La jungla 2: Alerta roja
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Navidad de 1990. Aeropuerto de Dulles (Washington). Unos terroristas han tomado el control de las pistas de aterrizaje y amenazan con dar falsas instrucciones a los aviones que han de aterrizar en él, para que estos acaben estrellándose irremediablemente contra el suelo, sino cumplen con sus peticiones, la principal, la de liberar al General Esperanza. Pero los terroristas han elegido un mal día para extorsionar a EE UU, porque John McClane, se encuentra en el Aeropuerto y su mujer va en uno de los aviones en peligro. La historia de su vida vuelve por Navidad. Siempre en el lugar equivocado en el momento oportuno. Plieguen la mesa, pónganse cómodos y abróchense los cinturones: ‘La jungla 2: Alerta roja’ está a punto de despegar.

Jungla de Cristal 2

Crítica de La jungla 2: Alerta roja.
La historia de cómo un semi-desconocido llamado Renny Harlin llegó a ponerse tras las cámaras de ‘La jungla 2’ tiene su aquel, pero sobre todo, fue debida al buen ojo del productor Joel Silver y a que Harlin estaba bajo contrato con la Fox.
Todo se desencadenó cuando: Primero, John McTiernan rechazó encargarse del film, y la propia Fox cancelara Alien 3, que por aquel entonces iba a dirigir Harlin. Segundo, cuando lo mandó a filmar ‘Las Aventuras de Ford Fordlaine’. Y, finalmente, y en tercer lugar, no conviene olvidar que la tercera de Alien se firmaría con muchísimos inconvenientes para David Fincher en 1992, y que McTiernan estrenaría en 1991 con mucho menos éxito del esperado ‘El último gran héroe’.

El rodaje de ‘La jungla 2‘ se extendió por diferentes lugares de Michigan, Denver y Los Ángeles. Primero en otoño de 1989, y luego durante los tres primeros meses de 1990. La temperatura media en las localizaciones fue de entre -10 y -15 grados, siendo este uno de los rodajes más duros del cine de acción reciente. A pesar del frío, aquel invierno fue famoso porque no nevó durante toda la estación, así que para recrear las incesantes tormentas de nieve que se ven en el film, se tuvieron que usar todo tipo de ventiladores gigantes y nieves artificiales, que fueran biodegradables, incluso tuvieron que desplazar al set camiones llenos de bloques gigantescos de hielo, que pasaban por una máquina trituradora.
Para la creación de una maqueta de Aeropuerto real de Dulles, se usó una nave industrial propiedad de la Fox, donde se construyó una réplica de cuarenta por sesenta metros de largo con su pista de aterrizaje, hangares y torre de control a tamaño real. Las escenas con pasajeros dentro del avión, y en las cabinas de los pilotos en realidad se rodaron en platós propiedad de Universal Pictures con pantalla verde, mientras que paralelamente la segunda unidad, rodaba a replicas de aviones a escala para montar la ilusión de retro-proyección en post-producción. El momento del aterrizaje y posterior explosión del vuelo británico, es una mezcla de un aterrizaje de un avión comercial real, maquetas y los restos de un avión. Las escenas con extras dentro del Aeropuerto pertenecen al Aeropuerto de Los Ángeles, y fueron las primeras en rodarse.

La Isla de Valverde, es una isla ficticia creada por la Fox para diferentes films producidos por la compañía como: Commando’, ‘Depredador’ y la cinta que hoy nos ocupa. Del mismo modo, que el General Esperanza, y su futuro ajusticiamiento por el gobierno de Estados Unidos está basado en el caso real del General Manuel Noriega. Finalmente, el argumento de ‘La Jungla 2‘ está vagamente basado en una novela titulada “58 Minutos” escrita por Walter Wager. Esos 58 minutos del título son los que transcurren desde el primer instante que Stuart se pone en contacto con la torre de control, hasta el aterrizaje de Esperanza.

Jungla de cristal 2

Una Navidad Diferente: II Parte.
Hay que admitir que a pesar de todo lo que supuso para el género de acción el primer film, hacer una secuela era muy arriesgado, sobre todo en los 90s, una época donde las secuelas no eran tan habituales en las grandes producciones como lo son hoy día. Pero el gran calado del personaje de John McClane en las audiencias de todo el mundo, y la indudable calidad artística del largometraje de McTiernan se prestaban a ello.

