Asesinato justo
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Robert De Niro y y Al Pacino se vuelven a encontrar frente a frente, aunque esta vez compartiendo profesión como dos veteranos protectores de la ley en este intenso thriller de policías, que busca ante todo contentar a los numerosos fans de ambos. Cuenta con 60 millones de presupuesto y se ha  rodado en su mayor parte en la siempre fascinante Nueva York. Bienvenidos a ‘Asesinato justo‘.

Asesinato Justo

Justicia para todos.
Video en blanco y negro, Turco (Robert De Niro) en pantalla, admitiendo que es responsable de catorce asesinatos. Que lo hizo porque esos delincuentes lo merecían y la ley (algo blanda a veces) no los condenó como debía…

Volvemos al presente y vemos a Rooster (Al Pacino) y Turco (Robert De Niro) dos veteranos inspectores de la NYPD en busca de un asesino de criminales que siempre deja un poema (con una prosa bastante rudimentaria todo sea dicho) encima de las víctimas y que podría tener que ver con un caso cerrado hace años por ambos, en donde manipularon pruebas para meter a un violador de niñas entre rejas. Los dos son presionados por su superior el Teniente Hingis (recuperado Brian Dennehy) para que encuentren al responsable de esos brutales asesinatos antes de que las miras se vuelvan hacia ellos por el pasado que amenaza con salir a la luz.
Estos dos agentes de la ley, de métodos de la vieja escuela, deciden salir a la calle en busca de soplones, camellos o ex-convictos que tengan algo que contar sobre el misterioso asesino y es así como van a parar al club de moda de la ciudad propiedad de Spider (50 Cent), un traficante de drogas que utiliza el club como tapadera para blanquear su dinero. Allí tiene lugar un tiroteo iniciado por el guardaespaldas de Spider y a partir de ese momento empezamos a ver las cosas más claras y quién no las vea es que no está prestando la suficiente atención.
Y es que la acción se desata cuando los jóvenes inspectores Pérez (John Leguizamo) y Riley (Donnie Wahlberg repitiendo el mismo papel que en ‘Silencio desde el mal’) empiezan a sospechar que el asesino es Turco, que por su carácter de fostiador de primera y algunas pruebas que más que señalarle le empujan hacia él, se ve en el punto de mira de todos, menos de Rooster que defenderá a muerte la inocencia de su compañero.

Asesinato Justo

Crítica de Asesinato justo.
Antes de nada dejar claro en esta crítica de Asesinato justo, que la misma no es una obra maestra (para eso revisionen ‘Heat’) pero tampoco es el truño que muchos dicen que es. La verdad es que estamos ante un buen policíaco (personalmente me lo pasé como un niño pequeño al que llevan al circo por primera vez), con gotas de suspense (por quién será el asesino), toques de acción (un par de tiroteos correctamente filmados) y mucha testosterona, que es la que segregan los cuatro inspectores de policía protagonistas: Turco siempre alerta, un autentico pitbull cabreado. Rooster, más tranquilo pero un cachondo de cuidado. Pérez, pura dinamita; y Riley, irlandés de boca sucia.

Como vistazo al backstage y a los entresijos de las comisarías de policía, ‘Asesinato justo’, cumple con nota mostrándonos los demonios internos de los agentes que velan por nuestra seguridad y que deben cumplir su lema de “Servir y Proteger”, y las decisiones que deben de tomar a veces, cuando los resquicios legales dejan libres a criminales y delincuentes culpables. Decisiones poco éticas, pero necesarias para que los culpables paguen por sus crímenes (muchos de ellos realmente crueles). Si bien, puede verse mermada por el hecho de que el espectador se ponga a fabricar conjeturas sobre quién será el asesino poeta y pierda la atención a los diálogos, un constante haber quién la tiene más grande entre los cuatro inspectores protagonistas, las referencias de Rooster (el cachondo del grupo) a ‘Los Brady’ o ‘La casa de la pradera’ descacharrantes ambas o el guiño que Turco le envía a Harry Callahan (Clint Eastwood) un agente de la ley que parece haber dejado huella en él.
Y es que en el libreto del film se nota la buena mano de Russell Gewirtz (que ya firmó la magistral ‘Plan oculto’) plagado de momentos de complicidad entre Turco & Rooster (y también entre Pacino & De Niro; en ambos se nota que han improvisado escenas y diálogos de su vida real). Amigos y compañeros desde hace más de treinta años, uña y carne y dispuestos a llegar hasta el final en el asunto. Diálogos que se tornan imprescindibles en el devenir de la trama, pues el film contiene pocas escenas de acción (más bien sólo dos) y tanto director como guionista centran sus miras en los dos primeros actos, en las investigaciones policíacas y en las conversaciones nocturnas entre los dos protagonistas. Ya en su acto final, y una vez descubierta la identidad del serial-killer, el film mete la quinta hasta llegar a su clímax final, bastante logrado y magistralmente interpretado y que cierra el ciclo abierto enHeat‘.

