Los Mercenarios 2
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Si actualmente nos encontrásemos en las décadas de los 80/90 y alguien nos preguntase qué reparto compondría nuestra película de acción perfecta, muchos responderíamos lo siguiente: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jean-Claude Van Damme, Bruce Willis, Chuck Norris y Dolph Lundgren. Pues bien, más de dos décadas después… el sueño de muchos seguidores del viejo actioner se hizo realidad con una película que pasará a la historia del cine de género, pero no sólo por su extraordinario reparto o por sus impactantes y espectaculares secuencias de acción, sino también por su fidelidad y logrado sentido del homenaje al cine de acción de hace veinticinco años.

Los Mercenarios 2’ es un fiel reflejo de aquel tipo de cine, de sus temáticas y conceptos, y de esos héroes de carne y hueso con los que muchos cinéfilos crecimos, creímos y ahora añoramos. Posiblemente la película de acción más increíble y divertida de los 80… en nuestros días.

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Crítica de Los Mercenarios 2

Aún recuerdo el entusiasmo con el que muchos espectadores salieron de la sala de cine tras ver el primer ‘The Expendables’. Un entusiasmo motivado por una buena película de acción que no dejó indiferente a nadie y que, pese a sus defectos, ofrecía justo lo que se pedía. Dicho esto resulta curioso como con el paso de los años muchos de esos que catalogaban el primer film como una gran cinta de acción rodada con contundencia, ahora la tachen de floja o de pésimamente filmada. Pues bien, no tengo más remedio que romper una lanza a favor de la película antes de hablar sobre su estupenda secuela. Y es que ‘Los Mercenarios’ me sigue pareciendo uno de los mejores ejemplos de cómo conseguir mantener al espectador pegado a la butaca. Sus espectaculares y buenas set-pieces de acción, su reparto único, y el carísma que aún desprendían las viejas glorias del género, convertían la película en un producto estimable que, de un modo u otro, ha dado lugar a una de las franquicias más curiosas e interesantes del género de acción de los últimos tiempos. Por no hablar del buen pulso de Stallone a la hora de manejar un increíble repertorio de hombres y de nombres posiblemente llenos de ego, o de aquel plano que reunía a Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone en un momento cumbre que ya ha pasado a los anales del cine y que, hasta entonces, nadie fue capaz de lograr.

Los Mercenarios

Cierto es que el film tenía deficiencias, como un uso del CGI demasiado obvio en determinadas escenas, algunos bajones de ritmo propiciados por diversas subtramas que intentaban darle al guión cierto sentido dramático, o algunas secuencias de lucha filmadas de un modo atropellado. Pero estos detalles no son lo suficientemente graves como para afirmar que se trata de una mala película de acción, porque en el fondo, ‘The Expendables’ se ha convertido poco menos que en un producto de cierto culto por sus muchas virtudes pero, sobre todo, por lo que la película supuso para los seguidores del actioner. Y significó nada más y nada menos que el regreso al pasado de esos cinéfilos que crecieron con el cine de acción de la vieja escuela y sus actores leyenda, además de considerarse el punto de partida de una más que probable saga que será recordada para la posteridad.

Pues bien, tres años después de aquella película nos llegó ‘Los Mercenarios 2’, un film que se fue gestando prácticamente desde el momento del estreno de la primera cinta y que contaba con la posibilidad de incorporar a aquellas estrellas que faltaron en su momento, como los imprescindibles Jean-Claude Van Damme y Chuck Norris, así como de alargar la participación de otras que ya aparecieron en la primera película, como fue el caso de los Bruce Willis o Arnold Schwarzenegger. ¿El resultado? Puro divertimento. De hecho ahora mismo no me viene a la memoria ningún film capaz de haberme sumergido en tal océano de diversión, entretenimiento y espectáculo puro como lo hizo este magnífico ejercicio de testosterona cinematográfica dirigido por un Simon West que no parece haber perdido el tino que demostró con sus ya clásicas ‘Con Air’ (1997) o ‘La Hija del general’ (1999).

