Renacimiento: Wonder Woman: Número 19
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Penúltima entrega la etapa de G. Willow Wilson en la cabecera de la Princesa de las Amazonas. ¡Toca regresar a Themyscira y enfrentarse a Grail! El dibujo lo ponen Jesús Merino, Xermánico y Lee Garbett.

Comentario de Renacimiento: Wonder Woman: Número 19

Wonder Woman 18 terminó con una historia de Steve Orlando que prometía un buen arco argumental que supusiera un respiro para G. Willow Wilson. Por desgracia, quedó en nada. Se trató de una grapa hecha solamente para establecer la Dimensión Chi que sería el lugar en que tendría lugar los siguientes sucesos.

“El regreso de las amazonas” es la historia central de esta entrega. Cuando Grail quedó libre capturó a la reina Hipólita y dividió a las amazonas. Esta trama trata de cerrar tanto lo que la misma Wilson había comenzado cuando llegó a la cabecera como el inicio de “Renacimiento” de Greg Rucka. El resultado es una muy buena narrativa. De hecho, es la mejor. Eso sí, con ciertas excepciones: el comienzo y Maggie.

Antes de que WW pueda reunirse con sus hermanas se dedican 14 páginas a lo que se resume en un enfrentamiento entre nuestra superheroína y aliados contra la Emperatriz Hipólita. Esto es algo excesivo y lo peor es que la representan como una psicópata/autómata cuya única motivación es atacar. Para rematar, se suponía que Hipólita debía ser una importante amenaza pero los aliados de Wonder Woman le hablan de ella como si fuera una tonta. Y ya el colmo es la manera de enfrentarla y derrotarla. Lamentable… y más teniendo en cuenta la cantidad de páginas dedicadas a esto.

Por su parte, Maggie… la insufrible Maggie. Recordemos que este personaje es una camarera vulgar que terminó acompañando a nuestra heroína. Su razón de ser es que se había topado con la espada de Antíope, un arma que sólo alguien especial podía blandir… Durante todo este tiempo no entrenó ni una sola vez y aun así la hemos visto luchar contra monstruos. Sin embargo, ahora sí que recibe un breve entrenamiento de horas pero sólo con eso se lanza ya a una guerra contra amazonas rebeldes (guerreras de cientos de años curtidas en batalla). No es que no requiera ayuda y hasta sufra consecuencias, pero el sólo hecho de que dure más de 1 minuto contra una de ellas es absurdo.

Como último aspecto negativo resaltar que, llegados a cierto punto, a Atlantíades se le comienza a llamar como “ellos”. Se supone que es por aquello de ser hermafrodita, aunque en el contexto de la sociedad actual sabemos lo que quiere implicar. Me fastidia mucho por lo que acabo de decir y porque, desde que se presentó, nunca se le refirió así. Siempre se le trató de él. ¿Y por qué no iba a ser así ahora?

“Madres e hijas” es una grapa que supone cierra la etapa de Rucka. Recordando que uno de los cabos sueltos que dejó fue que la hija de Verónica Cale se vio obligada a vivir en Themyscira para permanecer con vida. Así pues, una vez resuelto el conflicto del lugar, Wonder Woman es capaz de reunirlas. Esto también supone el fin de la búsqueda de Diana de su casa. Ahora puede volver cuando quiera.

De igual manera, y culminando con la grapa, tenemos “Sin Amor”. Aquí tiene lugar el regreso de Cheetah (por supuesto teniendo en cuenta que Wonder Woman no debe tener otros enemigos) vinculado con el evento de la Liga de la Justicia titulado “El año del villano”. Quiero suponer que se trató de un mandato de la editorial porque sucede de repente y, como ya he dicho, Wilson había dado por concluida ya todas las tramas.

Conclusión.
Termino esta crítica de Renacimiento: Wonder Woman: Número 19. La historia, pese a su enorme fallo con el comienzo, es buena y se atan cabos sueltos. El dibujo es notable a pesar de haber sido realizado por tres artistas diferentes, siendo el de Xermánico el más “flojo”. En definitiva, estas grapas me han parecido lo mejor de Wilson en su etapa al frente de la colección.