Memoria letal
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Toda película que venga con un guión firmado por Shane Black es para un servidor un acontecimiento. Black es uno de los grandes guionistas de cine de acción mezclado con comedia que ha dado la industria del cine, un tipo que nunca defrauda. Y si al talento de Black, sumamos el hábil manejo de la cámara de Renny Harlin, actores como Samuel L. Jackson, Geena Davis, David Morse, Brian Cox o Craig Bierko… y un presupuesto amplio para dar rienda suelta a la acción… el resultado es toda una experiencia llena de adrenalina que merece ser considerada por méritos propios, y motivos obvios, como una de las últimas muescas del viejo cine de acción artesanal que tanto abundaba en los 80s. Bienvenidos a… ‘Memoria letal’.

Geena Davis

La trama: Atrapada por su pasado.
Pese a ser feliz con la vida que lleva en la actualidad, Samantha (Geena Davis) no ha cesado a la hora de intentar averiguar quién era en el pasado. Al principio, contrataba a detectives con caché y grandes honorarios. Pero ahora se conforma con privates eyes de medio pelo, como Micth Hennesey (Samuel L. Jackson), un ex-policía de Atlanta que tuvo que pasar cuatro años a la sombra por unos bonos que encontraron en su taquilla, y que ¡oh! casualidad! no deberían de estar allí, sino en el almacén de pruebas confiscadas. A pesar de sus toscas maneras y de su extravagante vestuario, Hennesey es un tipo con recursos y gracias a ellos va encontrando pistas del pasado de la maestra Caine. Pistas que no dudarán en seguir tras el asalto al domicilio de los Caine por parte de un fugitivo de la justicia que tenía cuentas pendientes con la “modosa profesora”, en concreto esta le debía un ojo. Aquel encontronazo con la muerte obliga a Samantha a dejar de huir de su pasado y enfrentarse a él de una vez por todas.

La pista principal los lleva hasta Nueva Jersey, y es que una antigua postal escrita por Samantha años atrás y encontrada por Hennesey, sitúa allí a un antiguo prometido de la maestra, un tipo llamado Luke (David Morse). Eso no es todo, buceando entre las pertenencias de la señora Caine, encuentran un libro firmado por el Doctor Nathan Waldman (Brian Cox) con el que deciden reunirse en un punto intermedio de su viaje a Jersey para seguir atando cabos… pero lo que ignoran es que hasta allí les han seguido la pista un grupo de malosos comandado por Timothy (Craig Bierko), un mercenario sádico y con los nervios tan templados que cuando se va a dormir las ovejas le cuentan a él. El detective y la maestra se ven en mitad de un espectacular tiroteo del que salen vivos gracias a unas habilidades desconocidas que surgen del subconsciente dormido de Samantha. Cuando están ya contra las cuerdas hace su aparición el Doctor Waldman para, en el último momento, salvarlos de ser acribillados. Cuando los tres llegan a una zona fuera de peligro, Waldman suelta la gran bomba…

Memoria Letal

Crítica de Memoria letal.
‘Memoria letal’ fue, durante años, el guión original mejor pagado por parte de una major, cuatro millones de $ se llevó al bolsillo Shane Black por escribir el libreto del film. No sé si este merece semejante desembolso, lo que si puedo decir es que dicho libreto se sitúa por méritos propios en la cúspide de la carrera de Black, creador de una retahíla de personajes principales míticos como la pareja de policías Martin Riggs & Roger Murtaugh, el detective acabado y borracho Joe Hallenbeck, el héroe de ficción Jack Slater y la extraña pareja formada por Harry Lockhart y Gay Perry en su ópera prima como director, ‘Kiss Kiss Bang Bang’. Black siempre ha sido fiel a su peculiar estilo personal, su afinado don para los diálogos de nivel, un sentido del humor muy particular y una colección de villanos legendaria. Una mezcla perfecta que convierten a sus guiones en joyas a tener muy en cuenta.