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Recordemos que el primer film lo dirigió el propio Stallone con algunos altibajos, concretamente en lo referente a un guion un tanto indefinido y a ciertas escenas de lucha bastante confusas. Sin embargo, el director de ‘The Mechanic’ (2011) consigue plasmar en pantalla este tipo de combates cuerpo a cuerpo de un modo mucho más acorde con lo que todos deseamos ver, filmando con ángulos bastante más amplios y planos lejanos, lo que otorga al espectador una perspectiva visual mucho más cercana al cine de acción de los años 90 al eludir los planos súmamente cortos y el montaje acelerado tan de moda en nuestros días, lo que hace tremendamente inapreciable lo que sucede en pantalla. Y es que la contratación de West fue todo un acierto, pues hablamos de un realizador con oficio que no sólo supo aprovechar con inteligencia los impresionantes espacios naturales de la película, sino que además imprimó a la misma un poderío visual y una fuerza que quedaron retratados prácticamente desde el primer minuto de metraje (atención a la secuencia de introducción, mucho más dinámica, espectacular y mejor rodada que la mayoría de películas de acción actuales), dándole al film un dinamismo que se ajusta a la perfección a sus características y cometidos: la acción y la diversión sin concesiones.

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Los Mercenarios 2’ no sólo es una película tremendamente superior a su predecesora en la mayoría de sus facetas (de hecho, aunque ambas comparten patrón, son bastante diferentes), sino que también estamos ante un film que puede considerarse sin muchos problemas como una de las obras más honestas y efectivas del género de acción de los últimos tiempos. Una cinta hecha por y para los verdaderos seguidores del actioner de los años 80 y 90 que homenajea sin tapujos a sus estrellas, planteamientos y tramas retratadas en los films de antaño. De hecho el motor central sobre el que funciona la trama es la venganza, sin duda la temática principal sobre la que giraban la mayoría de películas de acción de la época, y que a modo de guiño, se recuperó como eje primario para el desarrollo argumental de esta secuela. Así pues, y esto tiene que quedar muy claro, no esperen un gran guión ni un profundo desarrollo de sus personajes, aunque es bien cierto que se dan nuevos detalles sobre la personalidad de algunos de ellos. Pero las motivaciones de nuestros protagonistas ya quedaron suficientemente explicadas en el film precedente a costa de ciertos altibajos en el ritmo de aquella película, algo que no sucede en esta cinta, la cual está ya exclusivamente enfocada a la acción pura y dura y a la diversión por doquier, sin más pretensiones ni falsas expectativas.

Por lo tanto, juzgar este producto de un modo que no sea el idóneo o criticarlo por el hecho de ser fiel a sí mismo y al género al que pertenece, será engañarnos a nosotros mismos. Y es que la reunión de todas estas estrellas está por encima de cualquier tipo de complejidad argumental o de innecesario trasfondo dramático. Precisamente en esto último encontramos otro de los puntos fuertes del film: esta secuela evita navegar en terreno pantanoso al eludir esos apuntes dramáticos que, seamos honestos, eran del todo innecesarios en la primera película. Ahora estamos ante una secuela que sabe muy bien hacía dónde dirigirse, con una clara definición argumental y un planteamiento concreto sobre el que sustentarse, sin demasiados rodeos ni innecesarios apuntes alejados de la acción en sí.

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Así pues es de recibo reconocer que en ningún momento ‘Los Mercenarios 2’ pretende ser lo que no es, ya que se trata simple y llanamente de un perfecto, pulido y tremendamente eficaz festín de acción y aventuras donde predomina justamente esto, la acción y la aventura. Siempre orientado, eso si, hacía aquellos espectadores que crecieron con los actores del género más carismáticos de los años 80/90, sumándole al conjunto las ya sabidas incorporaciones de otros exponentes actuales del cine de acción (mención especial para Scott Adkins, espectacular actor del cine de artes marciales de Serie B que pide a gritos una oportunidad), así como de alguna cara nueva (tanto la actriz Nan Yu como el joven Liam Hemswoth resultan más convincentes de lo esperado, especialmente el segundo de ellos). Por lo tanto, si nos gusta este tipo de cine y contemplamos este espectáculo como lo que es, no nos quedará más remedio que dejarnos hipnotizar por el tremendo e incesante festival que nos ofrece la película, así como por el carisma que derrochan los actores partícipes de la misma, especialmente uno de ellos: un magnífico y físicamente excelente Jean-Claude Van Damme en un papel para el recuerdo interpretando al villano de la función, el excéntrico Jean Vilain. Posiblemente lo mejor de una película que concluirá con un buen combate final ‘Kickboxer Vs. Rocky Balboa’, coreografiado por el propio Van Damme. Sin duda, uno de los duelos de titanes más esperados por los amantes del cine de acción desde hace veinticinco años en una lucha tan intensa y fiera que se pasa volando.

