Noche en el museo
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Ben Stiller y Robin Williams protagonizan esta divertida y espectacular comedia caracterizada por su falta de pretensiones y su nula intención de engañar al espectador. Una cinta familiar que nos ofrece lo que anunció, es decir: humor, diversión, efectos especiales y, sobre todo, un buen rato para toda la familia.

«Vigila que no entre nadie, pero sobre todo… que no salga nadie»

Crítica de Noche en el museo

Muchos calificaron esta película como una comedia absurda, sin gracia y digna de ser olvidada cuanto antes. Pues para nada. Estamos ante una de esas comedias que te dejan sentado al asiento deseando saber qué sucederá en la secuencia siguiente. La película es divertida y sorprendente de principio a fin. Eso sí, siempre y cuando tengamos en mente que se trata de una mera comedia fantástica, llena de gags y chistes quizás poco originales pero efectivos. Y también de situaciones más que curiosas. Por lo tanto, buscar más de esto sería pedir peras al olmo. Por no hablar de todos los personajes del museo, que llegan a resultar muy entrañables y simpáticos.

El guión es simple, pero coherente y sin altibajos. ¿Acaso una comedia que trata sobre la resurrección de las figuras de un museo necesita un guión meticuloso? Los actores están realmente notables y se les nota disfrutar con sus peripecias. Y, por otro lado, los efectos visuales están muy logrados, en especial los de todas esas secuencias donde aparecen los cowboys y los romanos de miniatura mezclándose con el entorno.

Como acabo de exponer, los actores están más que notables. Así pues, el reparto es otro punto a favor. Aquí encontramos actores de comedia consagrados y eficaces. Es el caso de los divertidos Ben Stiller, el añorado Robin Williams y Owen Wilson. Sin duda, todo un trío de maestros de las risas. Además de contar también con la presencia, de un modo más anecdótico, de viejas glorias como Mickey Rooney (al que noto perdido en la cinta) o Dick Van Dyke (mejor que Rooney). Ambos actores, más el aporte de Bill Cobbs, interpretan a los viejos vigilantes nocturnos que están a punto de jubilarse. En consecuencia, deben buscar un sustituto para sus puestos.

La presencia de Robin Williams y Owen Wilson es mucho más larga de lo que se pensaba en un principio. Tan es así que son ellos los que realmente secundan a Ben Stiller en la película. Sin lugar a dudas, el dan el toque más simpático al film. El primero interpretando al presidente Teddy Roosevelt, que está locamente enamorado de la guapa India Sacagawea, y además ayudando y haciendo recapacitar a Larry para que siga con su labor de vigilante y ponga orden en el museo.

Por su parte, el personaje de Owen Wilson es uno de los más graciosos y chulescos del film. En esta ocasión interpreta a todo un cowboy con ansias de guerra contra sus otros compañeros miniaturizados: los romanos. El jefe de estos últimos interpretado por Steve Coogan. Las batallas entre ambos ejércitos no se harán esperar, siendo uno de los puntos fuertes de la cinta. Por si fuera poco, tendremos ocasión de conocer a… ¡Cristobal Colón! Incluso a un furioso y salvaje Atila, obsesionado por despedazar a Larry.

En la trama predominan las aventuras, tanto dentro como fuera del Museo. Por supuesto, también hay humor con las divertidas situaciones de cada personaje. Incluso hay algún que otro romance entre varias figuras. Y claro, alguna que otra gamberrada que le propinan al pobre Larry Daley (Ben Stiller), el vigilante nocturno que, tras aceptar el trabajo y ser instruido previamente por los antiguos vigilantes, no olvidará jamás el consejo de uno de ellos: «Vigila que no entre nadie, pero sobre todo… que no salga nadie». Larry, extrañado por el significado de dicha frase, se percata de que algo raro sucede en el museo: el esqueleto del Tyranosaurus Rex que reposaba sobre la entrada… ¡¡¡ha desaparecido!!! A partir de ese instante, un aterrorizado Larry Daley deberá descubrir el misterio que se esconde en el museo y el por qué de la resurrección de todos sus «habitantes» durante la noche.

Por último comentar que la película está basada en un libro de cuentos de Milan Trenc. El libro narra la historia de un vigilante nocturno del Museo de Historia Natural de Nueva York que descubre asombrado que los objetos del museo cobran vida por la noche. La obra fue éxito impresionante. Así pues, la Fox se lanzó a comprar sus derechos para, posteriormente, adaptarlo a la gran pantalla. Poco después, Chris Columbus se interesó en producir el proyecto, bajo el sello de su productora particular: 1942 Pictures. El director elegido para ponerse tras las cámaras fue Shawn Levy. Junto a Columbus, configuró el estilo que iba a tener la propuesta y buscaron personalmente a los actores que la protagonizarían, además de contratar a Alan Silvestri para componer la banda sonora.

El jefe cowboy no está dispuesto a que un gigante invada su territorio

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Noche en el museo, un film que reúne a momias, dinosaurios, cavernícolas, vaqueros, romanos, indios y personajes míticos de la historia. Como película es una de las buenas comedias de los últimos tiempos. Un film pensado para toda la familia y, sobre todo, para entretener… siendo este su cometido principal y consiguiéndolo con creces. Recomendada.

Tráiler de Noche en el museo

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