El cabo del miedo
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New Essex no está preparada para la llegada del Mal. Un hombre en busca de justicia divina. Un ex-presidiario que, tras pasar más de una década en el chiquero, llega a la tranquila ciudad pesquera en busca del abogado que le traicionó. Un letrado que sepultó pruebas que podrían haberle valido la libertad. Max Cady está tramando algo muy grande. Está preparado para enseñar a su abogado lo que es perder. Bienvenidos a… ‘El cabo del miedo’.

“Soy como Dios y Dios es como yo. Soy tan grande como Dios. Él es del mismo tamaño que  yo. No está por encima de mi, ni yo estoy por debajo de Él. Csaelisius, siglo XVII” (Max Cady)

Crítica de El cabo del miedo

Recién salido de la que muchos consideran su obra maestra absoluta (‘Uno de los nuestros’), Martin Scorsese se dió el gusto de rodar ‘El cabo del miedo’ sin ninguna presión. El resultado es un divertimento gozoso, perverso y desatado a la mayor gloria de Robert De Niro. Un De Niro que se alzó por su demoníaca y personal visión del “Mal” personificado en un vengativo paleto llamado Max Cady.

Cady es todo un caramelo para De Niro. Un tremendo villano que culpa de todos sus males a su abogado, el poco atribulado Sam Bowden interpretado por Nick Nolte. Bowden es un letrado que no está preparado para la que se le viene encima. Todo lo contrario que Cady, que lleva catorce años rumiando su venganza y preparándose para ella mental y físicamente. Cady ha estudiado la ley y ha llegado a una clara conclusión: su letrado no hizo bien su trabajo. Por ello, merece un severo correctivo. Su obsesión es enseñar a su ex-abogado lo que es perder. Perder media vida, la libertad, la humanidad y la familia.

El Cabo del Miedo

‘El cabo del miedo’ es un destacable thriller de venganza plagado de plena tensión. Aquí una acomodada familia de clase media-alta se ve, de un día para otro, acosada por un ex-convicto que busca ajustar cuentas con el cabeza de familia. Mientras Cady va tejiendo su telaraña, la esposa y la hija del letrado van alejándose cada vez más de él. Una porque empiezan a aflorar en ella las heridas de su matrimonio de tiempos pasados. La otra (una adolescente tonta y malcriada) empieza a sentir una atracción por el hombre que los acosa. En medio de todo, Sam busca fórmulas legales para impedir que Cady se acerca a ellos. Pero la ley que abraza le da la espalda e incluso se pone de parte de Cady, previa sucesión de malas decisiones por parte de Sam.

La película está plagada de escenas gloriosas, especialmente todas las que tienen que ver con el estudiado plan de destrucción hacia el prójimo de Cady. Además, destacan las míticas peroratas de De Niro con sus ya legendarias coletillas parodiadas hasta la saciedad… sin olvidar sus citas sobre Dios y la justicia.

El trabajo visual del film tiene momentos magistrales por parte de Scorsese y de su montadora habitual, Telma Schoonmaker. No obstante, algunos trucos visuales están más para la galería que al servicio de la cinta, aunque en su clímax final sí que están al servicio del suspense (el barco a la deriva bajo una lluvia infernal y el magnífico uso opresivo de todos los elementos). También destaca la banda sonora que pone rápidamente en situación

‘El cabo del miedo’ es el tipo de cine que en los sesenta hubiese firmado la productora de Roger Corman. También podría pasar por la clase de película que uno espera más de Brian de Palma que del propio Scorsese. Aún así, el genio de Queens nos deleita con una película de clara vocación de serie B. Una cinta con una marcada aura de “obra menor” dentro de su espectacular filmografía.

En el reparto el rey de la función es Robert De Niro en el maquiavélico rol de Max Cady. Este papel le supuso una nueva nominación al Oscar, aunque por momentos juega con la caricatura. En su contra, Nick Nolte aguanta desgracia tras desgracia (aunque muchas se las busca él mismo) como Sam Bowden. La belleza madura la pone la grandiosa Jessica Lange. La actriz de Minnesota saca adelante de manera muy sobrada su personaje de esposa llena de heridas pasadas. Juliette Lewis y su rol (Danielle, la hija adolescente) sobran totalmente. Atención a la escena/intento de seducción entre esta y Cady. Una secuencia que está claramente de sobra y que frena el descenso a los infiernos de Sam. Inaudito que Lewis, actriz de un sólo registro (el de tonta) fuera nominada al Oscar.

Por otro lado, mencionar también a Joe Don Baker como Claude Kersek, el detective privado que contrata Sam Bowden. Además, tenemos los cameos de tres intérpretes que estuvieron en el film original, El cabo del terror’ (J. Lee Thompson, 1962). Robert Mitchum fue el teniente de policía Elgart. Martin Balsam dio vida al Juez que ordena la orden de alejamiento entre Sam y Cady. Finalmente, Gregory Peck interpretó al infalible abogado de Cady en un claro guiño a su recordadísima interpretación en ‘Matar a un ruiseñor’ (Robert Mulligan, 1962).

“Vas a saber lo que es perder” (Max Cady)

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de El cabo del miedo, uno de los films más recordados de Scorsese. Puede pecar de excesiva en algunos momentos pero entretiene por muchos visionados que le vayan cayendo encima. Destaca, sobre todo, por su excelsa fotografía y su acertado reparto de grandes intérpretes. Amén de su absorbente descenso a los infiernos del alma humana.