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Van Damme resultó a todas luces la incorporación estrella de la película (con permiso de Chuck Norris en una intervención tan divertida como demoledora) y uno de los mayores ganchos comerciales de la secuela. Recordemos que fue la gran ausencia del primer film, algo que causó verdadera confusión no sólo a sus incondicionales, sino también a los seguidores del cine de acción en general, que desde entonces pidieron a gritos su incorporación. El actor, que rechazó anteriormente el papel ofrecido a Dolph Lundgren, aceptó en esta ocasión con la condición de ser el villano principal, volviendo a la gran pantalla mundial más de una década después para poner toda la carne en el asador, haciendo alarde tanto de sus intactas aptitudes físicas (resulta espectacular verle efectuar a la perfección su clásica patada voladora de 360º a sus casi 52 años) como de su indudable evolución como actor. Y es que su presencia y carisma resultó tan poderosos que logró robar la película a muchos de sus camaradas de reparto.

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Lo mismo podemos decir de un Arnold Schwarzenegger que se echaba de menos en la pantalla grande, y cuya interpretación fue ni más ni menos que un sentido homenaje a alguno de sus personajes más míticos, algo que también sucedió con Bruce Willis o con un Sylvester Stallone por el que parece que no pasan los años, y que a día de hoy sigue resultando una pieza clave en el género aunque muchos se nieguen a admitirlo. Y ya que hacemos mención a estos tres colosos de la acción, especialmente hemos de destacar los diálogos y pullas entre ellos en todo un alarde de ironía y humor referencial. Y es que por momentos nos encontramos ante un exquisito ejercicio de metacine que se construye en base a elementos, citas y pilares tomados directamente del género de acción ochentero y de sus personajes más icónicos (en en acto final, serán varios los guiños a John Rambo, Terminator, John Mclane…). Infinidad de escenas y líneas de diálogo entre los protagonistas están pensadas para integrarse a la perfección con cada una de las personalidades de dichos actores en un film que alude sin temor al factor autoparódico como signo más identificativo. Sin duda, un camino más que apropiado para una película de estas características y con semejante reparto.

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De este modo la cinta no se toma demasiado en serio a sí misma con la mera intención de quitar hierro al asunto y sumergir de lleno al espectador en este espectacular divertimento, cuya principal finalidad es, ni más ni menos, hacer que tanto las nuevas generaciones (algo difícil, todo sea dicho) como el seguidor del viejo actioner viajen al pasado y contemplen los tiempos en los que el cine de acción se regía en base a los verdaderos hombres de auténticos músculos reales, pero al mismo tiempo vulnerables, mortales y prescindibles, como bien indica el título. Así pues ‘Los Mercenarios 2’ tiene todo lo que se le puede pedir a una cinta como esta: acción física rodada a la antigua usanza sin artimañas que disimulen a los actores; buenos efectos especiales adaptados, obviamente, a los tiempos que corren; grandes dosis de violencia y sangre, mucho humor y chistes auto referenciales y, en definitiva, un hermoso tributo a una época en la que el cine de acción era mejor que el de nuestros días, cuando tenia espíritu y sus héroes derrochaban carisma a raudales a través de la pantalla, algo que actualmente brilla por su ausencia.

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Por otro lado, parece claro que los tiempos han cambiado, quizás demasiado, y que las preferencias de la nueva generación de espectadores son bien distintas a las del público de hace más de dos décadas. La era de la digitalización, los nuevos modos y formas de filmación, las exitosas e innumerables adaptaciones del mundo de la viñeta, la triunfal moda de los remakes y los reboots, y en general, el cine moderno, será difícilmente desbancado por un puñado de viejas glorias ochenteras, todos hombres reales de acción real, con logros reales y músculos reales, pero que ya no mueven las masas como hace dos décadas ni logran captar el interés del nuevo público. No olvidemos que estamos ya en el siglo XXI y no en 1992, época en la que esta película posiblemente hubiera roto moldes y destrozado las taquillas del mundo entero. Los tiempos cambian. Y nosotros también… bueno, algunos no tanto.

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En resumidas cuentas.
‘The Expendables 2’ se trata de un film imprescindible del género de acción que, independientemente del éxito comercial del mismo, ya ha pasado indudablemente a la historia como una de las mayores y más divertidas machadas jamás filmadas. Imperdonable el perdérselo, sobre todo si alguna vez ha disfrutado del género o de alguno de sus actores fetiche. Un verdadero caramelo en dulce incluso para ese espectador propenso a sacar punta a este tipo de cine. Un film lleno de magia y nostalgia que se sustenta sobre los sueños de muchos de nosotros en nuestra niñez, y por qué no, incluso en nuestra madurez. Un sincero y leal homenaje a una década en la que el cine era mucho mejor que el de hoy en día.

