El secreto de la pirámide
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Kathleen Kennedy, Frank Marshall y Steven Spielberg volvieron a unir fuerzas para producir esta sensacional y entretenida película. Una cinta sobre la juventud de Sherlock Holmes y John Watson que, para los espectadores de mi generación, se convirtió en un título de referencia. Llegó el momento de descubrir ‘El secreto de la pirámide’.

“No hay magia Watson… es pura y simple deducción” (Sherlock Holmes)

Crítica de El secreto de la pirámide

Si hay un personaje que ha alcanzado la categoría de mito en todo el mundo ese es Sherlock Holmes. El inteligente detective privado fue creado a finales del siglo XIX por Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) y todavía hoy se siguen haciendo películas, series y escribiendo relatos a su costa. En el caso que nos ocupa fue el famoso Chris Columbus el encargado de escribir el guión. Columbus nos entrega una especie de precuela desarrollada en la juventud del personaje. Ahora bien, nada de lo que vemos en pantalla forma parte de las obras originales. Esto se deja claro tanto en los créditos iniciales como en los finales. No obstante, es lógico que haya muchos guiños a las aventuras escritas por Doyle ya que los protagonistas principales son los mismos.

La trama escrita por Columbus nos entrega una ágil aventura de investigación centrada en unos misteriosos “suicidios”. A partir de las muertes surge el interés del joven Holmes en investigarlas implicando también a sus amigos: Watson y Elizabeth. Así seremos testigos de un terrorífico culto a Osiris que esconde una terrible venganza sobre hechos del pasado que afectan a otros personajes del film. Atención en este aspecto a una escena que nos recordará totalmente a otra vista el año anterior enIndiana Jones y el templo maldito (Steven Spielberg, 1984).

En la dirección sorprendentemente encontramos a Barry Levinson, un director nada dado a este tipo de películas. Me refiero a películas con claros tintes de entretenimiento juvenil. Basta con repasar su filmografía para considerar a ‘Young Sherlock Holmes’ como una “rara avis” en su trayectoria. En cualquier caso, y como diría mi compañero J. Glez, el film es una total y absoluta “película de infancia”. En mi caso la descubrí estando en 6º de EGB al alquilarla en VHS. Ni que decir tiene que quedé inmediatamente prendado de toda la magia que desprende. Es de esas películas que, posteriormente, su buen recuerdo te acompaña toda la vida.

Otro aspecto muy destacado son los efectos especiales. Hablamos de unos efectos en su mayor parte artesanales que conservan todo su encanto. Los mismos fueron obra de ILM bajo la supervisión de Dennis Muren y con la colaboración de gente como Stephen Norrington y el mismísimo John Lasseter. El primero se encargó de todos los animatrónicos y el segundo consiguió un hito al recrear al Caballero de la Vidriera. Respecto a este último decir que es considerado el primer personaje animado por ordenador de manera fotorrealista. Verlo incluso actualmente es alucinante por lo conseguido que está. Dejando al margen al Caballero, siempre me han entusiasmado también mucho las secuencias de los pequeños demonios alados de la tienda de antigüedades y el ataque de los pastelitos a Watson en el cementerio. Ni que decir tiene que la película recibió la nominación a los mejores efectos en la gala de 1986.

El diseño de producción del film tampoco conviene pasarlo por alto, ya que tanto los platós como los exteriores en Oxford y Londres pasan perfectamente por ser de la época victoriana. Destacan, sobre todo, todas las secuencias que recorren las diferentes estancias de la Academia Brompton. Inevitablemente pensaremos en clásicos actuales como las películas de la saga ‘Harry Potter’ y su Castillo de Hogwarts.

Por otro lado, en la banda sonora tenemos al compositor californiano Bruce Broughton que ese mismo año también compuso la música de ‘Silverado’ (Lawrence Kasdan), siendo nominado al Oscar por ella. En ‘El secreto de la pirámide’ apuesta claramente por varios tonos. Aquí tenemos mezclas aventureras, misteriosas, cultistas con cánticos “egipcios” para las escenas de los fanáticos de Osiris y, finalmente, dulces y tristes en los últimos momentos. Una muy completa score.

“Me llamo Holmes, Sherlock Holmes”. El joven Sherlock Holmes.

En cuanto al reparto nos encontramos en primer lugar con Nicholas Rowe como el joven Holmes al que dota de un porte juvenil muy a tener en cuenta. Rowe retrata a un chico muy decidido y seguro de sí mismo y de sus decisiones. Recomiendo ver el film en versión original puesto que su voz es mucho más firme y segura que la del doblaje, aumentando así el respeto hacia el personaje. Por su parte, Alan Cox encarna a John Watson, un joven aspirante a convertirse en un gran médico. La actuación de Cox es mucho más ingenua y dulce. Su personaje queda fascinado y subordinado al instante por la presencia de Holmes. Eso sí, en el tramo final tomará importantes y arriesgadas decisiones por sí mismo.

Dejando al margen a la mítica pareja, la tercera en importancia es Sophie Ward como Elizabeth Hardy, una joven que huérfana que vive con su tío en una torre de Brompton. Sophie aporta un toque romántico y femenino con claras dosis de valentía e implicación en la historia. Respecto a su tío, el retirado profesor Waxflatter, decir que es interpretado por Nigel Stock. La suya es la más loca y divertida performance con un montón de inventos y cachivaches que, aparentemente, no funcionan…

Y ya para acabar un breve repaso a otros importantes integrantes del casting. Empiezo con Anthony Higgins que desprende autoridad en su papel del Profesor Rathe, un especialista en esgrima y gran valedor de Holmes. Por su parte, Roger Ashton-Griffiths da a su rol del inspector Lestrade un innegable aire de arrogancia. Finalmente, Earl Rhodes es el envidioso Dudley en la que fue su última película para cines.

“Jamás sustituyan la disciplina por la emoción” (Rathe)

En conclusión.
Termino esta crítica de El secreto de la pirámide, una inolvidable cinta de aventuras juveniles con todo un mítico personaje como protagonista. Un film al que el paso del tiempo ha tratado muy bien y que para muchos de los que crecimos con ella ha alcanzado el status de culto. Si todavía no la habéis visto no sé a qué estáis esperando…

Nota: La película no termina hasta que pasan totalmente los títulos de crédito. Terminados estos nos aguarda una increíble sorpresa en un guiño más a la obra de Arthur Conan Doyle.

Tráiler de El secreto de la pirámide