Sudden Death (Muerte súbita)
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¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar si tu hija cayera en manos de unos peligrosos terroristas y ni el servicio secreto y ni tan siquiera el FBI pudiera ayudarte? Darren McCord está dispuesto a hacer cualquier cosa para rescatar a su pequeña. Pero no sólo la vida de su hija está en peligro… ¡también la de 17.000 personas más! McCord es la última esperanza para todos. Bienvenidos a…  ‘Sudden Death (Muerte súbita)’.

Muerte Súbita

La trama: Pánico en el estadio.
Darren McCord (Jean-Claude Van Damme) es un ex-bombero apartado del servicio por problemas personales que ahora trabaja como Inspector de Incendios en el estadio de los Penguins en Pittsburgh. La víspera del partido final de la “Stanley Cup” tiene previsto albergar a más de 17.000 personas y en la misma se enfrentarán: el equipo local de Los Penguins contra los BlackHaws de Chicago.

Como regalo de cumpleaños para el mayor de sus hijos, McCord los invita al partido, pero lo que ignora es que unos terroristas tienen previsto tomar el control del recinto, retener a los espectadores y al vicepresidente de los EE.UU. y atrincherarse en el palco de autoridades. Todo ello bajo la amenaza de volar el estadio por los aires sino son atendidas sus peticiones: quieren dinero, mucho dinero y lo quieren ya. Sólo McCord tiene las suficientes habilidades para, desde dentro, desmantelar el plan tejido por la cabeza pensante de los saboteadores, Joshua Foss (Powers Boothe).

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Crítica de Sudden Death (Muerte súbita).
Tras colaborar conjuntamente un año antes en Timecop(uno de los films de más éxito de taquilla a nivel internacional de Van Damme) Peter Hyams y el actor belga se apresuraron a rodar de nuevo juntos. Y para ello se acabaron inclinando con un film del género de acción-terrorista con un marcado perfil dramático en el personaje principal, personaje que nuevamente estaría interpretado por Van Damme.

Tanto los productores como sus dos máximas estrellas, Hyams como director y Van Damme como actor principal, se pusieron de acuerdo en que el libreto original del film debía de cambiar su tono de comedia/parodia de Jungla de cristal e ir hacia el drama y la seriedad. Y es que, en un primer borrador, el guión de Gene Quintano (‘Con el arma a punto’) era el de una spoof/parodia del mencionado clásico de John McTiernan. De todo lo escrito por Quintano para ese libreto que nunca vio la luz, sólo quedó la escena en que Darren McCord/Van Damme lucha contra un pingüino gigante.

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Peter Hyams es un artesano de la vieja escuela, de esos que saben perfectamente como manejar en cada instante los tempos y resortes del género. Y aquí no hace una excepción, dotando al film de un muy bien llevado crescendo de acción y tensión. La cinta no pierde el tiempo en presentaciones largas, y tanto el personaje principal, Darren McCord, como  los villanos, son introducidos de forma elegante y ágil al espectador. De hecho, la primera escena de McCord en el film ya deja bien claro a la audiencia que ese fatídico hecho (el de ver fallecer en sus brazos a una niña de la edad de su hija) le va a dejar traumatizado llevándole a la situación en donde lo encontramos dos años después. Mientras que los villanos, encabezados por Joshua Foss, aparecen por primera vez en la cinta preparando todo minuciosamente en un hangar abandonado, demostrando que son tipos muy preparados, a los que no les tiembla la mano a la hora de apretar el gatillo y que saben lo que están haciendo a la perfección.

Detalles a no pasar por alto en este film son: la atmosférica banda sonora principal obra de John Debney. La acidez de los diálogos escritos para el villano de la función, un excelentemente pérfido Powers Boothe (que ya se marcó un recital inolvidable de villano en Traición sin límite). La ironía con que están salpicadas las frases de los comentaristas y locutores del partido para con lo que está ocurriendo paralelamente en el recinto y que estos desconocen. Y sin olvidar la notable actuación de Van Damme en el apartado dramático de su personaje (ver como la agonía se va apoderando de él hasta que finalmente estalla de rabia en los últimos minutos del film, como dota a su interpretación de esos pequeños toques de humor para con su su personaje, o su rostro al sacar una pistola de agua y un encendedor de sus bolsillos como única arma para intentar matar a un maloso). Estos detalles, y algunos más, hacen del Darren McCord de ‘Sudden Death’ uno de los mejores trabajos interpretativos de Jean-Claude Van Damme en los años 90s.

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Dentro de la plana de secundarios cabe destacar a un actor de carácter tan sobrio como Raymond J. Barry y un eterno secundario de los 80s como Dorian Harewood, que aquí dio vida al jefe de los servicios secretos, Mathew Hallmark. Harewood vivió sus años de apogeo como intérprete de reparto y actor de TV en los dorados años 80, mostrando su duro rostro y buen hacer en cintas como La chaqueta metálica‘.

En lo que tiene que ver con las cifras de taquilla de la cinta, ‘Sudden Death’, con un presupuesto de 35 millones de $ terminó su recorrido comercial con unos flojos 64 millones de $ alrededor del mundo, cifra más bien corta, sobre todo si se los compara con los más de 100 millones que amasó Timecop‘. En el mercado del video mejoró cifras y acabó dando beneficios, como casi todos los films de Van Damme que se han estrenado en cines. Si bien esta película no está entre los mayores éxitos de público y crítica de Van Damme, si que mereció mucha mejor suerte. No le ayudaron las inmerecidas críticas que todo film del belga recibía por aquellos años cuando estaba en lo más alto.

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En resumidas cuentas.
Acabo esta crítica de Sudden Death (Muerte súbita), una cinta que está, sin lugar a dudas, entre las 10 mejores películas de la filmografia de nuestro protagonista de hoy y en el Top 3, si obviamos sus inclusiones en las cintas de artes marciales puras y duras. Aquí estamos ante una cinta que comparada con la clase de cine de acción que se hace hoy día es puro caviar. Cine de evasión excelentemente fabricado, sin más pretensiones que las de hacer pasar dos horas, con grandes dosis de acción, suspense y plenamente entretenidos frente al televisor. Criticar a una cinta de estas características es absurdo ya que igualmente que existe el llamado cine serio con aspiraciones a premios, merecen existir películas que no busquen más que hacer pasar un gran rato. ‘Muerte Súbita’ es de este último grupo, no ganó ningún premio, pero es un largometraje que siempre apetece revisionar. Y muchos films con Oscars en sus mochilas, no pueden decir eso.

El plano: El que cruza los rostros por última vez de McCord y Foss.
La escena: La que tiene que ver con McCord, enfrentándose con una pistola y un mechero, a un enemigo sorpresa en un giro del guión. Atención al susto que  Peter Hyams regala a la audiencia.
La secuencia: Todas las que tienen que ver con los combates que McCord libra en el film, sobre todo los dos primeros: contra el Pingüino y el esbirro chulesco, que se niega en primera instancia a contarle el plan a McCord.

La frase memorable:
“Escuche, estas son las normas de este juego: usted con sus bombas y sus rehenes puede conseguir el dinero. Yo intentaré detenerle. No quiero que nadie resulte herido. Si me detiene, gana usted. Si encuentro sus bombas, gano yo. A eso jugaremos, miserable cabrón. Pero como toque a mi hija se acabó el juego. Entonces iré a por usted. Tendrá que matarme delante de toda la gente que hay en el pabellón. Cundirá el pánico. El servicio secreto, los SWAT, incluso el ejército tendrán que intervenir. Y adiós a su dinero. Estará perdido”. (Darren McCord a Joshua Foss).