Robert De Niro
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Filmografía de Robert De Niro.

Puede que, actualmente, Robert De Niro sea noticia por su furibunda animadversión al presidente electo de EEUU, Donald Trump: “Si viera a Trump le pegaría un puñetazo. Es un idiota. Que te jodan Trump…” pero su carrera habla por sí sola. De Niro supuso (junto a sus coetáneos Dustin Hoffman, Al Pacino, Robert Redford o Jack Nicholson) un aire fresco para la interpretación. Ya mismo repasamos su obra e influencia.

“Hay una gran parte de anarquía y disciplina dentro de mí, en mi forma de trabajar. Mi talento es saber elegir entre ambas en cada momento” (Robert De Niro)

La familia De Niro.
Robert Anthony De Niro Jr. nació un 17 de agosto de 1943 en Greenwich Village, Manhattan (Nueva York, EEUU). De Niro era hijo de artistas, ya que sus padres eran pintores (entre otras muchas ocupaciones). Su padre, Robert De Niro Sr. (parte irlandesa e italiana), fue un renombrado pintor. El propio De Niro Jr. redescubriría su obra marcada dentro del expresionismo abstracto con un documental titulado ‘Remembering the artist Robert De Niro Sr.’. Además, se encargaría de rescatar sus pinturas en varias exposiciones del mismo nombre durante los años. Su madre, Virgina Admiral, tenía ascendencia germana, aunque nació en USA.

El matrimonio de sus padres solo duraría cuatro años. A pesar de todo, De Niro Sr. seguiría viviendo con su ex-mujer e hijo hasta que Robert cumplió los 12 años, cuando definitivamente abandonó el hogar conyugal. Con el tiempo se descubriría que aquella unión fue un matrimonio de conveniencia, y que De Niro Sr. era homosexual. A pesar de todo, padre e hijo estarían muy unidos… hasta la muerte del primero en 1993 por complicaciones en un cáncer. Por su parte, Virgina Admiral, que no volvió a casarse, moriría en el año 2000 en Nueva York a la edad de 85 años.

Su relación con Al Pacino.
Desde temprana edad, De Niro tuvo una gran fascinación por las artes, lo que le llevó a entrar en la escuela de interpretación de Stella Adler, lugar donde se formaron talentos del nivel de Marlon Brando, de hecho, muy a menudo sería definido como “un joven Brando”. De Niro llegó a Hollywood en el momento justo, con el talento cayéndosele de los bolsillos y con una energía que depositaba enteramente en sus personajes. De carácter exasperadamente pausado en sus apariciones públicas, siempre priorizó el arte de la interpretación a una agitada vida pública.

De Niro fue coetáneo de Al Pacino, ambos fueron amigos desde los años setenta, por mucho que algunos, de cara al morbo, quieran vender una historia de enemistad entre ellos. Ahora bien, las diferencias entre Bob y Al eran notorias. Pacino era, ante todo, un amante del teatro y de Shakespeare. De Niro era más un urbanita neoyorquino interesado por la nouevelle vague, y el movimiento (nacido en Los Angeles a rebufo de este) con los nuevos directores de Hollywood apodado la new age.

Durante sus carreras, De Niro y Pacino, competirían muchas veces por los mismos papeles. Ambos trabajarían juntos en ‘El Padrino II’ (Francis Ford Coppola, 1974), donde por motivos argumentales no compartirían plano. En 1995 estrenarían la épica de acciónHeat (Michael Mann), película en la que interpretarían polos opuestos de la Ley compartiendo tres secuencias. Tuvo que pasar más de una década para que volvieran a compartir planos y nombre en las marquesinas, fue con Asesinato justo (Jon Avnet, 2008). Actualmente tienen en post-producción ‘The Irishman’ (Martin Scorsese).

Primeros papeles y nominaciones.
Pateando castings fue como De Niro conoció, en 1968, a un joven aspirante a director de cine llamado Brian De Palma, quién le dio su primer papel para cines con ‘Greetings’ (Saludos), por el que le pagó 50 dólares.

De Niro llegó a participar en las audiciones para ‘El Padrino’ (Francis Ford Coppola, 1972) donde probó en el papel de Sonny, para luego ser el propio Michael Corleone en su versión joven en la segunda entrega, ‘El Padrino II’ (1974). Como consecuencia, obtuvo una doble nominación al Oscar en 1975. Doble nominación conseguida por su papel (enteramente en italiano) para la saga de Coppola, y por su interpretación a tumba abierta en ‘Taxi Driver’ (Martin Scorsese, 1974). Aquello le dio el empujón definitivo al estrellato, que refrendaría cuatro años más tarde con ‘El cazador’ (Michael Cimino, 1978), para De Niro su mejor interpretación y por la que consiguió una nueva nominación como actor principal.

