Saturno 3
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Ya han pasado 40 años desde que Farrah Fawcett, Kirk Douglas y Harvey Keitel se vieron atrapados en una estación experimental a manos de un tosco robot llamado Héctor. Hoy viene a ser rescatada del olvido una curiosa pieza de colección que nos lleva lejos de una inhóspita Tierra. Sean todos ustedes invitados a recordar ‘Saturno 3’.

“Supongo que no tienen muchas visitas en Saturno 3” (Benson)

Crítica de Saturno 3

Estoy seguro que sólo los más nostálgicos de la ciencia-ficción recordaremos esta película. Por ello conviene empezar aclarando que no estamos ante ninguna trilogía. El “3” no indica en este caso una tercera parte, sino que es el propio título del film haciendo referencia a una de las lunas de Saturno donde está instalada la base experimental. Por otro lado, ‘Saturno 3’ significó la primera y última película de John Barry como director.

Recordemos que Barry era un reputado técnico y especialista en sets y diseños de producción. Tan es así que en 1978 ganó el Oscar por su labor en La guerra de las Galaxias (George Lucas, 1977). Sin embargo, no fue capaz de asumir la jefatura en ‘Saturno 3’ y terminó siendo despedido al poco de iniciado el rodaje por el caos que era todo. Según fuertes rumores, a su salida fue el propio Kirk Douglas el que asumió la dirección hasta que se contrató a Stanley Donen, que sería el director definitivo. No obstante, y a pesar de tanto cambio en la dirección, la cinta mantiene un buen ritmo todavía actualmente. Eso sí, detrás de las cámaras no hay personalidad alguna y eso se nota en la filmación, ambiente e historia que bebe mucho de otros clásicos del género.

Para empezar, la manera en la que van apareciendo las letras que forman el título recuerda, vagamente, al estilo empleado enAlien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979). Siguiendo con ‘Alien’, si allí teníamos un gato aquí tenemos a una perra como mascota. Y, finalmente, el peligroso alien es cambiado por un psicótico robot. Precisamente, el robot nos ofrece otra influencia de otra cinta del género, en este caso me refiero a ‘Engendro mecánico’ (Donald Cammell, 1977). Si en la cinta de Campbell una peligrosa computadora se enamoraba de Julie Christie, en ‘Saturno 3’ es el gigantesco robot el que siente una innegable atracción hacia Farrah Fawcett.

Dejando parecidos al margen, la trama de ‘Saturno 3’ se concentra en crear un triángulo de tensión entre los protagonistas principales. Un triángulo en que las indirectas y pullas sexuales de Benson hacia Adam y Alex serán casi constantes. Sus menosprecios a Adam en base a su edad y sus intentos de “usar el cuerpo” de Alex son frecuentes a lo largo del metraje. La situación todavía se complicará más cuando Benson ensamble al robot (Héctor) y le transmita parte de su enfermizo cerebro. Por supuesto, la presencia del colosal robot también dará para tocar la siempre interesante temática de la IA que se rebela contra el creador.

Otra parte interesante de la trama es presentar la Tierra como un planeta casi inhóspito y carente de alimentos. Un planeta en el que se consumen muchos narcóticos, el recato se ha perdido y cada cual puede disponer de los cuerpos ajenos como quiera. Lamentablemente esto no se ve en el film y los únicos detalles que tenemos son por las descripciones que hace Benson. Al final, tanto el libreto como la historia (escrita por el propio John Barry) resultan cuanto menos atractivos para los que amamos la sci-fi.

En los efectos especiales y diseño de producción encontramos luces y sombras. En ambos aspectos se nota claramente el paso del tiempo. Lo mejor realizado es la base de investigación con sus pasillos metálicos y azulados, el pequeño invernadero o las elegantes y cómodas habitaciones que replicaban cómo se pensaba que serían los muebles futuros. Por el contrario, todos los exteriores y fondos planetarios resultan terriblemente pobres. Igual de pobre resulta, contemplado hoy en día, el robot Héctor. Aquí tenemos a un gigantesco armatoste que se mueve tosca y pesadamente. Al verlo en acción moverse de esa manera pierde bastante credibilidad que nuestros protagonistas no puedan zafarse de él corriendo. Lo cierto es que queda bastante risible que Benson se refiera a él como: “El primer robot de una serie de semidioses”.

En la banda sonora encontramos al mítico Elmer Bernstein que entrega unas partituras bastante exóticas. En algunos momentos parece evocar una música espacial tipo experimental y en otras ya opta por pasajes más clásicos con tonos amenazantes y peligrosos, sobre todo cuando Héctor se descontrola.

“Yo soy el presente. Él es el pasado”. Yo, Robot.

Entrando en el reparto nos encontramos en primer lugar con Farrah Fawcett que estaba en su época de máximo esplendor. Fawcett había cogido gran fama gracias a su trabajo en diferentes e importantes series de televisión, entre ellas ‘Los ángeles de Charlie’. En ‘Saturno 3’ interpreta a Alex, “la chica espacial” que nunca ha visitado la Tierra. Fawcett destaca por la inocencia e ingenuidad que es capaz de transmitir a su personaje. Naturalmente es imposible no fijarse también en su belleza. Una belleza que la convirtió en una de las mujeres más guapas del mundo en su época.

Al lado de la actriz encontramos a un veterano Kirk Douglas en el rol de Adam, el encargado masculino de controlar Saturno 3 y pareja de Alex. Douglas aporta sus dosis de veteranía y luce una cierta musculatura cada vez que las escenas se lo permiten. Por lo demás, lo cierto es que la diferencia de edad con Fawcett le hace formar una pareja curiosa. Y, precisamente, de ahí vienen todos los ataques de Benson.

Finalmente queda Harvey Keitel como Benson, el desequilibrado “capitán” que llega para evaluar el trabajo de Alex y Adam. La performance de Keitel es de lo más hierática y pétrea posible. Keitel no transmite ni una maldita emoción y hasta podría decirse que el robot Héctor con su diminuta cabeza y ojos transmite más que el actor. Keitel se planta delante de Fawcett y Douglas y recita sus frases como una piedra y tieso como un garrote.

“Usted huye de lo que no entiende” (Benson)
“Exacto, huyo de la gente como usted” (Adam)

En conclusión.
Termino esta crítica de Saturno 3, un film que me fascinó cuando lo vi siendo un crío. Visto ahora, con los ojos de un adulto, resulta claro que el paso del tiempo no le ha sentado nada bien. No obstante, sigue conservando parte de la magia que me cautivó y sabe a un tipo de cine que, desgraciadamente, ya no se hace.

Tráiler de Saturno 3