Domino
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“Cincuenta por ciento de oportunidades. Vivir o morir”. Hoy nos adentramos en un nuevo film “biográfico” de una chica que pudo ser muchas cosas pero optó por el camino más duro. Una chica que lanzó la moneda al aire y vivió como quiso rompiendo toda la comodidad de su status social. Hoy os presentamos a ‘Domino’.

“Me llamo Domino Harvey, soy cazarrecompensas. Lo que diga durante las próximas horas determinará si pasaré el resto de la vida en la cárcel” (Domino)

Crítica de Domino

Comienzo esta reseña comentando que estamos ante un biopic bastante peculiar en todo. Para empezar, hay que destacar que Domino Harvey (1969-2005) fue una chica inglesa de familia aristocrática, siendo su padre el actor Laurence Harvey (1928-1973). Caracterizada por sus aires rebeldes, Domino no encajaba en ninguno de los roles a los que se apuntaba (modelo, DJ o bombera, entre otros) hasta que triunfó como cazarrecompensas al trasladarse a Estados Unidos. Precisamente leyendo varios artículos sobre su actividad fue cómo la descubrió Tony Scott. Después de tener varias charlas con ella se ganó su amistad y decidió rodar la película que hoy reseñamos: ‘Domino’.

Ciertamente la vida de Domino Harvey daba para un film y si el director era Tony Scott nada podía salir mal. Pero a veces las cosas no salen como esperamos. Digo esto porque ‘Domino’ es, sin duda, la peor película en la filmografía del que fuera hermano pequeño de Ridley Scott. En los siguientes párrafos ahondaremos en los varios motivos de tan rotunda afirmación.

Quién haya visto alguna cinta de Tony Scott mínimo ya sabe a lo que atenerse. Sin embargo, en ‘Domino’ todas su trademarks se llevan hasta la extenuación, haciendo difícilmente soportable el visionado de la película. De entrada, su estilo videoclipero hace añicos su propio cenit. Tan es así que lo tenemos en pantalla no es una película. Me duele mucho decir que ‘Domino’ es un larguísimo videoclip de la MTV. Ya los propios títulos de crédito, estilo neones, son un clarísimo aviso de lo que nos espera en sus 127 minutos. Más de dos horas con un montaje que pondrá a prueba nuestros nervios y tolerancia visual. Por si fuera poco, el clímax es ciertamente parecido al ya presenciado enAmor a quemarropa (1993) con una reunión estilo “callejón sin salida mexicano”.

Lo de la “tolerancia visual” lo he comentado porque, tanto en la filmación como en la fotografía de Dan Mindel, la aplicación de los colores “sobrecargados” y “degenerados” resulta excesivo. Especialmente se abusa del tono amarillo que, unido a diferentes focos de luz, llega a límites inaceptables como convertir el color de la piel de los personajes blancos y negros en ¡amarillo! Esto es así y no estoy exagerando nada. Como prueba de lo comentado justo ahí debajo tienen una foto de Keira Knightley encarnando a Domino.

Antes he mencionado que el montaje pondrá a prueba nuestros nervios. Esto es debido a un intencionadamente caótico estilo de edición. Un estilo en el que caben desenfoques, flashbacks al pasado, entrada y salida de personajes por un tubo (incluidos los fracasados de ‘Sensación de vivir’ colaborando a su propia destrucción), presentación de situaciones muy diversas y hasta el uso de la técnica del “Deus ex machina” para rebobinar determinadas secuencias. Inclusive, la película empieza por el final, siendo el resto del metraje una constante mirada al pasado interrumpida también por el presente.

Respecto del guión decir que, lógicamente, se apoya en la etapa de cazarrecompensas de Domino Harvey. El cómo llegó a desempeñar tan peligroso oficio una chica como ella es algo que se irá explicando. El resto, y tal y como expuse antes, se satura con la entrada de nuevos personajes y tramas que termina por desbordar la narración. Una narración que además está plagada de frases mal sonantes escupidas como durezas que terminan siendo cansinas. Por ejemplo: llegué a perder la cuenta de las veces que se pronuncia la palabra “fuck”. Quizás lo más destacado del libreto sea el homenaje a Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991) con la subtrama de “Las primeras damas” y, por supuesto, el descacharrante momento en que Lateesha explica sus diferentes concepciones de las razas en un show televisivo que termina de manera inenarrable…

“Brigada recompensa”. La cazarrecompensas.

Dejando al margen los aspectos negativos, lo mejor del film es su reparto. Un reparto plenamente entregado que no merecía tan mala filmación. Al frente del mismo encontramos a Keira Knightley como Domino. La actriz inglesa se marca un papel de total badass con el que parte, reparte y se queda para ella la mejor parte. Ojo a sus durezas, chulería y a su desatada furia en el clímax. También presten atención a su dominio de la situación en la entrevista en comisaría mano a mano con una imperturbable y provocadora Lucy Liu.

Sus compañeros de recompensas son Mickey Rourke, Edgar Ramírez y Riz Abbasi. El primero (Ed) empieza bien, y con minutos, pero claramente termina tapado por el show de Knightley. El segundo (Choco) viene a mantener una presencia constante desde que se deja ver y combina el español (sólo con las damas para conquistarlas) con el inglés. Atención porque siempre que se suelta el pelo es capaz de todo. Finalmente, Riz Abbasi (Alf) es un show por lo estrafalario del personaje, un silencioso afgano que hace las veces de chófer del equipo y que terminará liando una muy gorda.

Como gestor del equipo de cazarrecompensas (Claremont Williams) tenemos a un siempre sólido y eficaz Delroy Lindo. Su personaje será el detonante de los más dramáticos sucesos al aceptar un encargo por valor de 10 millones. Encargo que acepta para ayudar a una de sus amantes, Lateesha, interpretada por Mo’Nique. Ojo a Mo’Nique porque su gloriosa performance es otro de los puntos destacados del film debido a la fuerte personalidad que le mete a su rol y a la continua contemplación de sus uñas.

También hay otros secundarios que son dignos de mencionar. Aquí empiezo por Christopher Walken que vuelve a estar genial como Mark Heiss, un flipado productor de televisión que sólo ficha a los cazarrecompensas para ver en acción a Domino. A su secretaria (Kimmie) la interpreta Mena Suvari aportando ciertas dosis de estupidez y sometimiento. Por supuesto, no me olvido de Jacqueline Bisset aportando presencia y “altura de miras” a Sophie, la madre de Domino, una loba a la caza de aristócratas. Finalmente quedan Brian Austin Green y Ian Ziering interpretándose a sí mismos y contribuyendo a seguir cavando su fosa comercial y artística.

“Nada me asusta y no tengo miedo a morir” (Domino)

En conclusión.
Termino esta crítica de Domino, la peor película de Tony Scott. Me duele ser así de contundente porque soy fan de su cine pero es lo que hay. Por algún lado leí que su peculiar filmación se debe a que Scott quería recoger la visión repleta de “estupefacientes” que, según fuentes, consumen algunos cazarrecompensas. En mi opinión esto no era necesario porque “los experimentos se hacen sólo con gaseosa”… a lo visto me remito.

Tráiler de Domino

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