Glass (Cristal)
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Llegó el momento de juntar a todos los invitados en el mismo salón. David Dunn, Elijah Price y Kevin Wendell Crumb, por fin, se ven las caras. Por su parte, M. Night Shyamalan ejerce de maestro de ceremonias. La partida comienza a jugarse en un tablero de… ‘Glass’ (Cristal).

“Yo no controlo la luz”.-Kevin Wendell Crumb.

Crítica de Glass (Cristal)

M. Night Shyamalan cierra con ‘Glass’ su gran trilogía sobre el mundo “superheróico”. Y lo primero que hay que decir es que este film está al mismo nivel que El protegido (2000). Veo casi toda la película como la consecuencia lógica de los eventos allí acontecidos, teniendo en cuenta también el tiempo pasado. Además, Shyamalan aprovecha para incorporar dos secuencias eliminadas del montaje inicial de ‘El protegido’. Esas secuencias se insertan aquí de manera totalmente natural y el realizador obtiene su anhelado deseo de verlas en pantalla. Por otro lado, el aporte de los personajes de Múltiple (2016) no hace sino redondear todavía más la obra. Una obra que vuelve a ahondar con mucha inteligencia en las mitologías superherócias y sus efectos.

Hagamos un esbozo comparativo de la trilogía. En ‘El protegido’ se nos ofreció un film de descubrimiento de un superhéroe, sus poderes y debilidades. Por su parte, en ‘Múltiple’ asistimos al poder desatadado y cruel como protección. En ‘Glass’ lo que tenemos es una especie de “nido del cuco superheróico”. Aquí lo que intenta la psiquiatra Staple es tratar de convencer a David, Kevin y Elijah de que son personas normales. Para ello se busca una explicación absolutamente racional a sus “gestas”. Ahora bien, el verdadero mensaje de Shyamalan es la siempre negativa visión de “el miedo al diferente”. Esto queda reflejado en la siguiente y contundente frase: “No puede haber dioses entre nosotros”. En esta misma línea, ‘Glass’ también profundiza en la mente y en la propia identidad personal como gran poder.

Respecto al diseño de producción, cabe decir que la película fue rodada en Filadelfia y Pensilvania. En Filadelfia, el escenario más importante es una vieja fábrica abandonada donde mora “La horda”. Un lugar húmedo, oscuro y ominoso. En Pennsilvania, el Allentown State Hospital se convierte en el Raven Hill Memorial. El centro médico destaca por las habitaciones de los pacientes “especiales”. Amén de la llamativa estancia rosada para las terapias de grupo.

Evidentemente con dos personajes como David Dunn y “La Bestia” también hay acción. En el film, las peleas son contundentes y muy bien filmadas. Ahora bien, están lejos de ser espectaculares. Hay que tener en cuenta que tenemos a dos personas con gran fuerza pero que no están entrenadas para emplearla. De esta forma, los golpes se presentan muy toscos y básicamente son empujones, puñadas y agarres. Es decir, nada de golpes y/o llaves especiales que podrían ejecutar gente como Bruce Lee o Van Damme.

Por la parte española celebramos el regreso de Paco Delgado. El diseñador canario confeccionó el vestuario de ‘Múltiple’ y Shyamalan ha vuelto a contar con él. Paco se centra en explotar los colores de los personajes principales. El verde de David, el amarillo de Kevin y el violeta de Elijah. El atuendo más complicado de replicar fue el de Elijah, sobre todo, su famosa chaqueta morada. Si a los colores del vestuario le sumas también el propio color del hospital, con la citada habitación rosada, tenemos aquí otro film que usa bastante bien el color para ambientar.

Finalmente, en la banda sonora también regresa West Dylan Thordson. El compositor replica a su estilo los temas de los films precedentes. El resultado son unas composiciones inquietantes, poderosas y terroríficas. Una BSO totalmente acorde con la historia que nos es contada.

“¿Tratas a los que se creen personajes de cómics?”. Arkham Asylum.

El reparto brilla a un nivel excepcional, tanto principales como secundarios están perfectamente amoldados a sus roles. Cada personaje tiene una función concreta e importante, los minutos son lo de menos. Ahora bien, llamativamente hablando, la película es el show de James McAvoy que incluso se atreve con el español. Si ya anteriormente se lució como el demente Kevin, aquí se supera totalmente haciendo suyas las escenas. Resulta escalofriante, y da verdadero temor, verlo transformado en “La bestia”. En la primera cinta no lo vimos en ese rol más que al final. Sin embargo, aquí lo veremos varias veces y decir que resulta impresionante es quedarse corto. Además, también se ahondará en el pasado de su verdadero yo (Kevin Wendell Crumb) y no se puede negar que sentiremos lo que le pasó…

En ese sentir hacia Kevin importa mucho Anya Taylor-Joy que repite como Casey, la chica a la que dejó huir. Es a través del trabajo de la actriz, de su forma de expresarse, de su cercanía con Kevin y del pasado de este que empatizaremos con él, a pesar de sus terribles actos. Para entenderlo, pueden buscar una analogía con “Hulk y Betty Banner”.

Samuel L. Jackson vuelve a interpretar a Elijah Price, aka Don Cristal. Sam Jackson tarda su tiempo en hacer acto de aparición y va de menos a más. Esto se debe al estado de “sedación” en el que lo mantienen en el Hospital. No obstante, poco a poco, Elijah va haciendo jugadas inquietantes que nos van devolviendo al Sam Jackson original. Además, y al igual que en el caso de Kevin, llegaremos a conectar con él.

Y la “conexión” con Elijah se deberá a la labor de otra mujer. Me refiero a la actriz Charlayne Woodard, que vuelve a repetir como la madre de Elijah. Serán sus sentimientos hacia su hijo, y el hecho de no abandonarlo, lo que nos haga “acercarnos” a él. Y esto también a pesar de que ya sabemos lo que ha hecho.

A la historia se incorpora Sarah Paulson como la doctora Ellie Staple. Ellie es una psiquiatra especializada en gente que sufre delirios superheróicos. Su misión es intentar recuperar mentalmente a esas personas para la sociedad. La actuación de Paulson es top, transmitiendo una tremenda tranquilidad a los protagonistas y al público. Además, irradia de gran personalidad a su personaje. Una doctora capaz de parar los pies y rebatir los argumentos de sus temibles pacientes.

Para terminar tenemos a Bruce Willis y Spencer Treat Clark. Ambos repiten sus roles de padre e hijo en total sintonía. Joseph sigue idolatrando a su progenitor y le ayuda en su labor de justiciero. Por su parte, David castiga a los facinerosos y ayuda al desvalido. Esta dupla recuerda a la que formó Frank Castle con Microchip en los cómics Marvel, en el sentido de que uno ejecuta y el otro aporta la comunicación externa. En lo que respecta a la actuación, ambos entregan lo esperado. Bruce Willis firmeza y empaque, y Treat Clark naturalidad y sentimiento.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Glass (Cristal), esta es la secuela que yo esperaba encontrarme. Ni más ni menos. Pueden dolerme y/o molestarme algunas decisiones. Sin embargo, creo que para lo que Shymalan quería transmitir eran absolutamente necesarias. La película vuelve a ser un estudio de la mitología de los cómics. No obstante, esta vez no se incide en los poderes o en las proezas… sino en el miedo al diferente, en la mente y en la redención. No es este un film que vaya a ser fácil de digerir. Especialmente por aquellos que han nacido al género en la era del MCU y sólo enfocan las películas desde una visión: blanca o negra.

Tráiler de Glass (Cristal)