemos que sucede. La maldad de una sociedad enferma donde los actos de los personajes no son ni tan malvados como creemos ni tan justificados como quisiéramos. La venganza siempre engendra violencia… al final esa es la moraleja, si es que hay alguna. Sea como fuera, estamos ante una película recomendable que de buen seguro no dejará a nadie indiferente.

Tráiler de Sympathy for Lady Vengeance

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