El cabo del miedo
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New Essex no está preparada para la llegada del Mal. Un hombre en busca de justicia divina. Un  ex-presidiario que, tras pasar más de una década en el chiquero, llega a la tranquila ciudad pesquera en busca del abogado que le traicionó, sepultando pruebas que podrían haberle valido la libertad. Max Cady está tramando algo muy grande. Está preparado para enseñar a su abogado lo que es perder. Bienvenidos a ‘El cabo del miedo’.

El Cabo del Miedo

Ojo por ojo.
En 1977, Max Cady fue condenado por agresión. Cuando en realidad había violado y maltratado brutalmente a una joven adolescente. Su abogado, consiguió rebajar la pena, y que Cady sorteara la silla eléctrica. Pero lo hizo a cambio de sepultar un informe que detallaba la conducta promiscua de la víctima.
1991, Cady sale de prisión, deja en ella un reguero de libros, que le han servido para culturizarse. Llegó a la  trena sin ni siquiera saber leer, y sale siendo, por lo menos en la práctica, un abogado lo suficientemente hábil como para defenderse a si mismo, y llegar hasta el informe que su abogado sepultó años atrás.
Un único objetivo absorbe su tiempo, VENGANZA. La tranquila vida de los Bowden está a punto de verse truncada para siempre.

El Cabo del Miedo

Crítica de El cabo del miedo.
Recién salido de la que muchos consideran su obra maestra absoluta (‘Uno de los nuestros’),  Martin Scorsese se dió el gusto de rodar ‘El cabo del miedo’ sin ninguna presión. El resultado: un divertimento gozoso, perverso y desatado para mayor gloria de Robert De Niro. Un De Niro que logró ser nominado al Oscar por su demoníaca y personal visión del “Mal”, personalizado en un vengativo paleto (Max Cady), que culpa de todos sus males a su abogado, el poco atribulado Sam Bowden (Nick Nolte), un letrado que no está preparado para la que se le viene encima. Todo lo contrario que Cady que lleva catorce años rumiando su venganza y preparándose para ella mental y físicamente. Ha estudiado la ley, y ha llegado a una clara conclusión: su abogado no hizo bien su trabajo y por ello merece un severo correctivo, y nada ni nadie va a pararlo. Su obsesión es enseñar a su ex-abogado, lo que es perder. Perder media vida, perder la libertad, perder la humanidad y perder una familia.

‘El cabo del miedo’ es un destacable thriller de venganza plagado de tensión en donde una acomodada familia de clase media-alta se ve, de un día al otro, acosada por un ex-convicto que busca ajustar cuentas con el cabeza de familia. Mientras va tejiendo su telaraña, la esposa y la hija del letrado van alejándose cada vez más de él: una porque empieza a aflorar en ella las heridas de su matrimonio en tiempos pasados, y la hija, una adolescente tonta y malcriada, empieza a sentir una atracción por el hombre que los acosa. En medio de todo, Sam que busca formulas legales para impedir que Cady se acerca a ellos. Pero la ley que abraza, le da la espalda e incluso se pone de parte de Cady, previa sucesión de malas decisiones por parte de Sam.

Plagada de escenas gloriosas (todas las que tienen que ver con el estudiado plan de destrucción hacia el prójimo de Cady), peroratas míticas por parte de De Niro (que decir de sus míticas coletillas parodiadas hasta la saciedad, sin olvidar sus citas sobre Dios y la justicia, y que culminan en la parte final del film) y un trabajo visual con momentos magistrales por parte de Scorsese y de su montadora habitual, Telma Schoonmaker.

Para completar el apartado de sus virtudes, su reparto: acertadísimo poker de grandes actores de todos los tiempos, protagonistas habituales y excelentes secundarios. Se llevan la palma, aparte del rey de la función (el maquiavélico Robert De Niro), un Nick Nolte que aguanta desgracia tras desgracia aunque muchas se las busca él mismo. La belleza madura de la grandiosa Jessica Lange, que saca adelante, y muy sobrada, su personaje de esposa llena de heridas pasadas. Y el secundario de lujo y ocasional protagonista, Joe Don Baker como el detective privado, Claude Kersek que, con permiso de Bobby De Niro, es el que saborea con más pasión todos sus momentos en el film.

Ademas, tenemos los cameos de tres interpretes que estuvieron en el film original, ‘El cabo del terror’ (1962). Robert Mitchum (1917-1997), que aquí da vida al teniente de policía Elgart y que en la cinta de 1962 era el abogado acosado. Martin Balsam (1919-1996) como El Juez que ordena la orden de alejamiento entre Sam y Cady. Y Gregory Peck (1916-2003), el infalible abogado de Cady, en un claro guiño a su recordadísima interpretación en ‘Matar a un ruiseñor’.