En definitiva, y finalizando con esta crítica de Los Mercenarios 2, estamos ante un film que nos hará vibrar a lo largo de muchos instantes y que no debería pasar desapercibida ni ser menospreciada pese a sustentarse sobre un guion demasiado facilón. Aunque, en el fondo, esto es lo de menos.

BARNEY ROSS (Sylvester Stallone)

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Barney Ross es un hombre que no tiene nada que perder. Intrépido y carente de toda emoción, es el líder absoluto, el sabio y el estratega de este grupo de hombres estrechamente unidos que viven al margen de la sociedad. Por lo único que siente apego es por su hidroavión y su equipo de leales guerreros. Es un cínico que describe lo que hace como ‘librarse de las manchas difíciles de quitar’.

Sus mejores armas son la lucha cuerpo a cuerpo. Ross, curtido en innumerables combates contra todo tipo de rivales, ha desarrollado un físico portentoso y adquirido concretas técnicas de lucha, algunas de ellas mortales. Sus armas cortas preferidas con la Beretta 92FS, el Kimber Gold Combat II Modificada y, en especial, la Colt SAA “Quick-Draw” de 1873, así como rifles de asalto (FN F2000 Tactical y Noveske Rifleworks Diplomat).

LEE CHRISTMAS (Jason Statham)

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Veterano de las fuerzas especiales y experto en todo lo que tenga filo, es una verdadera máquina de matar armada con cuchillos que lleva sus sentimientos a flor de piel y es propenso a tener problemas en sus relaciones personales, sobre todo en el pasado. Es la mano derecha de Barney, un amigo incondicional que le ayuda a perfilar los planes y estrategias. A pesar de su complicada vida sentimental y de sus dificultades para separar el trabajo de su agitada vida privada, siempre logra mantenerse centrado y siempre está al lado de sus compañeros arriesgando su vida por ellos si es necesario.

Lee Christmas, conocido como ‘Navidad’, es letal en el manejo de todo tipo de cuchillos, así como en la lucha cuerpo a cuerpo. Sus armas de fuego preferidas son la Beretta 92G Elite A, el Hecker & Koch MP5K-PDW, la Carabina de largo alcance M4A1 con M26 MASS incorporado, y el FN MAG. También se encarga de manejar una ametralladora Browning M2 adherida al Land Rover de ‘Los Mercenarios’.

GUNNAR JENSEN (Dolph Lundgren)

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Gunnar Jensen, antiguo ingeniero químico, es un veterano de incontables guerras y experto francotirador que, en el pasado, luchó contra sus propios demonios internos casi hasta la muerte. Sufre de estrés del combatiente y, a causa de su comportamiento brutal  en una misión, fue apartado del grupo temporalmente, traicionando a sus propios compañeros como represalia. En la actualidad Gunnar sigue estando loco, pero ahora lo importante es que está con el equipo hasta el final. Gunnar, un sanguinario luchador que se afana por controlar sus impulsos, refleja el precio que puede pagar un hombre por el estilo de vida violento y rebelde que llevan ‘Los Mercenarios’. Es inestable emocionalmente y está destrozado por el exceso de adrenalina y de alcohol, aunque en la actualidad se encuentra bastante más centrado.

Sus armas de fuego son la M1911A1 Customizada, el Serbu Super Shorty, la Lanza granadas M79, un Heckler & Koch UMP y su enorme cuchillo.

JEAN VILAIN (Jean-Claude Van Damme)

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Posiblemente el más despiadado, cruel, cínico y peligroso asesino al que se han tenido que enfrentar ‘Los Mercenarios’ durante su carrera. Vilain, de carácter chulesco y fuerte personalidad, está empeñado en matar a Ross y a sus hombres aunque para conseguirlo se arriesgue a su propia destrucción. Con cinco toneladas de plutonio puro apto para uso militar en su poder, pretende utilizarlo para cambiar el equilibrio del mundo. Supone una amenaza no sólo para nuestros mercenarios, sino para todo el planeta. Vilain es fiel a sus ideas y posee un código de honor que jamás romperá ante nada.

Experto en artes marciales y combate cuerpo a cuerpo, el arma de fuego preferida de Vilain es el Steyr AUG A3.

