Corazones de hierro
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Michael J. Fox: “No era una representación alabadora de los soldados. Sin embargo, la película no pretendía generalizar en absoluto. Para mí era como una obra moral que se podía trasladar a otros escenarios. Podían calificarla como anti-bélica pero también como pro-humanitaria, eso fue lo que me gustó”. En 1989 Brian De Palma estrenó en cines su apuesta personal sobre la guerra de Vietnam. Hoy hablamos de ‘Corazones de hierro’.

“En cuanto lleguemos allí vamos a requisarnos una chica. Un poco de ocio portátil. Levantará la moral”.-Meserve.

Crítica de Corazones de hierro

A finales de los 70, y durante buena parte de los 80, explotaron las películas sobre la guerra de Vietnam. En esos años se estrenaron verdaderas joyas como Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), ‘Platoon’ (Oliver Stone, 1986) o La chaqueta metálica (Stanley Kubrick, 1987). No obstante, también hubo muchas cintas notables que no contaron con tanta fama ni premios. Entre estas últimas puedo citar ‘La colina de la hamburguesa’ (John Irvin, 1987) y la película que hoy nos atañe: ‘Corazones de hierro’.

‘Corazones de hierro’ fue la particular y personal aportación de Brian De Palma a este “subgénero bélico”. De Palma siempre se había manifestado en contra de la guerra. Incluso había escapado de ella gracias una calificación de “no apto por loco”. Esta predisposición suya en contra del conflicto se avivó al leer un artículo del periodista Daniel Lang publicado en 1969 por The New Yorker. El artículo estaba basado en unos escabrosos hechos reales ocurridos durante la guerra y protagonizados por unos soldados norteamericanos. La historia de Lang fue adaptada por David Rabe que incluso aportó su propia experiencia personal en el conflicto. Al final, y con el citado boom de los films sobre el Nam, el proyecto de De Palma se convirtió en realidad.

‘Corazones de hierro’ presenta, sin duda, muchas virtudes y una de ellas es la historia que nos cuenta. Una historia tremendamente desgarradora que, al igual que a Eriksson, te obliga a tomar partido. Aquí no hay concesiones de cara a la galería y el rapto de la chica del poblado y los avatares posteriores te encogen el corazón. Al mismo tiempo, y como espectador, no puedes más que sentirte identificado con Eriksson. Sentir su dolor e impotencia al no poder hacer prácticamente nada para evitar la situación. Una tremenda y dramática situación que muestra la crueldad a la que puede llegar el ser humano en un ambiente de caos y locura como es la guerra. En este caos, el Sargento Meserve abusa de su condición de militar para cometer una serie de delitos sobre la pobre chica raptada. ¿La “excusa”? Es una espía vietcong porque lo digo yo…

La ambientación es otro punto destacado. El film fue rodado en parajes naturales de Tailandia simulando ser Vietnam. En este punto destacan todas las escenas en la jungla y la recreación del campamento base. Aquí se contó con la colaboración del veterano de guerra Dale Dye, que también había prestado sus conocimientos en la citada ‘Platoon’. En ‘Corazones de hierro’ incluso tiene un pequeño papel haciendo de Capitán. No obstante, esta destacada ambientación tiene un cierto punto negativo en las escenas nocturnas. La mayor parte de estas secuencias fueron filmadas en platós y contrastan si las comparamos con las diurnas.

Finalmente, hay que resaltar la excepcional banda sonora de Ennio Morricone que fue nominada al Globo de Oro 1990. El maestro italiano nos entrega unas composiciones tremendamente sentidas, tristes y dramáticas. Sus instrumentos de viento recrean a la perfección el aire exótico al mismo tiempo que te llegan al corazón. En este sentido, atención a los momentos que transcurren en la cabaña abandonada y en el puente. Allí las imágenes de De Palma (sin tampoco mostrar casi nada, a excepción de lo que sucede en el puente) unidas a la música de Morricone te dejan tocado.

“Esto no es el ejército, sargento”. Corazones de acero.

La labor interpretativa ralla en la excelencia con dos artistas perfectamente escogidos para sus papeles. Me refiero a Michael J. Fox y Sean Penn. Ambos dan vida a dos personajes que son polos opuestos. A su lado cabría destacar también al resto del pelotón con algunas sorpresas y a algún secundario hoy de cierta relevancia.

Michael J. Fox interpreta al novato Eriksson que sirve en el pelotón comandado por Meserve. A priori, nadie podría imaginarse a este pequeño y querido actor en la guerra del Nam. Sin embargo, su labor es fabulosa. Fox nos entrega una interpretación tremendamente tierna (especialmente con la chica raptada) y noble (al respecto de la guerra y el ejército). Ahora bien, una vez en el campamento base su interpretación se vuelve más dura y realista con todo lo que le rodea. Atención a la escena en la que, pala en mano, entra en la tienda de Meserve a plantar cara.

Por su parte, Sean Penn se licencia como sujeto aborrecible en su rol de Tony Meserve. Aquí tenemos a un joven pero ya veterano sargento cuya personalidad dominante es capaz de obnubilar a sus subordinados. Incluso alguno como Hatcher lo llega a comparar con Gengis Kan. En “descargo” de Meserve cabe decir que es la guerra y sus ansias desmedidas de venganza las que lo convierten en un monstruo. De hecho, al principio lo vemos como a un héroe. Atención a la increíble gama de expresiones faciales con las que Penn retrata al personaje. Un tipo que cuando masca chicle bien parece una calavera enloquecida del mal.

En el resto del pelotón nos encontramos con algunas sorpresas. Por ejemplo, tenemos a un joven y delgado John C. Reilly encarnando a Herbert Hatcher, un soldado que idolatra a Meserve al punto de que es incapaz de pensar por sí mismo. A un nivel superior de maldad de la representada por Penn encontramos a Don Harvey. En la película interpreta al cabo Clark que es puro odio. En su caso no hay atenuante como podría haberlo para Meserve… Clark es un auténtico psicópata que vive pegado a su cuchillo. Finalmente, nos encontramos con John Leguizamo interpretando al soldado Diaz, el típico cobarde y traidor.

En el resto del casting cabe llamar la atención especialmente sobre Thuy Thu Le, la chica vietnamita raptada. Su labor consiste en encogernos el corazón con su sufrimiento y lloros. Además, el hecho de que, al igual que Michael J. Fox, no la entendamos, nos genera mayor impotencia. Como curiosidad decir que esta fue su primera y única película. Finalmente, cameos para Ving Rhames como un teniente que “invita” a Eriksson a pasar página… y al ya citado Dale Dye como un cabronesco capitán que prácticamente amenaza a Eriksson para que cese en su empeño de denunciar el caso.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Corazones de hierro, una gran película pro-humanitaria como bien la definió Michael J. Fox. A nivel personal la considero una de las grandes obras filmadas sobre la guerra del Nam a la altura de las mejores del género, especialmente por el tema tratado. La impotencia, angustia y sufrimiento que De Palma y Morricone te transmiten es imposible de olvidar pese a su hermoso final.

Tráiler de Corazones de hierro