La primera película de John Boorman
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Sin duda ninguna el nombre de John Boorman va directamente asociado a un tipo de cineasta que (salvo muy contadas excepciones) se extinguió en los 80s, aquel que rezaba algo así como “El director es la estrella”. A petición de todo un grande como Lee Marvin, Boorman aterrizó en Estados Unidos para ponerse tras las cámaras por primera vez en USA a finales de los 60s. Hoy descubriremos cómo y con qué film. Hoy es el momento de conocer cuál fue… La primera película de John Boorman.

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A finales de los años sesenta, el legendario Lee Marvin se puso en contacto con John Boorman tras ver ‘Catch Us If You Can’ (1965), una comedia musical que había sido la primera película estrenada en cines de Gran Bretaña por John Boorman (de hecho, su primera película para cines británicos). Esta cinta fue rodada a la mayor gloria de Barbara Ferris y del famoso grupo musical inglés de los años sesenta conocidos como “The Dave Clark Five”. ‘Catch Us If You Can’ llamó tanto la atención de Lee Marvin que se empecinó en que Boorman debía de trabajar en “la fábrica de los sueños”. Así fue como Boorman se estrenaría con ‘A quemarropa’ (Point Blank, 1967) en Hollywood por la puerta grande y Marvin haría suyo el personaje de Walker. A día de hoy tenemos ya tres nombres (Walker, Porter y Parker) y tres versiones (cuatro sí se cuenta el ‘Director Cut’ de Brian Helgeland) para un mismo personaje, el creado por Donald E. Westlake bajo el pseudónimo de Richard Stark para su novela ‘The Hunter’.

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Boorman cogió un vuelo desde el Reino Unido, se plantó en las oficinas de la MGM y les contó “su película”, al término de la reunión, Irwin Winkler & Robert Chartoff (productores emblema de la MGM desde los 60s hasta bien entrados los 70s) pidieron a Marvin que reconsiderara su propuesta, que Boorman estaba totalmente loco y no tenía experiencia para rodar un film de este calado… pero Marvin lo tenía claro, o Boorman o nada… Antes de seguir, repasemos a (muy) grandes rasgos el argumento de ‘A quemarropa’ (Point Blank): Mal Reese acude a su amigo Walker para que le ayude con un robo aparentemente sencillo: interceptar una entrega de efectivo en la antigua penitenciaria de Alcatraz, pero el montante económico es menor del pensado, y tras acabar con la vida de los emisarios, Mal decide matar también a su socio con la complicidad de Lynne, esposa de Walker… Ahora bien, Mal sólo comete un error, no terminar el trabajo correctamente. Walker herido gravemente pero no muerto, logrará salir de “La Roca” y entonces será día de pago, y van a pagar todos, con plomo y sangre.

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Así fue como comenzó una amistad que unió al durísimo intérprete con el cineasta hasta el día de la muerte del primero, una amistad que nada ni nadie pudo romper. Lo que sucedió en aquella reunión fue que Boorman les expuso la locura de película que quería rodar, que su idea era ambientarla en su mayor parte en la prisión de Alcatraz, que estaría plagada de imágenes oníricas con un tono pesadillesco de un sueño eterno del que el personaje de Walker parece no poder despertar nunca… es evidente, viendo el film que gran parte de Walker tanto física como psíquica muere en Alcatraz, lo que queda es un envase, un zombi, una máquina imparable con sólo una meta: venganza y cero sentimientos. Implacable, decidido, mortal. De esa fantasmagórica creación sale ganando un colosal Lee Marvin que resulta de largo lo mejor de la película. Él es Walker, y lo interpreta con la maestría y el talento del creador de antihéroes y villanos que era. La película se sustenta en un 99,99% en su figura, durísima, imponente, avasalladora.

Boorman, quería presentarse a lo grande, y por ello ‘A quemarropa’ tiene unos altibajos tremendos y evidentes, cierto es que hay momentos muy conseguidos, pero, personalmente, y siendo seguidor de su carrera, yo no la pondría entre lo mejor de su “catálogo”, sin duda muy por debajo de ‘Defensa’, ‘Infierno en el pacífico’, ‘Excalibur’ incluso de ‘La selva esmeralda’. El abuso de las imágenes oníricas y de los repetitivos flashbacks termina resultando muy pesado, y no logra conseguir lo pretendido por Boorman de meterse en la caótica psique de Walker, sino que acaba por abrumar (en el mal sentido) al espectador.

John Boorman disparó su primer cartucho americano en 1967 con ‘A quemarropa’ (Point Blank) pero no acertó en la diana, tuvo que esperar a los años setenta para que su leyenda se convirtiera en una realidad con ‘Defensa’ (1972). Antes nos dejó rafagazos de su talento, en esta especie de probatura con grandes medios. Un film que vino a aunar al cine negro clásico con la revolución de los años setenta, una mezcolanza que reúne lo mejor y lo peor del cine del director, pero, sobre todo, un tour de force de un especialista en interpretaciones a tumba abierta: Lee Marvin (Walker), un hombre obsesionado con recuperar lo que le robaron: sus 93.000$ y por ello irá a por todos y a por todo A quemarropa.

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Posteriormente, los severos fracasos de ‘El exorcista 2: El hereje’ y ‘Zardoz’ finiquitaron su periplo americano en las grandes ligas y su estrella se fue apagando con la llegada de los 80s, ni siquiera ‘Excalibur’ (1981) pudo salvarle de la quema, el ataúd ya estaba preparado y el hoyo cavado.

Terminamos mirando a la actualidad de su filmografía. En los últimos años ha estrenado varios films que han conseguido el aplauso de la crítica aunque no han calado en el gran público, largometrajes como ‘Más allá de Rangún’ (1995) o ‘In my Country’ (2004) y continuadas obras con su actor fetiche (ya de vuelta definitiva a Europa) Brendan Gleeson en ‘El general’ (1998) y ‘La cola del tigre’ (2006). Este mismo 2015 verá la luz en España, ‘Reina y patria’ que se estrenará en salas de nuestro país el 11 de septiembre. Estaremos atentos a la repercusión que tenga en nuestro país. Hasta aquí llega este “rescate” a John Boorman. Sigan atentos a esta sección para nuevos “revivals”.

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