Operación Chromite
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La guerra de Corea es uno de esos conflictos bélicos que el cine no ha tocado en demasía. Por su parte, Corea del Sur sí que ha utilizado el conflicto para mostrar el horror de su propia historia. En esta ocasión es John H. Lee quien ofrece su particular visión sobre la guerra centrándose en la toma de Incheon por las tropas de la ONU comandadas por el general Douglas McArthur. A continuación desclasificamos los planes de la ‘Operación Chromite’.

“Truman piensa que puede ganar con una guerra restringida, pues no, así no se acaba con el comunismo” (Douglas McArthur)

Crítica de Operación Chromite

El cine surcoreano ha mirado varias veces a la pugna que supuso la guerra de Corea para su país. Un enfrentamiento que el cine occidental ha tocado muy poco. Esto se debe quizás porque, a diferencia de algunas de las más famosas guerras, estamos hablando de un choque que fue casi “secundario”. Una guerra generada entre dos potencias superiores a Corea, Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, que se repartieron el país tras la 2ª Guerra Mundial. De esta forma, la nación quedó dividida en dos: Corea del Norte con un sistema político soviético, y Corea del Sur cercana a las ideologías occidentales y capitalistas. Generalmente, la lectura que el cine coreano hacia este conflicto ha sido siempre más de una lucha entre hermanos. Compatriotas cegados por potencias extranjeras. Ahí está, por ejemplo, ‘Lazos de sangre’.

No obstante lo anterior, el cine estadounidense también ha retratado esta guerra. En 1981 destacó ‘Inchon’, una cinta dirigida por Terence Young y capitaneada por Laurence Oliver como Douglas MacArthur. Hablamos de una coproducción entre Estados Unidos y Corea del Sur basada en el conflicto bélico que terminó siendo nominada a los Razzies. Y ahora es el momento de hablar de ‘Operación Chromite’.

Como expuse en la introducción, ‘Operación Chromite’ es la visión personal del director surcoreano John H. Lee. Hablamos de un realizador que ya en 2010 dirigió ‘Pohwasogeuro’, otro film basado en el conflicto. Cuando digo que Lee nos ofrece su “visión personal y/o particular” me refiero a que presenta los hechos mostrando un patriotismo brutal que refleja en sus personajes protagonistas. Para entendernos: los surcoreanos de sus films son los buenos, mientras que los norcoreanos son despiadados y crueles. En su descargo, hay que destacar que el cine de entretenimiento asiático suele tirar de brocha gorda en este sentido.

Dejando a un lado cuestiones relativas a las fidelidades históricas o ideológicas, ‘Operación Chromite’ bebe del cine bélico de aventuras más clásico. Aquí tenemos un producto de entretenimiento bastante digno. Una propuesta que presenta un excelente diseño de producción donde el principal aliciente es la pirotecnia sin complejos. Así las cosas, las secuencias de acción rozan el completo espectáculo hollywoodiense y predominan a lo largo de un metraje de 111 minutos. En este aspecto, se deja poco respiro al espectador que, prácticamente, piensa más en el objetivo final que en el drama de los protagonistas. Ahí es donde brilla la dirección de John Lee: en el espectáculo “accionero”.

Apuntar también el enorme esfuerzo a la hora de representar la Corea de los años 50. Concretamente la ocupada por los norcoreanos. Este detalle es digno de admiración, puesto que no abundan en el cine reciente los films basados en esa época con el nivel de realismo que este film destila por los cuatro costados.

En el elenco tenemos a un reparto de actores coreanos entregados enormemente. Eso sí, todos ellos liderados por un descomunal Liam Neeson encarnando al mismísimo Douglas McArthur. Neeson se destapa como otro aspecto notable de la cinta. Tan sólo con su presencia y voz, el actor de Irlanda del Norte se merienda a sus compañeros aunque sus apariciones sean esporádicas.

Quitando a Liam Neeson, quedan para el recuerdo las dos principales caras asiáticas del reparto. Por un lado, Lee Jung-jae como Jang Hak-soo, el líder del escuadrón surcoreano enviado por McArthur como avanzadilla de la invasión. Y, por el otro bando, Beom-su Lee como Lim Gye-jin, el comandante de las fuerzas norcoreanas de Incheon. Beom nos deleita con algunas de las poses más despiadadas y termina logrando una interpretación tremendamente cabronesca en toda regla. Una performance implacable e impecable.

En conclusión.
Concluyo esta crítica de Operación Chromite, un digno y eficaz film de acción bélica. John H. Lee ofrece un film de entretenimiento nada despreciable que sigue los patrones básicos del género de aventuras bélicas. Aun estando lejos de algunas obras más sólidas creo que convencerá a los fans del género.

Tráiler de Operación Chromite