El Cabo del Miedo

Decir en esta crítica de El cabo del miedo que este film es el tipo de cine que en los sesenta hubiese firmado la productora de Roger Corman, o un film que uno espera más de Brian de Palma que del propio Scorsese. Aún así, el genio de Queens nos deleita con un film de clara vocación de serie B y marcada aura de obra menor dentro de su espectacular filmografia. A  las virtudes ya nombradas, se le suma una banda sonora que pone rápidamente en situación. Sus personajes claramente opuestos y marcados. El villano jugando a ser la personificación del Mal en persona y un clímax final tremebundo en el cabo que da nombre al film.

Todo ello se imponen a sus defectos: a De Niro a veces se le va demasiado el personaje de las manos, jugando peligrosamente con la caricatura. Juliette Lewis y su personaje sobran totalmente. Atención a la escena/intento de seducción entre esta y Cady. Una secuencia que está claramente de más, y que frena el descenso a los infiernos de Sam. Inaudito que la Lewis, actriz de un sólo registro, el de tonta, incluso fuera nominada al Oscar.

También decir que algunos trucos visuales están más para la galería que a servicio del film. El uso de filtros y las saturaciones de colores ocasionales. Aunque en su clímax final, si que están al servicio del suspense, el barco a la deriva, bajo una lluvia infernal, y el magnífico uso opresivo de todos los elementos, incluida la lucha de titanes entre Sam & Cady.

El Cabo del Miedo

En resumidas cuentas.
Una cinta hecha para el gozo, que puede pecar de excesiva en algunos momentos, pero que entretiene por muchos visionados que le vayan cayendo encima. Entra dentro de los trabajos “menores” de Scorsese, pero aún así, es de las más recordadas, y lo es porque está ayudada por su excelsa fotografía, su acertado reparto de grandes interpretes y su absorbente descenso a los infiernos del alma humana.

El plano: Aquellos que dejan ver el reguero de tatuajes de Cady, culminados con la frase: Tiene más letra que el suplemento dominical.
La escena: El cara a cara fuera de la heladería, con Sam, intentando zanjar el asunto por la vía del dinero. Y la respuesta de Cady.
La secuencia: Aquella en la que Kersek monta la trampa con el hilo de pescar y el osito de Danielle. Atención al desenlace de dicha trampa. Toc-toc Hithcock llama a la puerta.

Frases memorables:

“Vas a saber lo que es perder” (Max Cady).
“Si no te marchas, si no dejas a mi familia en paz de una vez y te largas, te van a hacer más daño del que te puedes imaginar” (Sam).
“¿Creías que un par de mamporros en las pelotas bastarían para acabar conmigo? Te va a hacer falta mucho más que eso para demostrar que eres mejor que yo, abogado. Yo no soy ningún tarado. Valgo más que vosotros tres juntos. Sé más que vosotros. He leído más vosotros. Pienso más que vosotros. He leído más filosofía que vosotros. Y puedo más que vosotros” (Max Cady).
“Soy como Dios y Dios es como yo. Soy tan grande como Dios, Él es del mismo tamaño que  yo. No está por encima de mi, ni yo estoy por debajo de Él. Csaelisius. Siglo XVII” (Max Cady).

“¡¡Maldito fariseo!! ¡ Soy Virgilio y te voy a guiar a través de las puertas del infierno. Ahora estamos en el noveno círculo; el círculo de los traidores; traidores a la patria, traidores a la raza humana, traidores a Dios!”
¡Este individuo está acusado de haber traicionado los principios de su profesión!. ¡¿Puedes citar por favor el canon siete del Reglamento Profesional del Colegio de Abogados Americano?!” (Cady).
“El abogado deberá representar a su cliente” (Sam).
¡¡ Deberá representar celosamente a su cliente dentro de los limites legales!! (Cady).
“¡¡Yo te declaro culpable abogado;
culpable de traición a la raza humana,
culpable de traicionar tu juramento,
culpable de prejuzgarme
y culpable de venderme!!
¡Y con el poder que se me ha otorgado por mandato divino, yo te condeno al noveno círculo del infierno!
¡Ahora vas a saber lo que es perder!
¡Perder la libertad!
¡Perder la humanidad!
¡Ahora si que por fin seremos iguales tu y yo abogado!” (Cady)

¡Te voy a matar! (Sam).
¡Ya me has sacrificado abogado! (Cady).