Recordatorio para Powers Boothe
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DEP Powers Boothe (1948-2017)

Este pasado domingo, en la ciudad de Nueva York, moría el actor Powers Boothe a la edad de sesenta y ocho años. Boothe fue un actor especialista en papeles duros y de villano. Es justo y necesario rendirle un pequeño homenaje repasando sus momentos estelares a lo largo de más de cuarenta años de carrera. Hoy toca escribir este pequeño Recordatorio para Powers Boothe.

“Ya sé lo que pondré en el informe: quiero vivir. Y ese mismo deseo me hará luchar por salir de aquí”
(Hardin, Powers Boothe en ‘La presa’, 1981)

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Desde Hollywood Reporter fueron ayer lunes a la mañana los primeros en hacer oficial la muerte de Powers Boothe por causas naturales a los 68 años de edad, en su casa de Los Angeles (California). Boothe nació un 1 de junio de 1948 en Texas, y empezó su carrera en 1977 con un papel en ‘La chica del adiós’ (Herbert Ross, 1977. No sería hasta tres años más tarde que volvería a los cines con una aparición de una sola escena en ‘A la caza’ (William Friedkin, 1973), como el empleado de la tienda de bondage a donde acude el personaje de Al Pacino para informarse sobre dicha variación sexual practicada por los homosexuales del film.

Boothe lograría sus papeles más míticos y duros gracias al inigualable director Walter Hill con cintas del calibre de La presa (1981) o Traición sin límites (1987). En los años noventa volvería a dejar una serie de interpretaciones de alto nivel en el tremendísimo western ‘Tombstone’ (George P. Cosmatos, 1993) y en la cinta de acciónMuerte súbita (Peter Hyams, 1995). Hasta finales de los noventa iría añadiendo a su carrera films como ‘Nixon’ (1995) o ‘Giro al infierno’ (1997), ambos las órdenes de Oliver Stone. Poco a poco se volvió un asiduo de las series de televisión, tanto de imagen real como las animadas, por ejemplo: Liga de la Justicia ilimitada(Gorila Grodd) o films como Superman: Brainiac Attacks (2006) donde puso la voz al mismísimo Lex Luthor.

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Algo sucedió en su vida que, salvo dos pequeños papeles en 2000 y 2001, no volvería a trabajar como actor de imagen hasta que Robert Rodriguez lo rescató como el maquiavélico Senador Roark en ‘Sin City: Ciudad del pecado’ (2005). Como buen texano nunca hacía ascos a un western y en 2006 aparecería en una de las grandes series sobre esa temática ‘Deadwood’.
En los últimos años, sus apariciones fueron volviéndose más esporádicas, hasta que encontró su hueco en el Universo Marvel con el rol de Gideon Malick en ‘Agentes de SHIELD’. Su último gran papel, ya seriamente avejentado fue en la mini-serie ‘Hatfields & McCoys’, junto a Kevin Costner y al también recientemente desaparecido Bill Paxton, amigo suyo desde ‘Escalofrío’ (2000), película que Paxton dirigió.

Boothe deja pendiente de estreno en nuestro país desde 2013 ‘Sin City: Una dama por la que matar’, donde vuelve con más metraje a dar vida al Senador Roark, el gran maquinador de Basin City, ciudad que domina con mano de hierro y donde nadie se atreve a toserle, hasta que aparece un joven (Joseph-Gordon Levitt) lo suficientemente estúpido como para atreverse a intentar matarlo.

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Y hasta aquí este repaso a la carrera de Powers Boothe, un tipo que siempre entregaba papeles duros como el cemento, que jamás se arrugaba y que incluso se atrevió a intentar quitarle la novia al Nick Nolte más cabreado de la historia en la ya citada ‘Traición sin límites’. Sus películas harán que su legado sea eterno. Ahora forma parte del gran salón de la fama que brilla con fuerza en el cielo. Adiós al hombre del traje blanco. Adiós al único e inigualable Powers Boothe.