Emboscada final
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1934, dos delincuentes agrandan su leyenda tras casi dos años de atracos y asesinatos a sangre fría. La gobernadora exige resultados. El FBI no da con la tecla. La nación entera comienza a sentir que Bonnie & Clyde puede que no sean los malos… Finalmente, dos Marshals de Texas son rehabilitados como patrulleros. Ambos tienen vía libre para detener o matar a Bonnie & Clyde de la forma que proceda. Ellos son Frank Hammer y Maney Gault y esta es su historia. Netflix presenta… ‘Emboscada final’.

“Manos arriba hijos de puta” (Frank Hammer)

Crítica de Emboscada final

John Lee Hancock sigue contando historias imprescindibles de la mitomanía americana después de ‘Al encuentro de Mr. Banks’ (2013) o ‘El fundador’ (2016). Ahora nos presenta ‘Emboscada final’ (The Highwaymen) bajo un guión metódico y perfectamente estructurado de John Fusco. Aquí se adapta al estilo road-movie una historia que busca contar la otra cara del mito de Bonnie & Clyde. Aquella que dieron los Marshals que fueron tras ellos a través de una infinidad de estados del Sur de América… Todo hasta llegar a trazar el plan para la “emboscada final” del título.

El film está despojado de toda la mística que rodeó a Clyde Barrow y Bonnie Parker. Atención a cómo el rostro de ambos no es revelado hasta el estremecedor encuentro final, todo un acierto por parte de guionista y director. Los dos alejan así las comparaciones de las icónicas performances de Warren Beatty & Faye Dunaway en la homónima ‘Bonnie & Clyde’ (Arthur Penn, 1967). Destaca aquí el preciso y minucioso libreto de John Fusco. Un guión escrito durante nueve años antes de entrar en producción.

La ambientación es monumental y nos retrotraerá a la América después del crack y la depresión de los años veinte. En este aspecto al film no se le puede discutir absolutamente nada. No hace falta nada más que ver como los protagonistas van cruzando estados y la miseria que encuentran a su paso. Una nación devastada donde los pobres han pagado un precio muy alto. Tan alto que se agarran a una pareja de delincuentes. Unos criminales que, de puertas para afuera, venden su lucha contra el sistema como si fueran los nuevos Robin Hood. De esta manera, esconden la realidad de su verdadero cometido: el de asesinar impunemente valiéndose de su apariencia inofensiva y tomar lo que no es suyo a base de plomo.

La fotografía del film corre a cargo de John Schwartzman, habitual de Lee Hancock. Schwartzman recrea con su pátina de colores a la perfección la época en la que transcurre la acción. Otro punto notable de la cinta es la música en manos de Thomas Newman (¡nominado a catorce Oscars!) quien firma una score que sabe elevar perfectamente las imágenes y los momentos más emotivos del metraje.

Entre los momentos destacados cabe citar la impresionante secuencia en la que Hammer relata al padre de Clyde (un desvencijado William Sadler) como dejó atrás su vocación de predicador para convertirse en un Marshal de los Estados Unidos. Atrás no se queda otro relato de cómo Hammer y Gault acabaron con un grupo de insurrectos. La interpretación ahí de Woody Harrelson (Gault) y el uso de los planos y contraplanos de Costner (Hammer), meciéndose en el porche, merecen entrar de lleno en lo mejor de 2019.

Uno de los puntos de fricción entre crítica y público puede ser el tono y/o la pesadez de ver a dos hombres maduros viajar en coche durante dos horas (meses en el film) en busca de los infames delincuentes. Personalmente, el tono y el ritmo no se me hicieron pesados en ningún momento. Sin embargo, habrá quienes esperasen más acción y mayores dosis de suspense en un film titulado aquí ‘Emboscada final’. Quizá si hubiesen traducido tal cual el original, ‘The Highwaymen’, algunos espectadores y críticos no lanzarían determinados comentarios. También es de cajón el poder detectar que lo que prima no es la acción o la épica… sino contar la historia de los hombres que consiguieron detener la sangría criminal de dos delincuentes que fueron alzados como héroes. En ese aspecto, la secuencia que tiene lugar tras la resolución del enfrentamiento resume a la perfección la película.

Los grandes protagonistas son los Marshals retirados e interpretados por Kevin Costner (Frank Hammer) y Woody Harrelson (Maney Gault). Ambos actores a un nivel superior al resto del casting y elevando la cinta a cotas muy altas. El film se mueve en las grandes ligas por ellos. Kevin Costner está pleno de carisma dando una lección histórica del hombre de ley americano del antiguo oeste. Un hombre obligado a volver no con una placa reluciente en su pecho, sino con un papel como un patrullero autorizado por el gobierno. ¿Su paga? 150 dólares al mes para cazar a los delincuentes más sanguinarios de la historia negra americana.

A su lado brilla, tanto o más, un genial Woody Harrelson, la cara amable de la pareja de “patrulleros”. A Harrelson se le nota muchísimo lo a gusto que camina con las botas de Maney Gault. El actor degusta las aristas del imperfecto agente de la ley quemado por lo vivido. Un hombre agarrado al alcohol y a la esperanza que dibuja su nieto. Un nieto con el que vive, junto a su hija, en una casa a punto de ser embargada.

Del resto del casting cabe citar a Kathy Bates como la gobernadora Ma Ferguson. Carroll Lynch en la piel de Lee Simmons, antiguo jefe de los Marshals que Ma se encargó de borrar del mapa por su fama de pistoleros. Kim Dickens dando vida a la esposa de Frank Hammer. Thomas Mann como Ted Hinton, un antiguo compañero de clase de Bonnie que se convirtió en agente de la ley. Ted se une a Hammer y Gault para poder reconocerla (eran los años treinta y los retratos robots aún estaban por llegar). Por último, citar a Emily Brobst y Edward Bossert como los infames forajidos.

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Emboscada final, un monumental regreso al viejo cine policíaco. Además sirve como historia inédita y merecedora de ser contada sobre la figura de dos héroes. Dos agentes de la Ley que no coparon periódicos y salvaron a una nación de unos despiadados asesinos. Al mismo tiempo, estamos ante un canto final del estrellato crepuscular de Kevin Costner afrontando una envejecida, y monumental, recreación del Elliot Ness que lo lanzó a la fama allá por el ya lejano 1987. Ejemplar e imprescindible. Cine en estado puro, con todo merecimiento debe ser recordada como una de las mejores propuestas del año.

Tráiler de Emboscada final

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