Greenland: El último refugio
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El estudio STX sigue ganando terreno apostando por diversificar al máximo sus producciones. Ahora se atreven con un film de catástrofes que, a priori, sólo veríamos en compañías más poderosas. Para triunfar en esta nueva aventura cuentan con todo un valor seguro como es Gerard Butler. El carismático actor tendrá que salir pitando para escapar del fin del mundo y llegar a ‘Greenland: El último refugio’.

“¡No habrá un mañana!” (John Garrity)

Crítica de Greenland: El último refugio

Ric Roman Waugh es el hombre detrás de las cámaras de esta nueva cinta de catástrofes. Un film que nos retrotrae al año 1998 con películas como Armageddon (Michael Bay) y ‘Deep Impact’ (Mimi Leder). Eso sí, el film de Waugh es mucho más modesto en pretensiones, presupuesto e impacto visual. Lo cierto es que este stunt metido a realizador va haciendo camino poco a poco como director a tener en cuenta, siendo ‘Greenland: El último refugio’ su segunda colaboración con Gerard Butler trasObjetivo: Washington D.C. (2019). No es Waugh un director espectacular pero si tremendamente efectivo y cumplidor. Precisamente estas dos características se las podemos aplicar a su trabajo en ‘Greenland’. Aquí tenemos un film que, dentro de sus limitaciones, funciona muy correctamente.

En el guión, y después dos adaptaciones seguidas como fueronBlackwood (Rodrigo Cortés, 2018) y El aviso (Daniel Calparsoro, 2018), tenemos al guionista Chris Sparling escribiendo su mejor libreto original de los últimos años. Lógicamente habrá quién considere que un film con un meteorito acercándose a la Tierra no tiene nada de original. Y no seré yo el que niegue esto. Ahora bien, lo original y por lo que destaca el guión de Sparling es por dos puntos muy interesantes. El primero es concebir la historia desde un tono claramente humano y familiar. Y el segundo punto es el hecho de introducir el tema de la selección de personas para salvarse de la catástrofe. Ambos argumentos no han sido tan explotados en este tipo de films como cabría pensar y por eso resalta la labor de Sparling.

Respecto a la temática familiar y dramática hay que resaltar que la película recoge el peregrinaje de la familia Garrity intentando ponerse a salvo y alcanzar el refugio prometido. Así pues, que nadie espere ver aquí grandes efectos como en la ya citada ‘Armageddon’. En ‘Greenland’ lo máximo que veremos son algunas explosiones, la lluvia de peligrosos restos del Clarke cayendo a la Tierra y el tono anaranjado que adquiere el cielo con las explosiones y el fuego (algo visto recientemente en la realidad con los incendios en California). Quitando esto, casi no hay nada más y el resto del metraje es presenciar las incidencias y desgracias de los Garrity en su viaje por carretera al mismo tiempo que los diferentes noticiarios van advirtiendo de la inminente amenaza. Un metraje que presenta, acertadamente, dos líneas argumentales lideradas por cada uno de los progenitores.

Por otro lado está el tema de “los elegidos”, es decir, determinadas personas que, por su profesión o valía, son seleccionados por el gobierno para “sobrevivir”. Resulta francamente interesante ver cómo Sparling trata este tema en una producción comercial. Y es interesante porque lo aborda desde dos perspectivas: la positiva y la negativa. Ambas dan lugar a momentos muy logrados desde un punto de vista dramático y con decisiones moralmente muy cuestionables. En este sentido no me puedo quitar de la cabeza esa madre que, con su niña en brazos, suplica a los Garrity. Sin duda, una tremenda escena que te hace volver sobre la misma para pensar qué habrías hecho tú… Con todo lo expuesto creo que el libreto de Sparling es bastante destacado, pese a contar con los inevitables clichés de este pequeño “subgénero”.

“¡Tenemos pulseras!”. El día del fin del mundo.

Pasando ahora a las actuaciones decir que todos los minutos están protagonizados absolutamente por la familia Garrity. Una familia a la que dan vida Gerard Butler (John), Morena Baccarin (Allison) y el pequeño Roger Dale Floyd (Nathan). Al respecto de los tres no se puede exponer ninguna queja pues encajan perfecta y naturalmente como familia en apuros.

Gerard Butler abandona sus papeles de hombre duro para desempeñar un rol de ciudadano de a pie en una situación que le sobrepasa. Eso sí, inevitablemente tiene alguna secuencia para repartir palos (muy mal filmada, todo sea dicho). Destacar también como Butler, a diferencia de otros colosos, ha sabido volver a la primera plana de los cines apostando por films de presupuestos controlados. Por su parte, Morena Baccarin alcanza un status top por el gran tono dramático que es capaz de desarrollar con Allison. Finalmente, el chavalín Roger Dale Floyd está muy natural en todas y cada de una de sus escenas con Butler y Baccarin. Además añade un punto de debilidad a la familia que será explotado por algunos facinerosos. Si recordáis, este pequeño actor era el que hacía del infante Danny Torrance en Doctor Sueño (Mike Flanagan, 2019).

Del resto del casting no hay mucho que destacar. Básicamente lo que tenemos son personajes que se van cruzando en el camino de la familia con buenas o malas intenciones. No obstante, es justo destacar los minutos de los que goza Scott Glenn. El veterano actor deja constancia de su dura personalidad encarnando al padre de Allison, un granjero ajado que vive solo esperando el apocalipsis final sin ningún tipo de temor.

“Yo siempre seré tu padre y nunca te dejaré” (John Garrity)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Greenland: El último refugio, un film que desde el principio va directo al asunto no liándose con preparativos previos. Al igual que pasaba enMaggie (Henry Hobson, 2015), el film se centra en la familia para contar un drama y una catástrofe de envergadura mundial. Y, precisamente, esta apuesta más íntima es la que le da un aire de originalidad frente a otras producciones del mismo género.

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Tráiler de Greenland: El último refugio