YING YANG (Jet Li)

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Ying Yang es un experto en el arte del combate cuerpo a cuerpo. Pocos adversarios alcanzan su nivel de maestría en las artes marciales a pesar de su corta estatura, lo que le convierte en el blanco de las burlas de sus compañeros. Yang es, junto con Peaje, la conciencia del equipo, y en su día tuvo sus más y sus menos con su compañero Gunnar Jensen.

Es letal en la lucha cuerpo a cuerpo, y entre sus armas de fuego favoritas se encuentra el SIG-Sauer P228, un Brügget & Thomet MP-9, el FN P90TR, FN F2000 Tactical, y el Noveske Rifleworks Diplomat.

TOLL ROAD (Randy Couture)

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Considerado el cerebro e intelectual del grupo, Toll Road alias ‘Peaje’ es quien mantiene unidos a todos esos tipos tan disfuncionales. Peaje es un experto en lo que a demoliciones se refiere, y su rasgo más característico tiene lugar en su oreja, deformada en su juventud debido a la lucha cuerpo a cuerpo.

Sus armas predilectas son los explosivos de todo tipo, así como otras armas de fuego como el Arsenal Shipka, el Hecker & Koch MP5K, el Noveske Rifleworks Diplomat y la Carabina M4A1.

HALE CAESAR (Terry Crews)

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Hale Caesar es compañero de Barney desde hace más de diez años, y es un especialista en armamento pesado de cañón largo.

El arma favorita de Caesar es la demoledora AA-12, una escopeta de asalto automática de calibre 12. La AA-12 fue diseñada en 1972 específicamente para uso militar, y es capaz de efectuar 300 disparos por minuto, por lo que está considerada por muchos entusiastas como el arma más potente del mundo. Otras armas usadas por Caesar son la Saiga-12 y una Benelli M4 Super 90 semi-automática.

BIILY, THE KID (Liam Hemsworth)

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Billy, el Niño es un francotirador de talla mundial. Un héroe increíble que ha pasado por Afganistán, pero que se siente desilusionado tras estar a punto de recibir la Medalla de Honor. Billy se une al equipo de Barney, aunque no tardará en darse cuenta de que eso no es realmente para él. Pese a ello, acepta acompañarlos en una última misión. Pero lo que realmente quiere es volver a casa, estar con su novia y llevar una vida normal.

Su arma inseparable es un rifle de largo alcance Barrett M107, así como una Carabina M4A1.

BOOKER (Chuck Norris)

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Apodado ‘Lobo Solitario’ Booker es un militar jubilado que entra en escena para emprender una misión de rescate y ayudar a ‘Los Mercenarios’. Aparece de la nada cuando lo necesitan sus viejos camaradas y desaparece cuando dejan de hacerlo. El nombre del personaje es un guiño a la cinta de acción de 1978 “Los valientes visten de negro”, en la que Norris interpretaba a un militar llamado John T. Booker.

Su arma por excelencia: el Heckler & Koch G36C.

CHURCH (Bruce Willis)

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Conocido como ‘Señor Iglesia’, Church es un verdadero enigma. A pesar de estar convencidos de que trabaja para la CIA, nadie sabe exactamente a qué se dedica. Lo único de lo que no les cabe duda es que está metido hasta el fondo en el meollo de la cuestión, es muy poderoso y taimado.

Normalmente usa el arma de fuego de largo alcance conocida como Heckler & Koch HK416.

TRENCH (Arnold Schwarzenegger)

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Trench es el líder de otro grupo de mercenarios. A pesar de ser el rival acérrimo de Barney, cuando hay tanto en juego no les queda otra que unir fuerzas, ya que, al fin y al cabo, no dejan de ser compatriotas.

Su arma de fuego escogida para la ocasión es la arrolladora AA-calibre 12.

HECTOR (Scott Adkins)

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Fiel esbirro y mano derecha de Vilain, Hector es un experto en combate cuerpo a cuerpo y en varios estilos de artes marciales. Tan letal y peligroso como su estimado jefe.

MAGGIE (Nan Yu)

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Maggie es enviada por el señor Iglesia al lado de los mercenarios como apoyo y ayuda. Inteligente, astuta y con grandes conocimientos en artes marciales y lucha cuerpo a cuerpo, se ganará el respeto de Barney y sus hombres.