Con el Oscar como secundario por ‘El Padrino II’ y dos nominaciones más (de un total de siete a lo largo de su carrera) Bobby llegó hasta la década de los ochenta. En esta época protagonizaría dos films de suerte dispar, aunque de calidad cinematografía indiscutible: ‘Toro salvaje’ (Martin Scorsese, 1980) y ‘Confesiones verdaderas’ (Uli Grosbard, 1981). Por el film de Scorsese (con quien mantendría una unión fructífera y asidua durante cincuenta años) ganaría su segundo premio de la Academia, único como actor protagonista. En los años siguientes sus películas se mostrarían algo irregulares, en parte encasillado por roles de tipo duro, losa que quiso dejar atrás protagonizando un puñado de films románticos.

De todo un poco.
De Niro perdió algunos roles de gran bagaje que fueron a parar a otros actores, como el papel de Tony Montana en una versión de ‘Scarface’ que pretendía dirigir Scorsese, o un co-protagonista junto a Pacino en lo que luego sería ‘Sed de poder’ (Stuart Rosenberg, 1984) que debía filmar Michael Cimino. En su lugar, un proyecto que si fructificó fue ‘El rey de la comedia’ (Martin Scorsese, 1982), una ácida, genial e incomprendida crítica al mundo de la televisión junto a Jerry Lewis.

Además, destacó en la épica ‘Érase una vez en América’ (Sergio Leone, 1984) y en ‘La Misión’ (Roland Joffé, 1986), ambos grandes papeles ignorados en los premios. En el año 1987 aceptaría un papel de acompañamiento en la sensacional obra detectivesca titulada El corazón del Ángel (Alan Parker). Ese mismo año se reuniría con su “descubridor”, Brian De Palma, para dar vida (literalmente) al mafioso Al Capone en ‘Los intocables de Elliot Ness’. Terminaría los ochenta protagonizando, junto a Sean Penn (con quien comparte cumpleaños), Nunca fuimos ángeles (Neil Jordan, 1989).

No sería hasta la siguiente década que la Academia de Hollywood se volvería a acordar de él gracias a ‘Despertares’ (Penny Marshall, 1990), una cinta en la que encarnaba a un enfermo que, de repente, despierta de una parálisis corporal (catatonia) para redescubrir su vida pasados los cuarenta. En los años noventa empezaría a promover films independientes y/o pequeños (que intercalaba con cintas de gran presupuesto) en donde participaba prácticamente por el sueldo mínimo, fueron cintas como ‘La noche y la ciudad’ (Irwin Winkler, 1992) o ‘Vida de este chico’ (Michael Caton-Jones, 1993). Estos films se intercalaban con éxitos como ‘Llamaradas’ (Ron Howard, 1991) o El cabo del miedo (Martin Scorsese, 1991).

En 1993 debutaría tras las cámaras con ‘Una historia del Bronx’, un drama en parte autobiográfico sobre la infancia y adolescencia del intérprete Chazz Palminteri, co-protagonista del film al lado del propio De Niro y del debutante Lillo Brancato.

El escándalo europeo.
A mediados de los noventa llegarían sus años de esplendor (junto a la década de los setenta), dejándose ver en producciones del calibre de Casino (Martin Scorsese, 1995),Heat (Michael Mann, 1995), ‘Sleepers’ (Barry Levinson, 1996), ‘Cop Land’ (James Mangold, 1997), Jackie Brown (Quentin Tarantino, 1997) o ‘La cortina de humo’ (Barry Levinson, 1997).

En el año 1998 una polémica salpicaría su nombre al verse envuelto en medio de una operación de prostitución en Europa durante el rodaje deRonin (John Frankenheimer). De Niro clamó por su inocencia y dejó claro que no pisaría el viejo continente de nuevo hasta que todo se aclarara. Por ello no pudo participar en ‘Gangs of New York’ (Martin Scorsese, 2000), en un papel que terminaría haciendo Daniel Day Lewis.

