Dolor y dinero
Comparte con tus amigos










Enviar

Tan sólo nombrar a Michael Bay, lo primero que pasa por la cabeza del cinéfilo son explosiones, petardazos y más explosiones… Sin embargo, sorprendió a propios y extraños con el anuncio de este film, una comedia negra en la que no existieron explosiones o robots gigantes dándose para el pelo, tan sólo un trío de culturistas que querían que sus vidas fueran algo más que ponerse en forma, aunque el modo en que lo hicieron no fue precisamente “legal”. Es tiempo de… ‘Dolor y dinero’.

“Jesucristo me dio muchos dones, entre ellos, la habilidad de noquear a la gente”.-Paul Doyle.

Paul Doyle y Daniel Lugo

Crítica de Dolor y dinero

A estas alturas nadie se ha sentido indiferente ante Michael Bay, realizador venido del mundo de los videoclips que tiene fans y detractores a partes iguales, y que su cine, orientado al espectáculo visual (pero… ¡qué espectáculo!) y al nulo desarrollo de personajes, ha provocado extremos como “que es el mismo Diablo en persona” (se lo llamaron a Bay durante el estreno de Armageddon’, y llamando a su colega Tarantino, este le animó: “No te preocupes a mi me llamaron “El Anticristo”). Sin embargo, Bay anunció durante el estreno deTransformers’ (2007) que tenía pensado rodar un film de bajo presupuesto, lo cual fue tomado a broma por muchos y muy pocos se lo tomaron en serio.

Dos años después, y tras el varapalo de criticas negativas deTransformers: La venganza de los caídos’ (desde aquí, reivindico que, si bien no es de sus mejores cintas, si que resulta un producto bastante entretenido), Michael Bay volvió a retomar la idea de rodar un film de perfil bajo, pero Paramount lo rechazó en favor a de una tercera entrega de los Transformers, puesto que el brutal taquillazo que supuso la segunda parte hacía que “la major” se frotara las manos para volver a arrasar en taquilla con Optimus Prime y cia… Y así fue, lo hizo de nuevo en 2011. Bay entonces anunció tajantemente que haría el film aunque para ello le obligaron a hacer otra entrega de los robots de la Hasbro (Transformers: El lado oscuro de la Luna’). Así fue que, finalmente, logró rodar su film de bajo presupuesto en 2012 con vistas para entrenarse a principios de 2013 (aunque nosotros, los europeos, tuvimos que esperar la friolera de cuatro meses para poder verla). Así surgió ‘Dolor y dinero’.

Sum Gym

‘Dolor y dinero’ resulta uno de los productos más curiosos de la filmografía de Michael Bay, de hecho, había probabilidades altísimas de que se metetiera un trompazo a la altura de ‘Pearl Harbor’… pero el californiano resolvió el tema de manera bastante loable, algo que se evidencia en ese prólogo de Wahlberg corriendo a cámara lenta con la policía pisándole los talones. Bay se lo pasa bomba con esos primeros planos de armas apuntando cámara en mano (el tío ha madurado de manera increíble, veamos si aprende uno que me se yo) y ese ritmo, un tanto pausado en su inicio, pero que pilla la tercera en su segundo y tercer acto. Especialmente, el tercero donde abandona la comedia y se convierte en un film oscuro y bastante negro para ser de Mister Bay, de hecho, podríamos estar ante el film más maduro de su filmografia.

“He visto muchas pelis, Paul, sé lo que hago”.-Daniel Lugo.

Kershaw y Daniel Lugo

Soprende mucho que esta película destacase por sus interpretaciones (si tenemos en cuenta quién es el realizador). A la cabeza de las mismas nos encontramos con un Mark Wahlberg que sobresale de manera impresionante, ofreciendo un recital de culturista hambriento de dinero. Impagable el inicio o la secuencia final en un banco, en la que Wahlberg hace tanto un alarde físico como de carisma. A su lado, tenemos a Dwayne Johnson, un tipo tremendamente carismático (es imposible que te caiga mal este hombre, da igual en que película esté). Sin lugar a dudas, Johnson se saca de la manga una de las mejores interpretaciones de su carrera junto con la de John Matthews enEl mensajero’ (Ric Roman Waugh, 2013). Mención aparte y quizás el más flojo del reparto sería Anthony Mackie. No me malinterpreten, es un buen actor, sólo que en el presente film lo vi un tanto desubicado. Además de que su historia de amor con el personaje de Rebel Wilson quizás me pareció de los puntos más flojos de la película.

Por otro lado, y dejando al margen a “la banda de culturistas”, destaca la aportación del veterano actor Ed Harris, que volvió a colaborar con Bay años después de su recital en La Roca’ (1996), y que me resultó bastante interesante. Por otra parte, Bay y fiel a su costumbre… nos regala la vista con la guapísima modelo nacida en Rusia, pero crecida en Israel, Bar Paly, en un personaje que parodia lo que “en teoría” es ser una cara bonita. Y no puedo olvidar a Tony Shalhoub como Victor Kershaw, el repelente millonetis que acabará totalmente breado…

Ed Harris

Otro aspecto siempre destacable de Bay es lo técnico. En este sentido, sólo puede calificarse de soberbio lo que hizo este señor con tan sólo 27 millones de dolares. Aquí la fotografía y el uso de la cámara resultan sensacionales. De la fotografía se ocupa Ben Seresin (una de las cosas que me encanta de Bay son los directores de fotografía que escoge) y destaca por ser lumínica resaltando el ambiente luminoso de Miami dónde todo fue rodado en localizaciones, es decir, nada de estudios y sets.

Por otra parte, la música la pone Steve Jablonsky, compositor habitual del realizador, que se aleja de los ritmos épicos y zimmerianos de sus otros trabajos con el californiano, y ofrece un soberbio enfoque musical, oscuro y electrónico que se adapta a la perfección con las brutales imágenes del director, del 10.

Daniel Lugo

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Dolor y dinero, una muestra de que Michael Bay puede hacer más cosas que volar por los aires objetos y demás parafernalia. Un film sobre un trío de personajes que quiso hacer algo más con sus vidas, pero el modo en el que lo hicieron… no fue precisamente legal.

Tráiler de Dolor y dinero