Bruce Willis no tuvo ningún inconveniente en repetir como el poli de Nueva York que acaba desplazándose a Los Angeles por amor, sabedor que aquel papel le dio una fama mundial y lo sacó para siempre de la televisión. El que sí que no estuvo por la labor de repetir fue John McTiernan, que ya comenzaba a perder la cabeza por aquellos años, y se empecinó en desencasillarse del género que lo alzó al Olimpo de cineastas de categoría A, poniéndose tras las cámaras de la desmitificadora y también magistral ‘El último gran héroe’.

Otro que repitió sus labores en la secuela, fue Steven E. De Souza, que volvió a ser uno de los co-guionistas del film, esta vez acompañado por Doug Richardson. De Souza aportó como siempre sus filias personales (el poder de la TV para manipular) y ese toque auto-paródico en los diálogos. Es indudable que tanto el guión, como el film en su conjunto de esta segunda entrega están por debajo del original, pero eso no quita para que la esencia “Die Hard” y el entretenimiento estén asegurados.

John McClane

Renny Harlin, ya desde el inicio busca claramente distanciarse todo lo que sea posible de la herencia McTiernan, haciendo que el héroe y el villano se vean las caras al comienzo de la cinta, aun sin saber que ambos pronto estarán irremediablemente enfrentados a muerte. Un detalle que deja bien a las claras que Harlin quería imponer su estilo personal a la secuela, y no ser simplemente el tipo que gritaba “acción” y “corten”. Atención a la inenarrable primera aparición del Coronel Stuart (Sadler) haciendo poses marciales totalmente desnudo. Escena que fue idea de nuevo de un motivado Harlin.
Pero ‘La Jungla 2’ debía de respetar una iconografía reciente, y es por ello que en esta segunda entrega vemos escenas y secuencias que recuerdan al original, y en donde el héroe debe de pasar, como él dice: “por lo mismo por segunda vez”. Así es como McClane, acaba encontrándose los problemas sin comerlo ni beberlo, pasando por estrechos conductos de aire, subiendo en ascensores, siendo disparado y lleno de cristales y soltando chascarrillos marca de la casa, que son culminados con su indispensable: “yippy kay jee”.
Hay que admitir, que si bien, el neozelandés es un cineasta un peldaño por debajo de McTiernan, en los 90s firmó una buena serie de auténticos hitos del género, cuyo punto culminante fue la tremebunda ‘Máximo riesgo’, que es un film que se debe recuperar desde ya, para situarlo en lo más alto de la filmografía de Sylvester Stallone. Lástima que luego Harlin se empecinara en dar el protagonismo de sus proyectos a su esposa por aquellos tiempos: Geena Davis, saliendo la apuesta bien a medias… Memoria letal se llevó todo lo bueno de su asociación por conveniencia, que fue finiquitada con ‘La isla de las cabezas cortadas’, que acabó cercenando de lleno la carrera de ambos: la primera como action-woman moderna, y el segundo como director de grandes producciones.

John McClane

En cuanto al elenco de intérpretes, los hay que repiten del film de 1987, además del insustituible Willis. Así, Bonnie Bedelia, vuelve como Holly Gennaro-McClane, y lo hace por última vez, ya que luego por unas cosas u otras no volvería a reaparecer en la saga. Reginald Veljohnson (Powell) y sus pastelitos, también hacen su aparición de turno, también por última vez, aunque en la tercera entrega le podemos ver en los extras presentando uno de los contenidos especiales del DVD. Y otro que aquí cumplió su ciclo de apariciones fue William Atherton, el cansino periodista al que Holly partió dos dientes de un puñetazo.

Entre los nuevos, los más memorables, sin duda, son los villanos. Aunque también tienen su hueco en la saga personajes como Carmine Lorenzo (Dennis Franz), el capitán de la policía del aeropuerto que vive en una burbuja, y se auto-describe como el pez más gordo de la pecera; o el jefe de controladores del Aeropuerto, Trudeu (Fred Dalton Thompson) eternamente cabreado.

