Trolls
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DreamWorks nos presenta a unas felices, cariñosas y divertidas criaturas. Unos simpáticos seres que vienen para repartir abrazos y felicidad. Quizás algunos ya los conozcáis. Son de colores, tienen el pelo en punta y viven en un árbol. Ellos son los… ‘Trolls’.

“Érase una vez un bosque feliz. En el árbol más feliz vivían los seres más felices que hayan existido: los Trolls”

Crítica de Trolls

Puede que muchos no lo sepan, pero esta película de animación está basada en unos “juguetes”. Me refiero a las figuritas de madera (luego pasaron al PVC) creadas por el leñador danés Thomas Dam (1915-1989). Dam bautizó a sus creaciones como “los Trolls de la buena suerte” y muy pronto alcanzaron el éxito. Como tantas otras veces sucede con productos populares, su llegada a cines estaba cantada. En este caso fue DreamWorks la encargada de darles vida en ‘Trolls’. Presten atención al guiño a las creaciones en madera de Thomas Dam cuando los trolls huyen de su árbol de la felicidad.

Lo que encontramos en ‘Trolls’ es una notable cinta de animación fenomenalmente trabajada y con un mensaje muy claro: ser feliz. La razón de la existencia de estas pequeñas criaturas es la felicidad repartiendo abrazos, cantando y bailando. Ya lo dice en un momento determinado el propio Branch: “La felicidad está dentro de nosotros. Sólo necesitamos a alguien que nos ayude a encontrarla”. Así pues, creo que el mensaje principal está clarísimo y excelentemente bien desarrollado y expuesto a lo largo del metraje con escenas que te llenan por completo. En este aspecto, es imposible no emocionarse en dos secuencias cumbres protagonizadas por Poppy (la primera con Branch y la segunda con Bridget). Dos momentos que, personalmente, considero entre lo mejor de DreamWorks a nivel emotivo y de corazón.

Al lado del referido tema principal orbitan otros como la amistad, la traición y el desconocimiento y/o engaño. Estos dos últimos se manifiestan en los bergens, unas feísimas criaturas que han vivido siempre amargados y bajo la idea de que sólo pueden alcanzar la felicidad si se comen a los trolls. Por si fuera poco, también podemos apreciar en el film cierta influencia de los míticos Pitufos, no en vano los trolls son de su tamaño y son perseguidos por los bergens que vendría a ser su particular Gargamel. Además, la narración destaca por adaptar la forma de cuento popular con guiños clarísimos a obras tan míticas como ‘Cenicienta’. Este libreto tan destacado es obra de Jonathan Aibel y Glenn Berger, una relevante pareja de guionistas autores, entre otros, de la trilogía de ‘Kung Fu Panda’.

Por supuesto, uno de los aspectos por los que más luce esta película es por su banda sonora. Una BSO compuesta por Christophe Beck y repleta de canciones estilo pop. Tan es así que ‘Trolls’ se configura como un musical de animación. Entre los temas que podremos escuchar están: “Move Your Feet”, “September”, “True Colors”, “Sound of Silence” o el ya mítico “Can’t Stop the Feeling!”. Esta última canción obra de Justin Timberlake y que le valió la nominación al Oscar en la gala del 2017. Resaltar también la labor de Anna Kendrick cantando todos los temas de su personaje, Poppy. La soundtrack incluye también el tema “They Don’t Know” por Ariana Grande.

En la dirección tenemos a Mike Mitchell y Walt Dohrn, este último debutando como realizador en un largometraje animado. Ambos nos entregan una gran labor en la que destaca todo el departamento de animación. Una animación que atiborra la pantalla de un contagioso y vivo colorido con efectos de purpurina y arco iris incluidos. Lógicamente se alcanza el punto máximo en el montaje de los diferentes números musicales que resultan espectaculares. También hay que destacar el trabajo realizado con el simpático diseño de los trolls, sobresaliendo su puntiagudo y largo pelo. Un pelo que, cual si fueran Medusa de los Inhumanos, les permite realizar grandes proezas.

En clara contraposición a la alegría y al colorido de todo lo relacionado con los trolls está la ciudad de los bergens. Una ciudad y unas estancias reales que destacan por todo lo contrario: la oscuridad y los tonos marrones. Allí reina el pesimismo y la infelicidad de unos seres grotescos y feos que aprisionan en sus manos a los pequeños trolls. Sin duda es un gran contraste.

“No todo son cupcakes y arco iris”. Trolls Vs Bergens.

En los personajes destaca el gran doblaje realizado en versión original de todo el casting. Además está el esfuerzo extra que supone el hecho de interpretar las canciones. Para Justin Timberlake (Branch) el tema es sencillo pues es tanto cantante como actor. Por su parte, Anna Kendrick también tiene cierta experiencia en musicales y brilla a gran nivel doblando a Poppy. Lo cierto es que mucha parte de la culpa de que esta pequeña pareja protagonista te conquiste es por la muy buena química de Timberlake y Kendrick. Sobre sus papeles decir que Branch es un troll serio y que recela mucho de la felicidad viviendo en constante alerta por su pasado. En cuanto a Poppy es la joven reina de los trolls que destaca por su viveza, alegría y desparpajo. Como vemos, una pareja totalmente antagónica.

Respecto a los branchs destacan Christopher Mintz-Plasse como el rey Gristle, Zooey Deschanel como Bridget aka “Fregona” y Christine Baranski como Chef. Gristle es un joven bergen al que le cae la papeleta de ser rey y no sabe muy bien cómo proceder. Bridget es la maltratada “criada para todo” del castillo de Gristle y es apodada como “Fregona” de manera despectiva. Su vida es muy triste y, para colmo, está enamorada en secreto de Gristle. Finalmente destacar el colosal trabajo de Christine Baranski prestando una temible, soberbia y poderosa voz a Chef, la cocinera del reino que aspira a mucho más…

Otros nombres importantes que merecen destacarse son Russell Brand como Creek, un troll estilo zen. Jeffrey Tambor como el Rey Peppy que cederá su reinado a Poppy al hacerse anciano. James Corden es Biggie, un orondo y buenazo troll azul. Y, finalmente, John Cleese presta su voz al Rey Gristle Sr. que entregará su bastón de mando de los bergens a su hijo Gristle.

“Ningún troll se queda atrás” (Rey Peppy)

En conclusión.
Termino esta crítica de Trolls, una película cuyo visionado te produce el mismo placer que una gominola. Resulta breve, sabrosa, directa, no cansa y te deja con ganas de repetir una y otra vez. Además de todo esto incorpora un gran mensaje y dos escenas de profundo sentimiento. Es un film claramente “feel good” y más pronto que tarde entrará a formar parte de mi colección.

Tráiler de Trolls