Rambo: Acorralado Parte II
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En 1985 un sólo hombre fue contratado por el gobierno de los EE.UU. para una misión que nadie más quería realizar. Su objetivo: infiltrarse en la jungla Vietnamita, territorio hostil, para buscar pruebas de la presencia de prisioneros de guerra americanos retenidos por el Vietcong y los comunistas. Su orden prioritaria: no entrar en conflicto con los nativos. Pero esa orden iba en contra de sus principios. Era hora de actuar, allí había hombres americanos recluidos en condiciones infrahumanas y no les quedaba mucho tiempo de vida. Cuando el enfrentamiento es inevitable y cuando la injusticia hace acto de aparición, sólo te queda una opción: actuar. Porque la única forma de vencer a la guerra es convertirte en guerra. Bienvenidos a la crítica de Rambo: Acorralado Parte II.

“Yo quiero, lo que ellos quieren. Y lo que cualquier otro que viniese aquí, a dejarse las tripas y a dar todo lo que tiene quiere… Que su país lo quiera tanto, como nosotros lo queremos. Eso es lo que quiero” (Rambo)

La trama: John Rambo, lobo solitario.
John J. Rambo. Nacido el 7 de Julio de 1947 en Arizona (Estados Unidos). De ascendencia indio-germana. Ex-Fuerzas Especiales de los EE.UU. Alistado en el ejército en 1964. Piloto de helicópteros. Hecho prisionero por el vietcong en 1971.

Palmarés militar: Dos estrellas de plata. Cuatro de bronce. Cuatro corazones purpura. La cruz a los servicios distinguidos y una Medalla de Honor. Encarcelado en una prisión del ejército americano durante cinco años.

Excarcelado para una nueva misión: el rescate de prisioneros de guerra. Rambo volverá de nuevo al infierno que él llama hogar. El único hombre en quien confía, el Coronel Trautman le propondrá una nueva misión a cambio de la libertad. Su cometido: ir en busca de héroes olvidados. Soldados como él que fueran dejados de lado por su propio país. Rambo está dispuesto a comenzar una nueva guerra en territorio vietnamita. Y ahora ganar sólo depende de él.

Rambo

Crítica de Rambo: Acorralado Parte II

Tras el éxito internacional deAcorralado’ (First Blood), Sylvester Stallone no dejó pasar mucho tiempo para volver a ponerse bajo la piel de uno los mayores iconos del cine de los 80, John Rambo, personaje creado por David Morrell para la novela homónima y llevado al cine por primera vez por Ted Kotcheff en 1982. Rambo es un veterano de guerra incapaz de re-insertarse en una sociedad que veinte años atrás dejó para enrolarse en las fuerzas especiales y servir a su país. Servir en las trincheras le ha dejado serias secuelas. Secuelas que sólo la guerra puede mitigar.

Cuando encontramos a Rambo al comienzo de este film está cumpliendo una condena en una prisión del gobierno estadounidense por los hechos ocurridos en la primera película. En un primer script, escrito enteramente por James Cameron, el film comenzaba de forma menos alentadora aún, con Rambo recluido en un hospital psiquiátrico de veteranos de guerra, pero este hecho fue cambiado por Stallone para el libreto final. Cambios como este fueron los que hicieron que Cameron acabara renegando del guión y de su supuesto tono fascista.

George Pan Cosmatos fue elegido por el propio Stallone para ponerse tras las cámaras. Y les fue lo suficientemente bien porque volvieron a colaborar en la recordadísima ‘Cobra’ (un policíaco glorioso con serial-killer espeluznante, en la que era y es, una cinta que condensa los 80 en noventa inenarrables minutos de metraje).

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La pre-producción de ‘Rambo: Acorralado Parte II’ no fue un camino de rosas. Ya de entrada, los productores querían que esta continuación se apuntara a la moda creada unos años antes por ‘Límite 48 Horas’, la de las buddy-movies de acción (pelis de colegas en español), y  para ello se llegó a pensar en John Travolta como compañero de armas de Rambo. Una proposición que el propio Stallone rechazó firmemente (y que fue retomada en la siguiente secuela), y el supuesto personaje de Travolta acabó mutando en Co (el enlace nativo en la selva de Rambo, interpretado por Julia Nickson).

Otro que estuvo en el casting para el film fue el coloso sueco Dolph Lundgren, que se quedó a las puertas de dar vida a la mano derecha del villano de la función, el Teniente Coronel Podovsky, rol desempeñado por Steven Berkoff. Aunque a cambio fue contratado para ser el rival de Sly enRocky IV’, el soviético Ivan Drago, papel que lo lanzó a la fama. El que si estuvo finalmente en la cinta fue el gran Richard Crenna, repitiendo como el mentor del héroe, el Coronel Trautman. Crenna, eterno actor de reparto, supo sacarle todo el jugo a su papel de padre-adoptivo de Rambo. Tanto que volvió para el tercer capitulo e incluso se permitió la descacharrante broma cinematográfica de dar vida al mismo personaje, en la spoof movie, ‘Hot Shots 2’ que tomaba escenas de Rambo 2 y 3, y les daba la vuelta, llevándolas al terreno de la comedia absurda.

