El desafío (The Walk)
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“Me paseo de un extremo a otro del cable, adelante y atrás. Miro fija y orgullosamente al insondable desfiladero, mi imperio. Mi destino ya no me tiene conquistando las más altas torres del mundo, sino más bien el vacío que estas protegen. Esto no puede medirse” (Philippe Petit). Es la hora de llevar a cabo ‘El desafío (The Walk)’.

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Crítica de El desafío (The Walk)

A principios del pasado siglo XX, las artes de vanguardia ponían un nuevo tipo de representación artística en boca de todo el mundo: la performance. Tanto a través del futurismo, como del dadaísmo y del surrealismo, los artistas pudieron dar rienda suelta a sus musas interiores con la finalidad de hacer partícipe a su público de momentos únicos. Momentos en los que el arte traspasaba una frontera. Pasamos de la obra de arte contemplativa a la obra de arte como una experiencia a vivir. Durante muchos años, las performances callejeras tomaban las calles. Con ellas llegaba el arte conceptual y la eclosión total de la expresión artística.

Sin ser consciente de que la suya iba a ser considerada como una de las performances más grandes jamás hechas, el francés Philippe Petit decidió que, un 7 de agosto de 1974, cruzaría sobre un cable de acero la distancia existente entre las dos Torres Gemelas. El funambulista, nacido en 1949, ya había emprendido paseos a través de la cuerda floja en Notre Dame. Así pues, planeó que el del World Trade Center sería su mayor hazaña. Y vaya si lo fue.

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Para su decimoséptima película, Robert Zemeckis optó por construir un biopic al uso. Una cinta cuya puesta en escena camina a través de lo espectacular y lo vertiginoso. El guión, basado en la novela escrita por el propio Petit en 2007 y titulada ‘Alcanzar las nubes’, pese a no arriesgar mucho más allá de la representación tal magna hazaña, juega a cumplir la expectativa de la película biográfica de corte correcto. Un film cuyo empaque parece más dirigido a contentar a académicos que al público.

Los hechos se convierten en superfluos, pareciendo estar destinados a inducir vértigo al espectador, algo de lo que Robert Zemeckis sale bien parado. El principal problema es que ya conocíamos la historia real de Philippe Petit y su paseo a través del cable que le hizo famoso a nivel mundial. En consecuencia, en ningún momento esperamos que haya algo de tensión en el tercer acto. Además, ya desde el principio se nos anuncia que todo saldrá bien. El segundo gran problema es que ya lo habíamos visto todo en el documental ‘Man on Wire’ (James Marsh, 2008). Un exitoso film que consiguió el “Oscar al Mejor Documental”, el “BAFTA a la Mejor Película Británica” y los “premios del Jurado al Mejor Documental Internacional y el del Público” en Sundance 2008.

Pese a que las comparaciones puedan resultar odiosas, era complicado superar la magnitud con la que el film de Marsh nos transportó hasta los años 70 para contarnos la hazaña de Petit. El realizador nos mostró fotografías de la preparación de la performance y de su puesta en escena. También nos ofreció un surtido de entrevistas a los que participaron en ella y una reconstrucción de los hechos con Paul McGill en el papel de Petit. Además, ¿hacía falta alargar a dos horas lo que James Marsh nos contó en hora y media? La respuesta es, claramente, no.

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Si la primera adaptación fue y es considerada como la mejor manera en la que se pudo trasladar al siglo XXI un acontecimiento de tal magnitud, lo único que podíamos esperar de ‘El desafío (The Walk)’ era que el apartado visual fuese deslumbrante. Eso y que la interpretación de Joseph Gordon-Levitt fuese una de esas en las que el actor se situaría como candidato en todas las listas de nominados.

En lo referente a la puesta en escena, el film cumple sus expectativas. Sin embargo, en lo referente a Gordon-Levitt el resultado acaba un tanto empañado por el histrionismo que desprende el personaje desde su primera aparición. Me refiero al momento en que, subido a lo alto de la Estatua de la Libertad, Philippe Petit mira a cámara para decirnos que va a contarnos la historia que le hizo famoso.

El film no defraudará a quienes disfruten del cine de Robert Zemeckis, entre los que se haya quien esto escribe. Aunque puede que sí lo haga a quienes esperen encontrar aquí una de las películas del año. Más allá de su marcado carácter por querer ser correcta, seguramente será únicamente recordada como la película en la que Joseph Gordon-Levitt le hablaba a una gaviota hecha con un CGI que deja bastante que desear, en el único momento un tanto vergonzante de la cinta. Del horrendo doblaje (una vez más) al español, mejor no hablar. Olvidad la versión doblada y disfrutad de la original.

En conclusión.
Concluyo ya esta crítica de El desafío (The Walk), una cinta perfecta para performancers y amantes de las historias biográficas. Aquellas que no quieren ser más que una suerte de hagiografía, donde el esfuerzo y la lucha por conseguir los sueños triunfan frente al drama personal.

Tráiler de El desafío (The Walk)