Revenge (Venganza)
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Esta película merece mucha más fama de la que tiene. Es una rara avis en el curriculum de Tony Scott que aquí optó más por el género de romance que por la acción. Protagonizaron la función Kevin Costner junto a una Madeleine Stowe de belleza arrebatadora. El rol de villano fue a parar a toda una leyenda del séptimo arte, Anthony Quinn. Es hora de que descubramos una pasión más fuerte que el amor. Es hora de… ‘Revenge (Venganza)’.

“Es la clase de mujer por la que un hombre haría cualquier cosa por conservarla” (Tiburón Mendez)

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Crítica de Revenge (Venganza)

Este film es una buena y trabajada mezcla de romance de novela y venganza sin paliativos. Una película en la que además de un muy convincente Costner nos encontramos con una actriz que rezumaba belleza y sensualidad por los cuatros costados, Madeleine Stowe. Además, tenemos un elenco de villanos capitaneado por un soberbio Anthony Quinn y una retahíla de durísimos mexicanos y actores texanos como Tomas Milian, Miguel Ferrer, James Gammon o John Leguizamo.

Los paisajes desérticos, su visceral crescendo de violencia, su asfixiante fotografía, sus excelentemente bien elegidas localizaciones (la descomunal hacienda de Tiburón que choca con la humilde chabola de Jay) y, por encima de todo, la monstruosa paliza que recibe el personaje de Cochran por parte de los sicarios de Tiburón… son algunas de sus mejores bazas. Y luego, a la hora de la vendetta, el film no escatima en momentos de nivel (atención al cara a cara en los lavabos entre Jay y “Elefante”, el bestia que casi lo mata). Por si fuera poco se incluye un plano final definitivamente amargo. Un plano que uno no espera tras los numerosos cadáveres que se van quedando en el camino de Cochran y, sobre todo, porque es una cinta del Kevin Costner de su época de estrellato mundial en la que uno espera ver el típico happy end hollywoodiense.

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Tras la cámara se puso Tony Scott, un director que no destacaba precisamente por su buen tino para el drama. Tampoco destacaba a la hora de tratar las relaciones hombre & mujer en sus films. Las mismas no pasaban del maniqueo cliché: héroe macho-man y chica florero. No obstante, hay que admitir que, lejos de su hábitat natural (el cine de acción más mainstream), Scott nos entrega una película admirable y muy por encima de las expectativas que uno tendría en ella. Una cinta con una aventura amorosa muy conseguida y en la que podemos entender los motivos de sus tres protagonistas para hacer lo que hacen.

Quizás una de las pocas pegas que se le pueda poner a ‘Revenge’ es que busca claramente contentar a las mujeres (el público potencial de Costner en aquellos años) olvidando que el cine de acción para el sector femenino es un género que no existe. Los productores y su director volcaron el peso del relato en retratar a Costner como el galán que acude a rescatar a la princesa del castillo (Stowe) pero en tono de cuento moderno. Por su parte, Quinn es el rey odioso. Un bellaco que no está dispuesto a perder su bien más preciado.

En el apartado de la banda sonora no vamos a encontrar sorpresas. Estando ambientada la cinta casi enteramente en México está plagada de rancheras y guitarreo. Incluso el propio personaje de Tibey se atreve a bromear con esto cuando, en determinado momento, avisa de que odia las rancheras y de que si suenan es porque su mujer está enfadada con él. Respecto a la fotografía, obra de Jeffrey Kimball, decir que es de un marcado tono ajado. Muy del estilo de la que Scott volvería a utilizar en Amor a quemarropa(1993) también con Kimball en la misma labor. Se hace especial incidencia entre las diferencias de la opulencia de Puerto Vallarta y sus paisajes con los puebluchos de mala muerte que la rodean. Finalmente, se va tornando cada vez más degradante coincidiendo con la bajada al infierno del protagonista.

