Showgirls
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Las Vegas, ciudad del pecado. Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Y la chica que entra nunca sale… por lo menos no siendo la misma. Elvis Presley, Frank Sinatra, Cristal Connors, Nomi Malone,… Ahora le toca el turno a Elizabeth Berkley para convertirse en una auténtica ‘Showgirls’.

“Voy a bailar en Las Vegas” (Nomi Malone)

Crítica de Showgirls

En 1992 el director Paul Verhoeven y el guionista Joe Eszterhas consiguieron todo un hit con Instinto básico’, un thriller de intriga con escenas muy subidas de tono desde un punto de vista sexual. Tan bien les funcionó el asunto que ambos decidieron ir a saco en su siguiente colaboración conjunta. Me refiero a ‘Showgirls’.

En ‘Showgirls’, y con la excusa de contarnos una historia de strippers, elevaron la apuesta de los desnudos y el sexo a la enésima potencia. La cantidad de tetas, culos, pubis y escenas sexuales casi explícitas que veremos a lo largo del metraje es realmente impresionante. La película roza todos los límites en cuanto a sexo y desnudos se refiere en un film comercial. Por descontado que actualmente esta cinta sería prohibida por los movimientos e ideologías más radicales.

La elevada apuesta de Verhoeven y Eszterhas no les salió nada bien pues ‘Showgirls’ fue un auténtico fiasco en taquilla. La cinta se vio lastrada por las malas críticas y su alta calificación por edades. Así las cosas, la carrera de Verhoeven acabó muy tocada y la de Eszterhas casi hundida. Y lo mismo podemos decir de uno de los productores, Mario Kassar. Este último recibiría al mismo tiempo la estocada definitiva con la producción de ‘La isla de las cabezas cortadas’ (Renny Harlin). ¿El resultado? La defunción de una compañía mítica: Carolco. A posteriori, y como curiosidad, ‘Showgirls’ se convirtió en un gran éxito del mercado doméstico.

Entrando en el libreto decir que el guión de Eszterhas está tan trufado de lenguaje vulgar y diálogos tan cutres que provocan continúas carcajadas. Para que nos entendamos un poco mejor, este script es como el de El sargento de hierro (Clint Eastwood, 1986) pero en otro ambiente. Inclusive, tenemos una secuencia en la que un reclutador de showgirls va poniendo firmes a las chicas aspirantes mediante una inenarrable sucesión de frases degradantes y vejatorias. La diferencia es que mientras el libreto de ‘El sargento’ era claramente irónico y desmitificador… en ‘Showgirls’ todo está tomado en serio. Y ahí está el principal problema del film. Un film que se toma en serio a sí mismo cuando realmente asistimos a una retahíla de disparates. El cenit se alcanza con la invasión del camerino de las bailarinas del “Stardust” por una manada de chimpancés…

No obstante lo anterior, hay aspectos importantes que salvan el guión. El primero de ellos es la recreación de las historias tras bastidores de las chicas del espectáculo con sus odios y venganzas. Por descontado, el principal punto fuerte es el enfrentamiento entre Nomi y Cristal como dos auténticas leonas compitiendo por un mismo territorio y por un mismo “macho”. Sin obviar la innegable atracción que, además, sienten la una por la otra. Finalmente, el último punto importante es la descripción de los shows de Las Vegas repletos de personajes amorales que se explotan, engañan y extorsionan unos a otros sin miramientos. Todo esto sin olvidar el misterioso pasado de Nomi. Creo que estos puntos sirven para salvar el disparate de frases sobre el que se construye la historia.

Con respecto a Paul Verhoeven su estilo se aprecia en la total desvergüenza de la filmación. Amén de la grabación y exhibición de una muy desagradable y brutal escena. Una secuencia que deja constancia a la perfección de las denuncias que, en la actualidad, dieron lugar al origen del MeToo. Realmente te llega a doler (y mucho) lo que le hacen a un determinado personaje y corta de cuajo la diversión que veníamos teniendo. Por supuesto, Verhoeven también se deja sentir en la violencia con la que se ejecutan los números musicales.

