Top Gun: Maverick
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A Tom Cruise le faltaba resucitar a uno de sus personajes más icónicos: Pete ‘Maverick’ Mitchell. Durante décadas ha estado buscando el modo de traerlo de vuelta y, finalmente, lo ha conseguido. Ha costado, pero el resultado final ha merecido la pena. Volvemos a pisar la escuela Top Gun para ver a los mejores pilotos del mundo enfrentándose a la misión más peligrosa del momento. Una misión de esas para las que solo se recurre a los mejores… y estos están todos en ‘Top Gun: Maverick’.

“Acéptelo, Maverick. El tiempo para los hombres como usted se ha acabado” (Cain)
“Puede, pero hoy no” (Maverick)

Crítica de Top Gun: Maverick

Antes de entrar a valorar la presente cinta, vaya por delante que no soy un gran fan del primerTop Gun que dirigió el desaparecido Tony Scott, a quien va dedicada esta secuela, en 1986. Más allá de la mitomanía ochentera del film, su mítica banda sonora y el desbordante carisma de Tom Cruise como protagonista que lo elevó al status de súper-estrella, no las tenía todas conmigo cuando se habló de hacer una continuación. Resulta curioso que a Cruise le costara décadas volver a ponerse en la piel de Maverick. Pero lo cierto es que hubo varias razones que lo impidieron. Entre ellas puedo citar las siguientes: la falta de un guión que convenciera a todos los implicados, coprotagonistas que ya no tenían la misma apariencia de antaño, o las constantes derivas entre el estudio y los múltiples guionistas que realizaron innumerables reescrituras.

El tiempo fue pasando y se llevó por delante al propio Tony Scott en un golpe muy duro. Tanto que se llegó a decir que el productor, Jerry Bruckheimer, no quería saber nada de otros directores. La probable secuela volvía a quedarse en tierra… Finalmente se produjeron sendos milagros. Por un lado la colaboración entre el guionista Christopher McQuarrie y Tom Cruise llegó a muy altas cotas. Y, por otra banda, Joseph Kosinski también hizo muy buenas migas con el actor enOblivion’ (2013). Además, Kosinski también convenció a Bruckheimer cuando este vioHéroes en el infierno (2017). El director avaló al guionista de aquella, Eric Warren Singer, mientras que la Paramount hizo lo propio con Ehren Kruger. Y así fue como entre McQuarrie, Singer y Kruger dieron forma al guión definitivo de ‘Top Gun: Maverick’. Un libreto que todos los implicados aprobaron. El resto ya es historia…

Antes de llegar a este estreno mundial, que se vaticina como arrollador, ‘Top Gun: Maverick’ ha sufrido múltiples retrasos provocados por la pandemia del Covid-19. Incluso se llegó a barajar que el film viera la luz en streaming. Por supuesto, Tom Cruise se negó en rotundo. Afortunadamente ya la tenemos en cines como un gran ejemplo de realización de blockbuster de aroma clásico en una era digital. De hecho, hay una frase que se puede interpretar en ese sentido al principio de la cinta. Joseph Kosinski firma un monumento al cine comercial de corte clásico, sin complejos y de puro espectáculo visual. La película sólo busca el entretenimiento más directo posible, pero siempre enfocado en la emoción y en la adrenalina pura y dura.

En estos tiempos cinematográficos, de cantidades desorbitadas de CGI y multi-franquicias, ‘Top Gun: Maverick’ se convierte en un portentoso ejercicio de entretenimiento. Si bien sigue la línea de su antecesora en cuanto a narrativa, aquí se plasman mejor las emociones de los personajes. Ojo a cierta aparición de uno de los actores de la cinta original en uno de los momentos más emocionales… Por supuesto, el espectáculo es soberbio y recreado por las impagables y viscerales secuencias de vuelo y combate aéreo. Todas estas set-pieces fueron filmadas con aviones reales y con los propios actores pilotando los cazas F-18 con ayuda/adiestramiento de pilotos profesionales y el mínimo CGI posible. Se trataba de mantener el mayor realismo posible en la filmación. El clímax es un perfecto ejemplo del realismo y espectacularidad comentadas. Joseph Kosinski vuelve a reafirmarse como un realizador visualmente potente y de impecable realización.

Y no estaríamos hablando de ‘Top Gun’ si no tuviera una retahíla destacada de canciones. Cabe destacar el “Danger Zone” de Ken Loggins como uno de los más memorables momentos de la cinta original. Y para esta nueva ocasión, mención especial al tema de los títulos finales, “Hold My Hand”, interpretado por Lady Gaga. Finalmente, en la banda sonora se recupera al compositor Harold Faltermeyer. En esta oportunidad acompañado de la alta tecnología del teutón Hans Zimmer. El resultado es una score que respeta desde el primer minuto el sonido tan mítico de la música original de Faltermeyer acompañado por los elementos modernos del compositor alemán. Ambos alcanzan la épica y grandiosidad de las ya de por si magníficas secuencias de aviación.

Por parte de Tom Cruise decir que, probablemente, es la última estrella de cine que queda en pie. El hombre espectáculo del que a estas alturas poco más se puede añadir. Cruise sigue desbordando carisma y presencia en su regreso como Maverick. Salvo por ciertos detalles, Maverick sigue siendo un rebelde, pero no es Ethan Hunt ni Jack Reacher. En este sentido, uno de los puntos fuertes del guion es verlo arrastrando sus fantasmas del pasado bajo esa capa de rebelde. Han pasado más de 30 años pero Tom Cruise sigue metidísimo y comprendiendo perfectamente al personaje.

El resto del cast cumple de manera notable. Miles Teller es Rooster, el hijo de Goose. Teller está muy entonado en un rol que podía haber sido más complicado y resulta la mar de carismático (ojo a una secuencia durante el clímax con Tom Cruise en la que desbordan química y comicidad). También está Jennifer Connelly que demuestra que los años tampoco pasan para ella. Su personaje, Penny, viene a sustituir a la mítica pareja que Cruise formó con Kelly McGillis. A pesar de mis dudas iniciales, la verdad es que el romance resulta muy natural y bien llevado sin ser pesado ni remotamente fallido.

Por otro lado resulta impagable el trío de oficiales superiores de Maverick. Unos altos mandos interpretados por Ed Harris, Jon Hamm y Charles Parnell. Estos veteranos pondrán en no pocos aprietos a nuestro héroe. Especialmente duros resultan Harris y Hamm. El primero sigue siendo un magnifico actor que cuando aparece en pantalla tiene una presencia descomunal. Y el segundo tiene una pose cabronesca no estando dispuesto a aguantar la rebeldía de Maverick. Y atención a la ya comentada aparición de cierto actor que resulta tan tremendamente emocional como potente.

En conclusión.
Termino esta crítica de Top Gun: Maverick, un espectáculo que debe verse en la pantalla más grande posible. Tom Cruise se reafirma como la última estrella de cine que ha quedado en pie. Hablamos de un actor capaz de llevar a los espectadores al cine tan solo con su nombre. Por su parte, Joseph Kosinski vuelve a exhibirse como un realizador sumamente potente que debería ser tenido en cuenta desde los tiempos deTron Legacy (2010).

Tráiler de Top Gun: Maverick

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