Como digo, el reparto de malosos aquí está plagado de caras conocidas, con apariciones algunas de ellas fugaces. Así es como vemos a Robert Patrick, como uno de los esbirros del pasillo del anexo. A John Leguizamo, cuyo papel fue recortado en la sala de montaje. Pero el que se lleva la palma obviamente es William Sadler, un actor que siempre cumple y que aquí, sin duda, está ante su papel más recordado, el del durísimo Coronel Stuart, un mercenario que hará todo lo que sea posible por defender la causa que él considera justa. Otro que está ante uno de sus pocas apariciones en films de gran presupuesto hollywoodiense es el italiano Franco Nero (General Esperanza), inolvidable protagonista del spaghetti western: ‘Django’, al que Quentin Tarantino homenajea en su último estreno homónimo. También se deja ver el actor John Amos (Comandante Grant), uno de esos intérpretes afroamericanos con cara de tipo duro que aquí hace honor a su rostro.

Jungla de cristal 2

A continuación, las mejores set pieces de acción de “La Jungla 2” a examen.
En cada entrega de la saga “Die Hard” hay siempre lugar para escenas de acción espectaculares y algunas imposibles, que demuestran que John Mclane está hecho de una pasta especial. En los siguientes párrafos de esta crítica de La jungla 2: Alerta roja, hablaré de ellas, si no han visto las películas aún, les recomiendo que se los salten:

Dejando la cháchara a un lado, entramos a valorar lo que distingue a la franquicia de “La Jungla” de otros films del género: sus escenas de acción. Aquí tenemos unas cuantas que merecen ser recordadas, y tener su hueco en la saga. La primera, es el enfrentamiento entre los supuestos cacosrobamaletas y McClane. Luego pasamos al tremendo tiroteo en el pasillo del anexo, donde McClane aparece desde las alturas para salvar la papeleta.
Y sumando puntos, hay momentos realmente memorables, como el premeditado asalto a la iglesia por parte del equipo de Grant, en donde, de nuevo McClane, hace una aparición por sorpresa, dejándonos unas cuantas peleas cuerpo a cuerpo, y un momento estalactización cerebral filmado en primer plano, que hoy día sería imposible de ver. Finalmente, la acción acaba con McClane volando por los aires en una moto-nieve.
Y qué decir del hilarante momento de la eyección aérea, simplemente genial y flipante instante, que seguro hará soltar las carcajadas del personal.
Por supuesto, como debe ser, lo mejor está para el final, en donde el héroe magullado y ya sin balas debe de enfrentarse cuerpo a cuerpo a los dos villanos principales, todo ello encima del ala de un gigantesco avión. Es en ese momento donde el zippo de McClane tendrá su momento de gloria.

Jungla de cristal 2

En resumidas cuentas. 
Gran continuación del original. Harlin toma el relevo de McTiernan y lo hace con mano firme y mostrando lo mejor de su repertorio. Un Willis pletórico y un villano durísimo a su altura hacen de ‘La Jungla 2: Alerta roja’ una cita ineludible para el buen amante del cine de acción.

El plano: McClane con dos bengalas (una en cada mano) intentando salvar el avión británico.
La escena: La eyección aérea precedida de una lluvia de balas y una granizada de granadas de mano.
La secuencia: Sendos combates en el ala del avión. Atención al desenlace de los mismos y la aparición sorpresa del zippo.
El Guiño: La anciana de la pistola eléctrica, compañera de asiento de Holly en el avión, sujeta una revista donde se puede ver claramente una promo de Arma letal, otra producción de Joel Silver.

Frases memorables:
Quiero hacerte una pregunta: ¿Qué activa primero el detector de metales: El plomo de tu culo o la mierda de tu cerebro? (McClane).
¿¡Cómo puede pasarme lo mismo por segunda vez!? (McClane).
¡Es usted la persona equivocada, en el lugar equivocado, a la hora equivocada! (Comandante Grant).
La historia de mi vida (McClane).
Libertad… (General Esperanza).
¡Todavía no! (McClane).
¡McClane! ¡Es todo un soldadito verdad! Considérelo como un funeral militar (Coronel Stuart).
Yippy kay jee hijo de puta (McClane).