Ahondando en los números decir que resultan absolutamente espectaculares con coreografías de Margarite Derricks acompañados de algunos toques personales de la propia Elizabeth Berkley. Ni que decir tiene que la filmación que Verhoeven hace de estos shows los eleva todavía más. El director no sólo logra hacer que los contemplemos desde fuera… sino también desde el propio escenario metiendo las cámaras entre las bailarinas y viendo todos sus gestos y artimañas.

“Si alguien se cruza en tu camino, písalo”. La última showgirl en pie.

La gran protagonista es Elizabeth Berkley como Nomi Malone en su película de lanzamiento. Anteriormente había trabajado en cintas de escasa trascendencia, TV Movies y series de televisión. De estas últimas su gran éxito fue el hit de ‘Salvados por la campana’. En ‘Showgirls’ dejó atrás todo eso para exhibirse totalmente desnuda y sin ningún tipo de pudor no sólo bailando, sino también en escenas sexuales al filo del límite… Respecto a su interpretación decir que está totalmente sobreactuada con un personaje que está continuamente fuera de sus casillas. Tan es así que se termina haciendo insoportable. No obstante, hay que reconocer que en las escenas de baile alcanza una perfección absoluta con movimientos ejecutados de manera insuperable. A esto último le ayudó el hecho de haber estudiado danza desde pequeña y toda la dedicación y preparación que le puso al film.

La némesis de Nomi la representa Gina Gershon en el rol de Cristal Connors, la gran diosa del “Stardust”. La performance de Gina es todo lo contraria a la de Elizabeth. La actriz californiana deja sentir su experiencia para construir a una mujer analítica, provocadora y una auténtica diva. Son continúas las pullas entre ambas mujeres y siempre, salvo al final, Gina Gershon logra imponerse actoralmente a Elizabeth. A esta última la pierde su descontrolada furia mal representada en pantalla.

Al margen de las dos protagonistas también destacan Glenn Plummer y Gina Ravera en sendos papeles francamente amables. El primero da vida a James, un coreógrafo y bailarín que malvive de empleo en empleo mientras intenta hacerle ver a Nomi todo su talento. La segunda interpreta a Molly, la maquilladora del “Stardust” y mejor amiga de Nomi. Como curiosidad decir que Plummer repetiría este mismo papel en ‘Showgirls 2’ (2011), una secuela bastarda escrita y dirigida por Rena Riffel que en ‘Showgirls’ simplemente tiene un intrascendente rol como stripper.

El resto de personajes conforman un universo grotesco, exagerado y peculiar. Algunos ejemplos son estos: Robert Davi interpreta a Al, una especie de desagradable y duro tratante de strippers y dueño del espectáculo Cheetah que se encara constantemente con Nomi. También está Lin Tucci como Henrietta, una gorda que basa su esperpéntica performance en enseñar las tetas mientras escupe groserías. Y claro, no puedo olvidarme de Kyle MacLachlan como Zack, el novio de Cristal y director de espectáculos del “Stardust”. Ya sólo por el peinado que luce MacLachlan en el film su actuación queda desacreditada… y la puntilla se la da James al definirlo como un “chulo-putas”. Y no nos olvidemos de los chimpancés…

“Bailar no es follar” (James)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Showgirls, un film que hay que verlo para creerlo. Dejando de lado sus defectos es mejor visionarlo como un auténtico show. La película también merece ser aplaudida, y tenida en cuenta, por la valentía con la que está filmada. Una valentía propia de los años 80 y 90 con realizadores que no se andaban con remilgos a la hora de dirigir sus historias. Si tienen una copia en casa les diría que la conserven como oro en paño. Teniendo en cuenta los tiempos que vivimos creo que, finalmente, la terminarán prohibiendo o censurando de manera definitiva.

Tráiler de Showgirls