Y es que, trece años después de dejarnos aquella obra magna que era ‘Heat’, dos de las mayores leyendas vivientes del cine, Al Pacino y Robert De Niro, se juntan de nuevo para darnos otra muestra más de su inagotable talento. Lástima que no esté de nuevo Michael Mann (o un director de primer nivel) para dirigirles y sacar más partido a ambos. En lugar de Mann, en ‘Asesinato justo’ tenemos que conformarnos con ver impreso tras el rótulo de “dirigida por” el nombre de Jon Avnet.  Avnet es un habitual productor y realizador televisivo, que ya dirigió a Pacino en (la prescindible) 88 minutos y aunque en ‘Asesinato justo’ muestra una notable mejora con su anterior trabajo, sigue mostrándonos su impersonalidad a la hora de rodar y su incapacidad para sacarle todo el jugo al guión y a los actores con los que cuenta.

Pero a pesar de Avnet, el film se erige como un buen vehículo de lucimiento para estos dos grandes actores, logrando motivar al últimamente perdido Robert De Niro, que deja de lado los gestos contenidos de ‘Heat’ (su mejor interpretación de los 90) para ofrecernos un personaje desatado, furioso, decidido, un auténtico policía de los de antes al que De Niro imprime su carácter y un rostro que con los años ha ganado (aún) más en dureza. Y eso es toda una alegría pues ver al De Niro de los buenos tiempos siempre es reconfortante y toda una delicia para el cinéfilo. Se nota tambien que el personaje de Turco está escrito pensando en De Niro. Sus frases, sus gestos, sus formas, todo eso desprende un personaje que hacía años no se le veía interpretar al bueno de Robert. Para los fans un detalle: en varios momentos del film De Niro y por ende su doblador en español el gran Ricardo Solans pronuncia la palabra “abogada”, mítica coletilla y parodiada hasta la saciedad por muchos humoristas (incluidos los maestros cruz y Raya), sobra decir de que film estamos hablando.

Del otro lado emerge un Al Pacino irreconocible en un personaje peculiar: el de divertido y cachondo agente de la ley. Pacino está irónico, sarcástico y genial, suelta chistes como piedras, para los pies de su compañero cada dos por tres y sonríe a carcajadas. Un personaje nunca antes visto en Pacino que siempre se ha caracterizado por interpretar a tipos duros, secos y de pocas bromas. Por ello choca bastante encontrarse con el otro Pacino, el alegre y jocoso compañero del duro y decidido. Un personaje más acorde con su personalidad todo sea dicho. Pero una vez que te acostumbras (que lleva unos minutos sí se es muy seguidor de su filmografía) disfrutas como un enano con las perlas que suelta el mítico Tony Montana, de sus referencias a viejas series de la TV, de su amplia galería de gestos marca de la casa y a su tono de voz (atención a como imita el acento ruso, imprescindible la V.O.) y de todas y cada una de las escenas conjuntas que tiene con De Niro, escenas todas ellas que elevan de manera considerable el resultado del film.

El resto de reparto se une a la fiesta con mención especial para el olvidado Brian Dennehy, que una vez superado sus problemas con la bebida vuelve a la pantalla grande con un personaje de verdad (no como aquel semi-cameo de ‘Asalto a la comisaría del distrito 13’). Junto a él unos mas que correctos John Leguizamo (lejos de sus notables papeles en ‘Atrapado por su pasado’ o ‘Romeo & Julieta’) y Donnie Wahlberg.
50 Cent (o Curtis Jackson que es como él quiere que se le conozca) cumple, se podría decir que hace de sí mismo o de la imagen que el se ha encargado de dar al gran público. Y por último, Carla Gugino que está en el film para enseñar cacho, desfogar a Turco y enredar la trama. No desentona para nada con el resto de excelentes intérpretes.

La música pasa totalmente desapercibida, algo que siempre es mala señal. El montaje plagado de flashbacks y flashfowards, deja ver poco en ellos y siempre desde la perspectiva de que Turco es el verdadero asesino, como  intencionadamente nos muestra el video inicial. En su clímax final opta, por fin, por un montaje lineal y se confirma como lo mejor del film.

Asesinato Justo

En resumidas cuentas.
Buen thriller policíaco que se degusta mejor si se va con la predisposición de que lo que vamos a ver no es ninguna obra maestra. Guión correcto y con diálogos afilados y de auto-homenaje de la pareja protagonista para sus fans. Auténtica gozada ver a dos grandes juntos en pantalla grande y durante todo el film, darse réplicas y hermanándose para acallar rumores idiotas de enfrentamiento y envidias entre ellos. Falla la impersonal dirección del siempre flojo Jon Avnet.

La escena: El psiquiatra evaluando la cordura de Rooster & Turco.
La secuencia: Rooster & Turco enfrentándose a Spyder.
Pregunta al aire: ¿Por qué los responsables del doblaje en España han optado por Javier Dotú que actualmente tiene un tono de voz totalmente diferente al de Al Pacino?

Frases memorables:
“Adiós amigo. ¿A donde irás? -No lo sé. Al infierno supongo”.
“No hay nada de malo en un tiroteo. Siempre y cuando dispares a la gente correcta” (Turco).
“Muchos respetan la placa pero todos respetan el arma” (Turco).
“Donde yo nací o cogías la pistola y la placa o el casco y el martillo” (Rooster).