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Al trasladar esta novela de Jim Harrison a la gran pantalla aumentaron la edad del personaje de Tibey. Un personaje escrito por Harrison con Jack Nicholson en mente del que era muy amigo. Pero lo que representa Nicholson estaba en la otra punta de lo que era en aquellos tiempos Anthony Quinn, un señor mayor con pinta de rico y avaro. Un tipo de esos que no han regalado nada pero a los que tampoco le han dado nada y con un pasado de seductor ya venido a menos. Esta pequeña modificación vino para que la concurrencia se identificara más fácilmente con las intenciones de Cochran, las motivaciones de Mireya y viera con buenos ojos el amor que surge entre ambos.

Hablando de los actores, todos y cada uno de ellos están a gran nivel. Kevin Costner aporta su porte y, sin tener que emplearse a fondo en la parte interpretativa, hace que creamos su dolor y entendamos su sed de vendetta. Además de mostrarse como un chuleta-playa en el primer acto. Madeleine Stowe tiene en su belleza clásica mucho ganado. De resto, y sin ser una gran actriz, logra sacar adelante un rol de mujer desengañada con su vida.

Mención al margen para Anthony Quinn que ya son palabras mayores. Sin duda ninguna fue uno de los mejores actores de la historia y el primer mexicano en ganar un OSCAR al mejor actor. Poner en duda su capacidad artística sería de ignorantes. Aquí, ya muy lejos de su plenitud como actor, logra resultar temible y entrañable de una escena a otra. Además, por mucho que sea presentado claramente como el villano de la función, cualquier esposo se sentiría mínimamente identificado con su pérdida. Aunque luego las medidas que toma son tremendamente censurables. Verse traicionado por la mujer que ama, y por el amigo al que tenía el aprecio de un hijo, le llevan a perder la razón. Así pues, entra en un estado catatónico del que ya no se recupera en el resto del metraje.

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En el apartado de secundarios encontramos a un buen puñado de actores latinos que se intentaban labrar una reputación en Hollywood por aquellos años. Entre ellos cabe destacar al difunto Miguel Ferrer y a John Leguizamo. Ferrer era un eterno secundario habitual de cualquier serie policíaca de nivel en los 80 y 90. En el film es el enlace de Cochran en el pueblucho mexicano dejado de la mano de Dios al que el americano ha ido a buscar justicia. Por su parte, Leguizamo da vida a Ignacio, un montés y primo de Amador que no ha articulado palabra en años. Leguizamo es un intérprete bastante limitado si se le saca de la comedia o si no se le controla. Aquí cumple bien con su cometido.

Por último, citar al también fallecido James Gammon, uno de esos intérpretes americanos con un rostro marca de fábrica USA. Un auténtico actor de reparto licenciado que basó casi enteramente su carrera en el western y en personajes durísimos. Aquí da vida al Texano, un criador de caballos que ve en Cochran a un buen chico por la senda equivocada. Gammon lleva a cabo una actuación digna de recordar con un personaje realmente hecho a su medida. Tejano de pura cepa, con botas y sombrero, borracho y putero. Todo en uno, un rol que Gammon degusta como nadie.

“Eres muy listo… pero no tanto como para ser yo” (Tiburón Mendez)

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Revenge (Venganza), una película que ha envejecido dignamente y mucho mejor que otras cintas de Scott. Se agradece su pequeña vuelta de tuerca al subgénero de cine de venganzas, introduciendo un marcado tono emocional del que suelen carecer este tipo de cintas. Estamos ante, sin duda ninguna, la cinta más desconocida y olvidada de la trayectoria de Tony Scott… algo que me imagino se debió al tremendo golpe que se dio en la taquilla americana en el momento de su estreno. Sin embargo, si miramos su contenido, ‘Revenge’ es un muy entretenido y, por momentos, el más logrado en la parte dramática de todos los largometrajes del hermano pequeño de Ridley.

Tráiler de Revenge (Venganza)