Y sí encima semejante historia cae en las manos de un artesano tremendamente competente como era Renny Harlin, entonces, prepárense para alcanzar cotas de cine de acción de primera categoría. Ese cine que ya está olvidado. Ese cine cuya definición un día clavó Sylvester Stallone (no por casualidad, uno de los abanderados de las action movies de los 80s y 90s): “Tengo mucho respeto por como hacíamos las escenas peligrosas a finales de los 80 y principio de los 90, pero ahora todo lo hacen por ordenador. Antes nos perseguía una bola de fuego de verdad. Las explosiones que se veían en pantalla las hacíamos con gasolina de verdad. Ahora todo se hace con una pantalla azul de fondo”.

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¿Pero que sería de un guión de nivel sumado a un director tremendamente capaz si los actores no dieran la talla? Pues que el film estaría condenado al fracaso en todos los sentidos, Por suerte, en este caso, los actores estuvieron a la altura de las circunstancias, empezando por…

Geena Davis como una de las primeras y más convincentes heroínas del género (haciendo palidecer a la mismísima Nikita). Su transformación de modosa maestra a ejecutora letal es ejemplar y totalmente creíble, le ayudó además un físico moldeado para el cine de acción por el que era su marido en aquellos años, el mismo Harlin. La implicación de Davis como heroína de cine abrió las puertas a otras actrices a tomar las riendas de grandes producciones del género, caso de Demi Moore, Milla Jovovich, Angelina Jolie o Michelle Rodriguez. Algunas con más éxito que otras.

Samuel L. Jackson dio un auténtico recital como Mitch Hennesey, un antihéroe total que se ve envuelto (sin comerlo ni beberlo) en medio de una vorágine de conspiraciones, explosiones, torturas sádicas y muerte por doquier… pero Micth tiene una misión en la vida: hacer algo bien, y piensa cumplirla, cantando todo lo que hace (en un gag recurrente y siempre tronchante) y con la frase perfecta para cada ocasión… dejándonos entre medias grandes instantes de comedia, como el momento en que se sale de la carretera al ver a una tetona haciendo footing o cuando advierte a Luke de que se ande con cuidado con como trata a Samantha, porque esta es su única hija. Por no hablar de su vestuario, estrafalario y cutre a más no poder, como si fuera una especie de versión moderna de Shaft daltónico y en horas bajas. Y qué decir de sus métodos de trabajo como ese consistente en utilizar a una prostituta para extorsionar a padres de familia que sólo quieren echar una canita al aire… Lo dicho, tremendo personaje.

Davis y Jackson

Otro que se lo pasó en grande pululando por el metraje fue el gran Brian Cox, un actor olvidado durante años por Hollywood y degradado a papeles insustanciales en producciones de bajo nivel. Hasta que, entre 1995 y 1996, gracias a una serie de papeles secundarios fue recuperando el prestigio ganado en los 70s y 80s. Cox saca adelante su rol de instructor de la CIA con un aplomo fuera de dudas e incluso saca a relucir su vena cómica, oculta bajo su faceta de tipo duro. Además su Nathan Waldman es el personaje que, en determinado momento de la trama, nos explica lo que está pasando y porque está pasando.

Y llegamos al malo de la función. Hay un dicho que reza que una película de acción es tan buena como cruel y despiadado es el villano. Y doy fe de que el malvado compuesto por Craig Bierko cumplió a rajatabla con el lema. Se nota que Bierko estaba ante el papel de su vida, y muy consciente de ello, se dejó la piel con un maloso para el recuerdo. Su Timothy no sabe lo que son los escrúpulos ni muestra respeto alguno por la vida humana. Un auténtico canalla que desde el minuto uno está pidiendo a gritos un ajuste de cuentas. Otro que rula por la función y cumple como siempre es el siempre excelente David Morse (inolvidable como asesino en busca de redención enCruzando la oscuridad). Los pocos minutos que aparece en pantalla, le bastan y le sobran para dar rienda suelta a su talento.