Curiosidades

Chuck Norris se ha convertido en la cultura popular en tema central de innumerables “hechos” ficticios totalmente desmedidos y hercúleos creados por los fans, de los que circulan por Internet más de medio millón de variantes, a cual más disparatada y divertida. Los equipos técnico y artístico de la película que se encontraban trabajando en Bulgaria, no dejaron pasar la ocasión de subirse cariñosamente al carro, casi en cuanto Norris bajó del avión en el aeropuerto de Sofía, y acuñó un nuevo “hecho” que sumar a la ya larguísima lista: “Chuck Norris no visita Bulgaria… Bulgaria visita a Chuck Norris.

-Tras semanas de planificación y construcción, se tendió un puente real sobre el río Osam, en Bulgaria, que se ha quedado allí como regalo a los lugareños y a los turistas de los Balcanes.

Jean-Claude Van Damme sorprendió a sus compañeros de reparto cuando demostró que aún era capaz de realizar sin ningún tipo de artimaña visual su mítica patada giratoria en salto de 360º. El director, Simon West, calificó de maravilloso y bello ver a Van Damme saltar a seis pies de altura del suelo logrando una apertura de piernas en el aire para concluir con una patada.

-Stallone nos dejó una reflexión merecedora de tener en cuenta: “Tal vez sea el principio de un resurgimiento. O tal vez se trate del fin de una era. Pero una cosa es segura: no volveremos a ver jamás algo así. Todos en esta película han tenido una carrera estelar y poder juntarnos a todos a la vez es un pequeño milagro. No había pasado nunca y nunca volverá a pasar. Esto va a ser toda una experiencia para los espectadores, que ha llevado años hacer realidad. Por fin hemos conseguido rodarla y esperamos que la gente la disfrute durante muchos años”.

-La resolución de la película era radicalmente distinta sobre el guión a la exhibida finalmente en la pantalla, así que Van Damme decidió hablar con Stallone para proponer un cambio total de dicha secuencia y hacer que sus personajes se enfrentaran en un combate cuerpo a cuerpo. Stallone accedió encantado, y fue el propio Jean-Claude quién coreografió y planificó la batalla.

-Buena parte de los diálogos que tienen lugar entre Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone y Bruce Willis fueron improvisados durante la marcha, especialmente esas divertidas frases que homenajean a sus personajes más icónicos de los años 80/90.

Dolph Lundgren afirma que durante la filmación merodeaba en la atmósfera cierto ambiente competitivo, tanto en lo físico como en lo interpretativo, lo que ayudó a que todos los actores dieran lo mejor de sí mismos durante el rodaje.

-Van Damme, para comprender mejor a su despiadado Jean Vilain y meterse en el papel con mayor eficiencia, evitó caer en la camaradería con sus compañeros de reparto durante las horas comunes en el plató, llegando incluso a no cruzar una sola palabra con ellos y a mirarles de modo desafiante y despectivo. Más tarde Van Damme les explicó que no tenía nada personal contra ellos, que esto formaba parte de su estrategia interpretativa, a lo que todos se quedaron ya más tranquilos.

Chuck Norris es considerado un tipo bastante reservado que rara vez permite a alguien acceder a su tráiler privado, a excepción de Jean-Claude Van Damme y Bruce Willis, a los que considera buenos amigos y mantuvieron diversos encuentros amistosos durante el rodaje. No olvidemos que Norris propuso a Van Damme entrenar junto a él a mediados de los 80 cuando aquel quedó sorprendido por las cualidades del joven karateka Belga, el cual, durante una prueba que el propio Chuck planificó, tumbó de una sola patada al antiguo guardaespaldas de Norris delante de sus propios ojos.

-Innumerables rumores sobre el motivo de la negativa de Van Damme a participar en la primera película han merodeado desde entonces. Recientemente el actor fue preguntado sobre el por qué no quiso aparecer en el primer film, y parte de esos rumores eran ciertos: además de encontrarse ocupado con la post-producción de su aún inédita ‘The Eagle Path’, Van Damme no quedó convencido del hecho de que Stallone le invitara a formar parte de una película de la que aún no había guión. Van Damme afirma que jamás ha aceptado participar en un film sin haber leído previamente el guión. Por otra parte desmintió que se llevara mal con Jet Li o que rechazó por no querer perder contra él en una pelea que les enfrentaría en la primera cinta. Recordemos que a Van Damme se le ofreció el papel de Gunnar Jensen.

-Mientras rodaban en el plató de los estudios de cine Nu Boyana, cerca de Sofía, la capital de Bulgaria, Arnold Schwarzenegger, durante un breve descanso del rodaje, se reunió con el primer ministro búlgaro, y el antiguo gobernador de California le hizo entrega de la espada de ‘Conan, el bárbaro’, al actual primer ministro.