El escándalo no le preocupó en exceso, ya que a finales de los noventa (y hasta bien mediado el nuevo siglo), Hollywood instauró una peligrosa moda para luchar contra el cine de superhéroes y los blockbbusters: la de pagar a grandes estrellas sueldos astronómicos para que protagonizarían producciones de medio nivel que, en otras circunstancias, no serían de su agrado. Así fue como acabó haciendo por cheques de más de veinte millones de dólares films tan inefables como ‘Nadie es perfecto’ (Joel Schumacher, 1999), ‘Las aventuras de Rocky y Bullwinkle’ (Des McAnuff, 2000), ‘El enviado’ (Nick Hamm, 2004), ‘El escondite’ (John Polson, 2005) e incluso su inenarrable rol en ‘Stardust’ (Matthew Vaughn, 2007). En “defensa del actor”, conviene decir que parte del dineral amasado lo usó para levantar su segundo film tras las cámaras ‘El buen pastor’ (2006), y cimentar el status de su propio festival TRIBECA, que con el tiempo se convertiría en una cita ineludible del cine independiente y de retrospectivas sobre las obras de los cineastas más influyentes.

La comedia y los nuevos tiempos.
Con el tiempo, De Niro reedescubriría una nueva vena para la comedia, género al que el propio actor quitaría algo de mérito: “Hacer comedia, para mí, es gritar/insultar durante ocho horas a Billy Cristal”, en referencia a los films ‘Una terapia peligrosa’ (1999) y ‘Otra terapia peligrosa ¡recaída total!’ (2002), ambas dirigidas por Harold Ramis y formando pareja con el cómico Billy Cristal.

Ya en la última década, Bobby De Niro ha visto como la edad y las nuevas modas le empujaban a una severa diatriba: no trabajar esperando que le llegaran proyectos de nivel de directores respetados, aceptar producciones con supuestos jóvenes talentos y guiones originales, o dejarse ver en diversos géneros para intentar dar con alguno la campanada y volver a la primera línea de proyectos tops de Hollywood. El actor acabaría eligiendo, en parte, las tres opciones, siendo sus películas una auténtica lotería. Algunos ejemplos serían: Ahora los padres son ellos (Paul Weitz, 2010), Machete (Ethan Maniquis, 2010), ‘Sin límites’ (Neil Burger, 2011),Asesinos de élite (Gary McKendry, 2011), Caza humana (Mark Steven Johnson, 2013), La gran revancha (Peter Segal, 2013), ‘El becario’ (Nancy Meyers, 2015), o las aún inéditas en España a día de hoy ‘Dirty Grandpa’ (Dan Mazer, 2016) y ‘Hands of Stone’ (Jonathan Jawubowicz, 2016).

En 2017 estrenaría directamente a televisión ‘The Wizarf of Lies’ en la cadena HBO, cuarta colaboración con Barry Levinson. Y en 2018 volvería a trabajar junto a Scorsese y Pacino en la épica de mafiosos largamente postergada ‘The Irishman’ (2019), película que pudo ver la luz gracias a varios acuerdos con distribuidoras internacionales y a la tremebunda inyección económica de Netflix, el gigante del streaming, con un aporte que una vez finalice la post-producción podría ascender a 150 millones para un total de casi 200 de presupuesto.

Los últimos proyectos por venir de Bobby podrían ser un rol de importancia en la cinta que prepara DC Comics sobre los orígenes del payaso del crimen ‘Joker’ de Todd Philips (que debe protagonizar Joaquin Phoenix), y la comedia negra ya en post-producción ‘War with Grandpa’, junto al televisivo Rob Riggle, Uma Thurman, Christopher Walken o Jane Seymour.

Vida sentimental y principales premios.
En el aspecto privado, De Niro se ha casado en dos ocasiones con Diahnne Abbott (1976-1988) con quien tuvo dos hijos, uno de ellos adoptado Drenna De Niro (también actriz) y el otro ya en común llamado Raphael. En el año 1997 volvería a casarse con la que es su esposa hasta la fecha Grace Higthwoer. Tanto Diahnne como Grace son afroamericanas. Con Grace tendría un hijo llamado Elliot. Por último, también tiene un hijo por gestación subrogada del que poco se sabe. En 2003 anunciaba que padecía de cáncer de próstata y en 2004 gracias a la cirugía lograba superarlo.

En el apartado de premios, además de sus dos Oscars (‘El padrino II’ y ‘Toro salvaje’), también tiene un globo de oro (‘Toro salvaje’). El reconocimiento AFI a su carrera y contribución a las artes de 2003. Un ‘Cecil B. De Mille’ a su carrera en 2011. El ‘Made of New York’ junto a Whoopi Goldberg y Meryl Streep en 2012 como emblemas de la gran manzana por el mundo. Finalmente, también tiene un premio Donostia a toda su carrera en el año 2000.

“No me gusta ver mis propias películas, me quedo dormido” (Robert De Niro)

Actualizada a 17/08/18.