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Y ahora pasamos a su director. Renny Harlin. Harlin siempre tuvo un don. Y ese don era mostrar muerte y destrucción como muy pocos son capaces: planificar tiroteos y saber siempre donde colocar la cámara, conseguir hilvanar set pieces de acción a cada cual más grande y espectacular que la anterior y ponerle la guinda con un clímax final de esos que dejan la adrenalina por las nubes (con una gran predilección por acabar sus films con un duelo héroe herido Vs maloso armado). Es verdad que su manejo del tempo narrativo baja cuando no hay acción de por medio (nunca le veremos firmando un drama oscarizable porque no es lo suyo) pero en el género de las action movies, siempre estuvo a la altura de maestros como John McTiernan, Walter Hill o Richard Donner.

Lástima que, por el giro que han dado los films del género en los últimos años, no podamos disfrutar de él viéndole hacer lo que mejor se le da. Además de que Harlin siempre llevará a sus espaldas la pesada losa de ser la cabeza de turco de la bancarrota de Carolco (como antes le pasó a Michael Cimino con United Artits). Los peces gordos le señalaron con el dedo y desde ese día tiene que conformarse con producciones de segunda categoría, con presupuesto muy controlados y actores en ascensión, o como recurso de última hora para intentar salvar films condenados al fracaso antes de su estreno, caso de ‘El Exorcista: El comienzo’.

Finalmente, no puedo acabar esta crítica de Memoria letal sin hacer mención a la selección de canciones no originales que pueblan la película: Elvis Presley, Jimmy Cliff, Santana, Marvin Gaye, Neneh Cherry, Semisonic. Esta selección de temas y artistas sumada a la banda sonora de Alan Silvestri son otro punto a su marcador. Atención al guiño aLa Jungla 2‘.

Geena Davis

En resumidas cuentas.
Una de las últimas muestras de cine de acción hecho a la vieja usanza. Explosiones reales, tiroteos espectaculares, persecuciones en coches que recuerdan a las del viejo cine de sudor y cerveza. Todo ello mezclado con diálogos gloriosos (los personajes de Samuel L. Jackson y Brian Cox son un filón), escenas de tortura brutales y un crescendo de acción incomparable y culminado con un clímax final ejemplar en la frontera entre EE.UU. y Canadá.

El plano: El primer plano del rostro de Charly al salir del agua fría, avisando a Daedalus de que si la suelta en ese instante le dejará las piernas intactas.
La escena: Charly cumpliendo su promesa de hacer morir gritando a determinado personaje.
La secuencia: Mitch en plan héroe suicida enfrentándose a un comando de esbirros malignos armados hasta los dientes.

Frases memorables:
-“¿Estás pensado lo mismo que yo?” (Charly).
“Creo que no, porque yo estoy pensando en lo mucho que me duelen las pelotas” (Hennesey).

-“¿Cómo nos ha encontrado?” (Hennesey).
“Quizás haya razones para no matarte, pero ninguna relacionada con tu gran inteligencia. Encontré la dirección en tu cazadora, ¿la ves?. Encontré la dirección de un Bar-Top-Less y el dibujo de lo que parece la polla fantástica de un hombre” (Walmand).
“No es una polla, es un pato de perfil” (Hennesey).

-“Esta pistola no es de juguete” (Maloso apuntando a Charly a la cabeza).
“Pues esta no es ningún bocadillo de jamón” (Hennesey llegando por sorpresa).

“¿Qué coño estás haciendo aquí?” (Charly).
“¡Salvarte la vida! Llego tarde porque no sabía que comentario hacerle a este capullo” (Hennesey).

“¿Siempre has sido tan estúpido o has tomado clases particulares?” (Charly).
“¡He tomado clases!” (Hennesey).

“Muere gritando, hijo de puta” (Charly).