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Entrando en lo que es el terreno tanto argumental como en el tono del film, aquí tenemos una premisa principal claramente patriota (que nunca fascista), en la que Rambo vuelve a la acción por su país. Además, el tono de la cinta ya no navega dentro del suvivor del original, y se inclina claramente por el actioner, siendo este hecho una de sus grandes bazas como secuela. Ya que si bien, ‘Acorralado’ dio a conocer al personaje, este film fue la gran precursora del mito y de la creación del héroe de acción musculoso y solitario, patriótico y letal. Del soldado de fortuna. Arquetipo explotado excelentemente en películas como Commando’, Desaparecido en combate o ‘McQuade: Lobo solitario’ (estas dos últimas hechas a mayor gloria de un Chuck Norris en plena forma). Pero no sólo esos films, y sus actores protagonistas, aprovecharon el éxito de ‘Rambo’… sino el género en sí del cine de acción, que basó una infinidad de cintas en la premisa del héroe atormentado y/o solitario por naturaleza. En ese sentido, hay que apuntarle otro tanto al marcador personal del film.

Dentro de lo que vienen siendo sus cualidades como película de género, ‘Rambo: Acorralado Parte II’ se eleva como un largometraje de evasión con todas las de la ley. Una cinta sin pretensiones más allá del entretenimiento. Aunque hay que decir que su libreto está lo suficientemente politizado (estábamos en plena era Reagan, el Vietnam ya era un recuerdo de derrota dolorosa) como para no tomarla como una de acción sin cabeza.

George Pan Cosmatos supo llevar adelante el film con mano firme, aún teniéndonos casi media hora sin acción. Las escenas de Rambo & Co, subiendo el río a lo Apocalypse Now, están resueltas con muy buena mano y el espectador acaba creyendo firmemente lo que ve y escucha de boca del ex-soldado. Luego, una vez Rambo entra en acción, el film acelera su cuentakilómetros a todo gas y ya la acción no va a parar hasta los créditos finales. Ver a Stallone/Rambo aniquilar esbirros ametralladora o arco en mano, llevar con su inimitable estilo semejante machete, o correr delante de mil y una explosiones… es todo un orgasmo visual para el amante del género, llevándose la palma las  brutales cazas al hombre que Rambo lleva a cabo en la selva cuando, uno a uno, va aniquilando al ejército de Podovsky. Y ya ni hablamos de sus últimos veinte minutos finales, marcados por el momento en que uno de los personajes es volatilizado por una flecha explosiva de Rambo, o cuando éste toma el control de uno de los helicópteros comunistas y decide que es hora de hacer limpieza de rusos en la zona.

Todos lo anterior ha llevado a ‘Rambo: Acorralado Parte II’ a ser considerada mejor que el original por muchos de los fans de la saga. Servidor no es de esa opinión, pero si que comprende semejante flipamiento (que diría el maestro David González), puesto que estamos ante un apoteósico espectáculo de género. Uno de esos films que ya no se hacen, y que vistos hoy por primera vez de seguro que sacarían una buena retahíla de expresiones de asombro a más de uno.

Dentro de las actuaciones de los miembros del reparto pues puros clichés ochenteros de la mejor cosecha. Un protagonista con un carisma fuera de dudas interpretado a la perfección por Sylvester Stallone, que ya (apenas) tiene que hacer los esfuerzos dramáticos del film anterior y se limita a centrarse en el apartado físico del personaje (claramente visible es su transformación muscular de una película a la otra). Julia Nickson es quien tiene a su cargo el papel de interés amoroso del protagonista (atención a como va creciendo la relación entre ambos personajes, y a la secuencia en que Co le pide a Rambo que la lleve con él a los Estados Unidos). Steven Berkoff, que acababa de salir de ‘Octopussy’ & ‘Superdetective en Hollywood’, se licenció como maloso europeo oficial del género con su papel del Teniente Coronel Podovsky (memorable el momento en que pone un machete al fuego, e impagable es su cara a los mandos del descomunal helicóptero que retará a Rambo a un duelo fratricida). Berkoff quedó encasillado para siempre como villano de la función. Ejemplos de ello, sus apariciones en ‘Caza legal’ (estimable actioner de serie B, protagonizado por uno de los flacos del Clan Baldwin, William, y por la bellísima Cindy Crawford) y ‘Soldado de fortuna’ (Van Damme en la legión francesa de los años 20). Finalmente, el actor de reparto, Charles Napier dio vida con su porte habitual al burócrata Murdock. Napier tiene a sus espaldas una filmografia bizarra a más no poder: desde ‘SuperVixens’ (ese relato de culto, en donde abundaban las buenas pechugas, firmado por Russ Meyer) hasta ‘3 ninjas peleones’, pasando por ‘Philadelphia’ (sí, la de Jonatahan Demme con Tom Hanks ) o el explotation ‘Hot City’ de Larry Cohen.

Dentro del apartado técnico, alabar la antológica partitura principal del maestro de maestros, Jerry Goldsmith. Y cómo no, la inolvidable canción ¨Long Road¨ de Dan Hill. Por cierto, para los que no lo sepan, la canción que suena en los créditos finales está escrita e interpretada por Frank Stallone, hermano de Sly y ocasional actor, visto por ejemplo en ‘BarFly: El borracho’, donde se curtía el lomo a base de bien con un inconmensurable Mickey Rourke.

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En resumidas cuentas.
Y como todo lo bueno se acaba, esta crítica de Rambo: Acorralado Parte II llega a su fin. Poco más que añadir a lo dicho. ‘Rambo’ es un film imprescindible para todo seguidor del Cine de Acción. Defenderla contra sus detractores, en su mayoría los típicos críticos de cine aburridos y anti-americanos de siempre, es una tarea tan titánica e imposible como las misiones que lleva a cabo Johnny Rambo en sus films. Por ello, sólo queda recomendarla a todo aquel fan del cine de acción que aún no la haya visto (pecado mortal) y alzarla públicamente a los olimpos del actioner clásico ochentero.

Tráiler de Rambo: Acorralado Parte II